Análisis

Una cadena de 'éxitos' en apenas 10 años: el peor Barça que se recuerda, Spanair y ahora Husa Hoteles

Joan Gaspart fue presidente del Barça en una época no muy lejana en la que el club no ganó nada relevante. Impulsó con fuerza la aerolínea de bandera catalana que acabó en una sonada quiebra, con mucho dinero público enterrado en el proyecto. Ahora, la cadena hotelera se está hundiendo entre un bochornoso estrépito generado por la losa de la deuda bancaria, los impagos a plantilla, proveedores y erario público, y las ejecuciones. Los últimos 10 años han sido demoledores para la figura de Gaspart. 

Joan Gaspart Solves dejó la presidencia del FC Barcelona en febrero de 2003. El hasta entonces mandatario deportivo dejaba el club sumido en su mayor crisis institucional de la era moderna, con 5 años sin ganar nada en fútbol (tres de ellos con él al frente), y una moral en la institución absolutamente hundida.

Bajo su mandato, Luis Figo se marchó al Real Madrid, provocando uno de las mayores desilusiones de la historia del barcelonismo. Los 10.000 millones de pesetas de la operación se malgastaron en Petit, Overmars y Gerard. Poco después, y viendo que su odiado rival, el Real Madrid, contrataba a Zinedine Zidane, contratacó con los fichajes de Saviola y Riquelme.  

Cuando se marchó, además de cero títulos, había dejado un gasto de más de 200 millones de euros en fichajes frustrados y una deuda multiplicada. Lejos quedaban aquellos tiempos felices en que celebró una Copa del Rey en el Santiago Bernabeu a pie de campo, pagando propinas a los empleados de la Federación para que repitieran el himno blaugrana y celebrarlo como un forofo más.

Gaspart fue muchos años lugarteniente de Josep Lluis Núñez, quien recientemente ha visto reducida su condena a prisión por el Caso Hacienda, pero su paso al frente de la institución fue calamitoso. Sin embargo, una vez fuera del club, continuó sorprendentemente como directivo de la Federación Española de Fútbol (FEF), donde, sin que nadie sepa muy bien por qué, continúa como vicepresidente de asuntos internacionales e institucionales.

Línea nacional

Más duro fue el asunto de Spanair, un intento de crear una aerolínea ‘nacional’ catalana, que acabó con una sonora quiebra y todos sus consejeros (Gaspart incluido) imputados. Al frente de la misma, estaba Ferrán Soriano, ex directivo del Barça que ahora trabaja para el Manchester City.

Spanair dejó enterrados un montón de millones de euros, muchos de ellos aportados por el Institut Català de Finances (ICF) y su vehículo Catalana D´Iniciatives, es decir, otro fondo de capital riesgo autonómico que cayó fulminado, incapaz de digerir esa inversión delirante. Este asunto todavía dará que hablar judicialmente.

Ahora, Husa Hoteles ha presentado un concurso de acreedores voluntario, en otra historia rocambolesca (por decirlo amablemente), en la que en primer lugar hubo noticias de un concurso instado por un proveedor andaluz, Alterna Solutions, harto de impagos por parte del grupo.

En mercado, se daba por hecho que Gaspart intentaría levantar esa situación para, al más puro estilo Díaz Ferrán, presentar el concurso de manera voluntaria y, así, mantenerse al frente de la compañía. Pero no hizo falta: horas después nadie sabía nada de Alterna y las agencias de noticias confirmaban que no habría cambios en la gerencia del grupo.

Otro parecido

Al hablar del ex presidente de la patronal, ahora en Soto del Real, resulta inevitable hacer comparación de otro personaje singular: Manuel Fernández Sousa, inefable ex presidente de Pescanova que ha provocado un mega agujero de 3.500 millones de euros en la compañía.

Sin embargo, Sousa ha generado un enorme quebranto de balance con la plantilla y proveedores al corriente de pago y con los acreedores apostando por la viabilidad de la empresa, mega quita mediante.

A Gaspart se le han manifestado empleados por impago de nóminas en Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia… La deuda bancaria asciende a más de 100 millones de euros. Con el erario público, supera los 50. ¿Pero realmente pagaba a alguien?

Conviene hacer un pequeño inciso recordando que, entre ese agujero, de nuevo aparece el Institut Català de Finances con una deuda contraída con Husa de casi 20 millones. Una vez más, dinero público de los catalanes a fondo perdido.

Curiosamente, en estos últimos tiempos que tanto ha estado involucrado con el ICF, el hotelero ha coqueteado con la deriva soberanista, defensora del “España nos roba”. Gaspart era simpatizante e incluso miembro del PP, además de afín al Opus Dei, pero cuanto más endeudado, más separatista, por lo visto.

El debate sobre quién roba en Cataluña puede estar más abierto que nunca tras la suspensión de pagos de su cadena.

El futuro pinta complicado. Husa ha perdido la gestión de hoteles emblemáticos (Juan Carlos I, por ejemplo) y la gran duda es saber, de los que le quedan, cuántos tiene en propiedad y cuántos en gestión. De ello, habrá que valorar qué inmuebles están razonablemente libres de cargas y tienen atractivo y que contratos de gestión pueden tener algún valor.

En definitiva: ¿cuál es el activo de Husa? Complicado de valorar.

Las lenguas malintencionadas dicen que en el grupo hotelero se preocuparon seriamente cuando Gaspart dejó el fútbol y se centró en los negocios. Por lo que se ve, tenían motivos. Los 10 últimos años de su vida han sido más que calamitosos. Sin embargo, el Barça sólo tardó dos años en enhebrar el periodo más glorioso de su historia. Pero él ya no estaba en el palco. 


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