Análisis

Pablo y Tania: todo el poder para la izquierda radical

Dicen que ha sido la propia gente de IU de Rivas la que ha filtrado a los medios las pruebas que han terminado poniendo a Tania contra las cuerdas, dentro de la inveterada afición de los partidos comunistas a asesinarse sin piedad por la espalda. Tras el movimiento de los “indignados” del 15-M, Tania ha ido construyendo los peldaños de su ascensión hacia la cima sobre la base doctrinal de la “unidad de las fuerzas populares capaz de desterrar a la derecha del poder”.  

Hace menos de un año, Los Chikos Del Maíz sacaron al mercado su quinto trabajo, La estanquera de Saigón (“Soy el rap que escucharía Ho Chi Min en la jungla,/ el manifestante antiguerra que duerme en comisaría,/ el estudiante que se hace preguntas,/ el beligerante amor libre,/ soy el hippy puesto de maría./ Soy el espía soviético de la Guerra Fría,/ la voz del pueblo en movimiento…) A Pablo Iglesias y Tania Sánchez les encanta Los Chikos Del Maíz, grupo de rap valenciano cuyos integrantes, Nega y Toni El Sucio, junto al DJ Bokah, se declaran seguidores del marxismo científico y cuyas letras, ácidas hasta el espasmo, abordan temas relativos al terrorismo, la Corona, la explotación laboral o el sexo a mogollón. Tania es también una fiel seguidora de Extremoduro, una de las mejores bandas de rock español de siempre, cuyo ritmo transgresor, mezcla de guitarreo agresivo y letras explícitas sobre sex drugs n' rock n' roll, no parecen casar muy bien con la carita de ángel que luce esta niña mujer que, en la política desde que le salieron los dientes, sin haber hecho nada en la vida, sin haber alcanzado ninguna meta, se ha convertido en todo un fenómeno mediático en esta España fin de ciclo, abierta indefectiblemente al cambio, un cambio cuyo sentido final nadie parece conocer bien. 

“La Tania que yo conocí, una chica simpática, atractiva incluso, muy cercana, nada sectaria, alejada de los rigorismos del PCE, que se enrollaba de maravilla con los medios, proyectaba su influencia en IU desde el feudo de Rivas Vaciamadrid, que no era poco feudo, teniendo en cuenta que, con 80.000 habitantes, era la mayor ciudad española gobernada por la coalición de izquierdas”, asegura un periodista que conoció sus primeros pasos. Mano derecha de Gaspar Llamazares durante años, rompió con el ex dirigente asturiano cuando éste pasó a apoyar la corriente de Ángel Pérez (auténtico factótum de IU Madrid en los últimos 20 años, a quien le acaba de estallar en los pantalones la bomba de las tarjetas opacas de Caja Madrid), dispuesta a enarbolar la bandera de la honradez en el seno de una organización que se había convertido en uno más de los usufructuarios del sistema. Lo que nadie esperaba es que la bella Tania estuviera también haciendo de las suyas en Rivas al lado de su padre y su hermano, que la familia es lo primero. Resultó que toda IU estaba podrida. Toda IU era casta, como lo era ese PPSOE a quien ahora Tania y su novio quieren mandar al desván de la historia.

Tras el movimiento del 15-M, Tania ha ido construyendo los peldaños de su ascensión hacia la cima sobre la base doctrinal de la “unidad de las fuerzas populares capaz de desterrar a la derecha del poder”

