Análisis

Un discurso “sin azúcar” del candidato condenado al fracaso

     

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es aplaudido por su grupo parlamentario tras su intervención en la primera jornada de la sesión de su investidura.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es aplaudido por su grupo parlamentario tras su intervención en la primera jornada de la sesión de su investidura. EFE

Ha sido el momento de la primera sesión de investidura de la XI Legislatura. Y se ha producido cuando el candidato socialista, Pedro Sánchez, rompía el deshielo de la guerra fría con los populares, tendiendo la mano para las grandes reformas de Estado (nunca para un gobierno de la gran coalición), y agradecía a los 40 diputados de Ciudadanos el acuerdo de legislatura sellado la pasada semana. “A todos ellos y ellas, en especial a su presidente, el Sr. Rivera, les doy públicamente las gracias por su valentía y coraje”. Estas palabras de reconocimiento han tenido, sin embargo, respuesta inmediata por parte de la bancada de Podemos, que le ha brindado un aplauso irónico, burlesco, pura chanza.

El líder de la formación morada, Pablo Iglesias, lucía su cara más pícara, gesto que despeja muchas de las dudas sobre una posible abstención de Podemos en la votación del viernes. “Que sea presidente es una sonrisa del destino que me tendrá que agradecer”, dijo Iglesias aquel día que pedía a Sánchez la vicepresidencia y la mitad de los sillones azules del Gobierno. Hoy, esa sonrisa ha lucido, pero justo en el sentido diametralmente opuesto. El voto en contra de Podemos en la jornada definitiva del viernes parece inevitable a estas horas.

La intervención de Sánchez se fue haciendo tediosa por momentos, tanto que dejó una escena de perfecto abrurrimiento protagonizada en la tribuna de invitados por los líderes sindicales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, los barones socialistas Ximo Puig y Emiliano García-Page (presidentes de la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha gracias a Podemos) y la expresidenta del PSOE andaluz Amparo Rubiales. Ni Susana Díaz ni los críticos Javier Lambán y Javier Fernández hicieron acto de presencia por el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

El orador hizo una cansina reproducción del acuerdo alcanzado con Ciudadanos donde sólo omitió -¿intencionadamente?- la supresión de las diputaciones. Sánchez ya dijo este lunes a sus compañeros socialistas que no era partidario de dicha eliminación, pero que tal cesión había sido necesaria para sellar la alianza con el partido de Rivera. Desde Ciudadanos han restado importancia a este olvido de su socio y han puesto en valor que es algo "ya firmado". Además, han avanzado que el líder naranja se encargará mañana de recordárselo al candidato socialista cuando suba a la tribuna de oradores.

El voto en contra de Podemos en la jornada definitiva del viernes parece inevitable a estas horas

Al terminar la sesión, en los pasillos del Congreso, el número dos de Iglesias explicaba así sus jocosos aplausos al pacto de El Abrazo: “Le ha faltado azúcar”, apuntaba Íñigo Errejón sobre la exposición de Sánchez. Una percepción compartida también por diputados del PP. “Ha estado menos agresivo de lo que esperábamos, quizá porque sabe el resultado que le espera”, comentaba un veterano parlamentario de los populares. “Esto no es serio para una sesión de investidura. Sánchez ha hecho otra representación más”, comentaba también un peso pesado de Génova.

Y propiamente en las filas populares, todo el mundo salía a cerrar filas con el jefe. Mientras la ‘vice’ Soraya Sáenz de Santamaría dejaba claro que ni se le pasa por la cabeza postularse para relevar a Rajoy en el liderazgo del PP, el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, desmentía a C’s después de que el portavoz naranja, Juan Carlos Villegas, dijera que él y otros ministros ven bien el acuerdo PSOE-Ciudadanos.

"Hemos cumplido", decía el guión de Sánchez

El presidente del Gobierno en funciones dejó el hemiciclo sin querer hacer comentarios, sabiendo que este viernes puede dar el KO a un candidato contra las cuerdas. El propio Sánchez termina así el discurso más importante de su vida: “Mi fracaso hubiera sido rechazar el ofrecimiento del jefe del Estado. Hasta aquí, si me lo permiten, creo que puedo decir con orgullo a los miembros de mi grupo parlamentario: Gracias”. No pronunció el líder socialista la frase final, que sí estaba en su guion y que lo resume todo: “Hemos cumplidos”.

Sobre esto mismo se detenía Francesc Homs, portavoz de Democracia i Lliberat (DiL): "Nunca había visto una sesión de investidura en que un candidato estuviera hora y media exponiendo medidas y diciendo que se podrían iniciar la próxima semana, para luego al final reconocer que su investidura no va a salir". "Es algo insólito", ha remarcado Homs, que espera que Sánchez concrete mañana las promesas que hace a Cataluña. El líder del PSOE ya se siente satisfecho lejos de La Moncloa, es decir, en la misma calle de Ferraz. O quizá ni eso, a la espera de ver cómo reacciona el Comité Federal. Condenado al fracaso.


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