Análisis

Florentino, el rey del mambo en el basurero nacional

El rey del capitalismo castizo madrileño, que acaba de cobrar la indemnización del Castor, es noticia por la huelga de basuras encubierta que soportan algunas zonas del sur de Madrid, después de que Ana Botella decidiera otorgar la concesión a Urbaser. En el Ayuntamiento de Madrid nadie se muere de vergüenza ante las reiteradas decisiones municipales en favor de un ricachón que, como de costumbre, siempre incumple sus propios compromisos. 

Florentino Pérez siempre cobra y además, rápido. Nada de esperar años, tras farragosos procedimientos administrativos o judiciales, nada de aguantar esos 180 días que en tantos apuros meten a tantas empresas. Florentino cobra en un santiamén. Apenas un mes después de que el Consejo de Ministros aprobara el pago a la constructora ACS de una indemnización de casi 1.351 millones por el fiasco del almacén de gas submarino Castor, el dinero ya está en las arcas de este personaje sin par, rey por aclamación del capitalismo castizo madrileño, con amigos en todos los partidos, reverenciado por gran parte de la prensa madrileña, un tipo que en sí mismo encarna la genialidad del pillo español de altos vuelos y casi todas sus miserias, un personaje irrepetible este Pérez a quien pocos se atreven plantar cara en el empedrado nacional. El genio del personaje ha quedado de nuevo en evidencia con el Castor, un negocio del que nada conocía y con el que pensaba forrarse, pero que, cuando todo se tuerce, en cuanto deja de ser negocio, se lo endiña al Estado con el añadido de una fuerte indemnización sobre la mesa. Devuélveme el rosario de mi madre, y quédate con todo lo demás…

El almacén, situado frente a las costas de Vinaroz (Castellón), nunca ha llegado a funcionar como tal por culpa del medio millar de seísmos que las primeras pruebas provocaron en la zona y que causaron la alarma entre la población afectada. Florentino, alias Floro, desconoce el concepto de riesgo inherente a toda aventura empresarial o financiera, idea que está en la raíz de la teoría de la libre empresa. Para el antiguo empleado de la familia March y de los Albertos, no existe, en efecto, el riesgo que soporta cualquier empresario al abordar una inversión. Siempre arrimado al Estado, siempre cerca del Gobierno de turno, con amigos varios en su Consejo de Ministros, tardó un cuarto de hora en conseguir que la empresa pública Enagás se hiciera cargo del muerto y del pago de la indemnización, dinero que abonarán los consumidores de gas (7,5 millones, a razón de 630 euros cada uno) en su recibo durante los próximos 30 años. Como si de una hipoteca al uso se tratara, los 1.350 millones se convertirán en 4.731, tras aplicarle un interés anual del 4,27% durante tres décadas. Cualquier cosa antes de que el señor Pérez se quede sin cobrar.

Tanto en Ayuntamiento, como en Comunidad, Florentino se pasea por el prado y mata moscas con el rabo, que él no tiene más que pedir por esa boca

El sistema no es nuevo para el señorito. En junio de 2010, el también presidente del Real Madrid alquiló al Ayuntamiento capitalino, entonces presidido por su íntimo Alberto Ruiz-Gallardón, la Caja Mágica, esa maravilla de la tecnología, quintaesencia del despilfarro ligado al faraón, que costó a los madrileños cerca de 300 millones y que ahora se utiliza apenas 10 días al año para un torneo de tenis, con la idea de servir de sede de su equipo de baloncesto a cambio de 1,5 millones año. Pero como los aficionados se mostraran reacios a desplazarse hasta el quinto demonio para ver baloncesto, Floro rompió el contrato y devolvió la Caja Mágica a sus dueños, sin pagar la penalización que estipulaban las cláusulas del contrato. Con un par. Ahora el Real Madrid de baloncesto juega en el Palacio de los Deportes, propiedad de la Comunidad, y lo hace gratia et amore. Tanto en Ayuntamiento, como en Comunidad, Florentino se pasea por el prado y mata moscas con el rabo, que él no tiene más que pedir por esa boca. ¿Es eso corrupción? No, es lo siguiente. El caballero es noticia ahora mismo a cuenta de la huelga de basuras encubierta que soportan algunas zonas del sur de Madrid, después de que el consistorio que comanda Ana Botella, esposa de José María Aznar, otro íntimo de Pérez, decidiera otorgar la concesión de la recogida de basuras de la periferia a la UTE formada por Urbaser (ACS) y Cespa (Ferrovial), con una baja del 10% sobre el precio de licitación. 