Dicen que ha sido la propia gente de IU de Rivas la que ha filtrado a los medios las pruebas que han terminado poniendo a Tania contra las cuerdas, dentro de la inveterada afición de los partidos comunistas a asesinarse sin piedad por la espalda. Tras el movimiento de los “indignados” del 15-M, Tania ha ido construyendo los peldaños de su ascensión hacia la cima sobre la base doctrinal de la “unidad de las fuerzas populares capaz de desterrar a la derecha del poder”. Ahora se van conociendo algunas de las conversaciones que mantuvo con dirigentes de IU antes de las primarias del pasado noviembre. En un encuentro celebrado en Vallecas, y en plena refriega sobre la necesidad de “confluir” con Podemos, la bella llegó a decir que “Hay un partido que está dispuesto a nombrarme candidata y hacerme presidenta de la Comunidad de Madrid”. Desafiante. Todos los que contemplaron la escena están dispuestos a ratificar la frase. Tanía lo tenía claro. Lo tuvo siempre claro desde que Podemos, a los mandos de su novio, rompió el horizonte electoral español en las pasadas elecciones europeas. 

Tania ha abandonado IU para crear un partido de “unidad popular”. En la coalición creen que era la única salida que le quedaba tras las denuncias por malversación, tráfico de influencias y prevaricación durante su estancia en Rivas. Es más, el abandono de su condición de diputada autonómica es un movimiento táctico destinado a retrasar cualquier decisión judicial capaz de arruinar su carrera, como consecuencia de la denuncia presentada por el PP ante el TSJM a cuenta de los contratos adjudicados a su hermano por importe de 1,3 millones. El código ético de IU obliga a dimitir de su cargo a todo militante que resultare imputado por la Justicia, imputación que podría haberse hecho realidad en plena campaña de las municipales y autonómicas. Al perder su condición de diputada, la denuncia pasará del TSJM a los juzgados de Arganda, unos de los más colapsados de la Comunidad de Madrid. Tania gana tiempo. Y naturalmente no dimite, que una cosa es castigar la corrupción de la casta y otra muy distinta nuestra propia corrupción. 

Una Tuerka para gente a la izquierda de la izquierda

Mientras Tanía hacía carrera en Rivas, Pablo Iglesias oficiaba en la Facultad de Políticas de la Complutense y crecía como comunicador al frente de La Tuerka, el programa de televisión ligado al grupo fundador de Podemos y financiado, ahora se ha sabido, con el dinero recibido por Juan Carlos Monedero, alter ego de Iglesias, del Gobierno de Venezuela. La Tuerka era y es televisión al gusto de Los Chikos Del Maíz, gente a la izquierda de la izquierda. Pocos ejercicios tan esclarecedores y divertidos como teclear en Google “La tuerka de Carromero”, un programa emitido en 2012 tras el desfile militar del 12 de octubre (“La fiesta nacional y la identidad española”). Apenas había intentado el pobre Ángel Carromero (PP) abrir el debate aludiendo al 12 de octubre como la fiesta de la unidad en torno a una bandera, cuando Monedero, con la altivez que le caracteriza, se le echó encima (“ni siquiera un símbolo como la bandera que podría unificarnos la asumimos, ¿no?, por esa continuidad que hay entre el régimen franquista y la actualidad”) dispuesto a hacerle añicos, para ser reemplazado sobre la marcha por un Íñigo Errejón que, en pleno ataque de atropellada demagogia (“la bandera española que restauró el franquismo se ve para recibir a un papa ex nazi, se ven banderas españolas para ver cómo desfila un tanque. ¿Por qué la bandera española es un símbolo político? Porque no es de todos. Si la bandera española fuera de todos, nadie debería exhibirla en público…”) llega a rozar el ataque de ira. Alucinante. 

Ningún escándalo, ya sean los dineros venezolanos de Monedero o el enganchón de Errejón con la Universidad de Málaga, es capaz de desanimar el voto Podemos

