Análisis

La dura conclusión de los mercados españoles: los fondos buitre vigilan mejor que los supervisores

Gotham pudo salir ayer a presumir de la brillantez de su análisis y de su competencia frente a los reguladores. En las altas esferas rechinan los dientes y creen que Gotham se ha extralimitado. 

El escándalo de Gowex vuelve a arrojar enormes dudas sobre el buen gobierno de las compañías españolas y su supervisión. De nuevo, una estafa basada en algo tan simple como mentir burdamente sobre los números de una empresa deja con la credibilidad por los suelos a presuntos empresarios de éxito, auditores, colocadores, asesores registrados pero, sobre todo, confirma la incapacidad de supervisión de los organismos designados a tal efecto para prevenir estos fraudes.

Resulta humillante que tenga que ser una entidad opaca quien haya levantado, en beneficio propio, este asunto. Gotham City, una sociedad de análisis que además aglutina a varios operadores a corto, fue la que levantó las alfombras, en un mecanismo que parece demostrarse efectivo, aunque poco ético.

Gotham seha dedicado en los meses anteriores a buscar compañías en situación distressed, que es como en mercado se denomina a las empresas en serios apuros, para, previa toma de posiciones bajistas, lanzar demoledores informes. Poco ético, evidentemente, incluso delictivo con la ley en la mano pero, por desgracia, está acertando.

Ayer, Gotham, pudo darse, encima, un barniz de honorabilidad, denunciando, además, que ellos sólo rastrean los mercados buscando malas prácticas para ponerse cortos a continuación. Pero, desde luego, han demostrado tener el mejor olfato posible.

Muchos nombres honorables

Hasta el viernes de la semana pasada, Bolsas y Mercados (BME) daban por buenas las cifras oficiales de Gowex, atacando con toda su furia a Gotham. Si la empresa tecnológica venía de la mano de Ernst & Young, Bankia-Beka Finance y un auditor reconocido, eso iba a misa.

El mismo presidente de la empresa, un enloquecido Jenaro García, juraba mediante Hecho Relevante la veracidad de su información remitida al supervisor, anunciando actuaciones legales. El fin de semana, se derrumbó cochambrosamente.

Algunas voces han denunciado que estas empresas sean auditadas por pequeñas firmas, pero esa no es la cuestión. El MAB cuenta ya con una importante retahíla de compañías fallidas y en ellas han estado KPMG, PWC, Arcano, Credit Suisse, Cuatrecasas, BDO, Inversis... El glamour de las 'big four' y grandes bancos de inversión no es garantía de nada. 

Tal vez sería menester ofrecer unas capacidades de intervención a la CNMV similares a las del Banco de España, que puede intervenir entidades o realizar inspecciones sorpresa. Aunque la supervisión bancaria tampoco puede presumir en exceso en los años recientes, pese a sus enormes competencias. 

Desde Vozpópuli siempre hemos denunciado la emisión de informes financieros que buscan mover los mercados en beneficio del autor de esos informes. Ha pasado siempre y tampoco los reguladores internacionales han logrado frenar esas prácticas, entre otras cosas porque los tentáculos de los lobbies financieros llegan a las más altas instancias.

Pero la supervisión está demostrando que no es capaz de localizar a tiempo estos fraudes, protegiendo antes al inversor. Mientras eso ocurre, están saliendo exonerados todos los auditores de las cajas de ahorros, por ejemplo. Todavía no se ha visto desfilar por los juzgados a García Martín y tanto CNMV como BME continúan sin comparecer en público.

Como decíamos en Vozpópuli la semana pasada, “si hay malas prácticas, deberá ser denunciado por quien corresponda y desde la independencia, no por quienes están cortos sobre la compañía y se hacen de oro según se hunde.

La eterna pregunta es ¿dónde están los supervisores?


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