Todo está dicho ya, o casi, sobre el componente emocional del voto a Podemos, sobre el sentimiento de irritación, rechazo y profundo cabreo de millones de españoles con el estado de cosas en que ha desembocado al mar que es el morir el río de una Transición prostituida por la corrupción galopante. Es un sentimiento tan fuerte que el voto Podemos parece hoy consolidado. Imposible hallar una brecha argumental en la firme decisión de esta especie de nuevos Testigos de Jehová. Ningún escándalo, ya sean los dineros venezolanos de Monedero y sus problemas con Hacienda, los trapicheos familiares de Tania en Rivas o el enganchón de Errejón con la Universidad de Málaga, es capaz de desanimar un voto que, como indican las encuestas, no deja de crecer. Voto de protesta que, ignorando la ideología, primero se decide emocionalmente y después se justifica argumentalmente, razón por la cual toda apelación al miedo que pretende el Gobierno Rajoy parece condenada al fracaso. Se trata de echar a quienes han conducido al país a esta situación de penuria economía y agravio moral, y después ya veremos. Podemos y salga el sol por Antequera.

“Lo de Iglesias es un gran éxito del marketing político”, asegura un experto en la disciplina. “Los líderes de Podemos se han apoderado de un sentimiento colectivo llamado regeneración del sistema democrático y lo han vendido como si de un producto de consumo se tratara. Es la reedición del unique selling proposition (USP) (propuesta única de venta), surgida en USA en los sesenta de la mano de Rosser Reeves. Podemos se ha apoderado del mercado de la regeneración y, por increíble que parezca, ahí no tiene competencia. Con una dimensión emocional muy transversal, es la empresa que ha sacado al mercado el único producto convincente capaz de dar respuesta a las ansias de cambio de millones de españoles, ansias resumidas en “que se vayan todos y luego ya veremos”. Fue el éxito en Italia de un Matteo Renzi capaz de apoderarse del producto “Regeneración” arrebatándoselo a Beppe Grillo

Una oportunidad única para Ciudadanos

Nadie ha sido capaz de verlo en España excepto Podemos. No el PSOE, perdido en sus refriegas internas. No un PP que parece resignado –tal vez incluso encantado- a volver a ganar las próximas generales con apenas 7 millones y pico de votos, lo que significa dar por perdido a casi un tercio de su electorado. ¿Qué harán esos votos desertores? ¿Qué camino tomarán? En esa encrucijada surge la incógnita Ciudadanos, el misterio Ciudadanos, la opción de centro derecha reformista que crece y crece sin que su minúscula cúpula dirigente muestre en apariencia demasiado interés en ello. Albert Rivera, el otro fenómeno político del momento equiparable a Podemos, está desaprovechando una oportunidad de oro para dar respuesta a los millones de votos de centro que condenan la Transición por podrida, reclaman un cambio en profundidad, pero rechazan soluciones a la bolivariana, convencidos de que no tiene sentido salir de Málaga para entrar en Malagón.

En el reducido círculo de confianza de Pablo y Tania, nadie duda que la pareja, a la que entre la adulación y la ironía se refieren ya como “los Kirchner” españoles, llegará pronto a sentarse en La Moncloa. Asegurado el voto más radical, los Iglesias, Monedero y Errejón han aplacado su discurso, lo han modulado, dulcificándolo, hasta hacerlo apto para el consumo del votante de centro izquierda. Tras la implosión de IU, el giro apunta hacia los caladeros de voto PSOE, con la vista puesta en el monopolio electoral de la izquierda. Nadie sabe nada concreto de su programa. Nadie ha oído una palabra sobre cómo piensan crear esa riqueza que con largueza sueñan repartir. La única fuerza que, en la acera contraria, parece en condiciones de oponer cierta resistencia al fenómeno Podemos es Ciudadanos, un partido a medio cocinar que crece como la espuma en lugares como Madrid, aunque su cúpula no asome la nariz. Sin una presencia regular en los medios, Rivera aparece como un hombre aislado, rodeado por un equipo escaso y a quien casi nadie conoce. Para esta semana se anuncia la presentación de su programa económico, en el que parece haber tenido un papel capital el prestigioso economista Luis Garicano. La expectación está justificada, porque lo contrario supondría desaprovechar una oportunidad histórica, en unos meses vitales, para plantarse en las próximas generales con el 10% de los votos, convertido Ciudadanos en tercera o cuarta fuerza política española. 


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