Florentino, el rey de la basura

Bastó que la UTE de marras comenzara a prestar el servicio el 1 de noviembre para que se descubriera el pastel. Un buen número de calles del sur de la capital siguen amaneciendo con los contenedores hasta los topes de bolsas de basura pendientes de ser recogidas por un servicio deficiente que, además, se está prestando con camiones diésel expresamente prohibidos en el pliego de licitación por su carácter contaminante, en lugar de los camiones propulsados por gas que en Madrid se vienen empleando desde hace más de 10 años. Florentino ni se inmuta: ha mandado traer en régimen de alquiler de Holanda y Alemania 60 camiones diésel propiedad de Hochtief, filial de ACS, para poder prestar el servicio, y la Botella le ha concedido un “permiso especial para contaminar” de duración no especificada. Y tan amigos.

Como de costumbre, Florentino incumple con gallardía sus propios compromisos

Naturalmente, para poder utilizar camiones movidos a gas es preciso disponer de surtidores de gas en número suficiente. Pues bien, resulta que la UTE ganadora incluía en su oferta 50 surtidores de carga de gas, cuando solo tienen alrededor de 20 en funcionamiento, razón de fondo que explica por qué no pueden recoger la basura en su totalidad. Como de costumbre, Florentino incumple con gallardía sus propios compromisos. En su día, los sindicatos se levantaron en armas ante la posibilidad de que el contrato fuera a parar a Urbaser, debido a que la baja en el precio podría repercutir en las condiciones laborales de los trabajadores. Como el pliego de condiciones impedía la reducción de plantilla, la solución encontrada por la UTE de marras ha sido recortar el servicio (y dar un aguinaldo de 300 euros a los trabajadores en concepto de “puesta en marcha del servicio”, cuyo objetivo real es tratar de garantizar la paz social con la plantilla). Se estima que se está dejando sin recoger alrededor de la quinta parte de la basura de la zona afectada por el contrato, con el agravante de que el Sur -Carabanchel, Latina, Puente de Vallecas- vuelve a perder en detrimento del Norte.  

En el país enloquecido en que se ha convertido España, alguien alumbró la especie esta semana de que Pérez podría convertirse en el próximo alcalde de Madrid, lo cual que la idea suena a descabellada más que nada porque Florentino lleva años siendo de facto alcalde de Madrid y presidente de su Comunidad Autónoma, regidor en la sombra, alcaide con mando en plaza, desde luego bajo Ruiz-Gallardón, tan íntimo amigo del constructor como su querido Fernando Fernández-Tapias, vicepresidente del Real Madrid y cuidador de los dineros de Alberto, y también bajo su sucesora, la señora Botella, que Floro lleva años cortando el bacalao y cambiando planes de urbanismo a su antojo en la capital. Fue el caso de los terrenos del Paseo de la Castellana donde se asentaba la Ciudad Deportiva del Real Madrid, que se permutaron (previo cambio del Plan General de Urbanismo), es un decir, por otros de propiedad municipal situados donde Cristo dio las tres voces, en Valdebebas, para poder construir en el corazón de la ciudad cuatro rascacielos cuyas plusvalías arreglaron el deteriorado balance del Real.   

Una permanente estafa a los madrileños

Pero las cuentas del Real son como esos acuíferos que, tras años de pertinaz sequía que decía Franco, comienzan a secarse por la sobreexplotación de un dizque deporte cuyos ingresos no dan para mantener la orgía derrochona a la que está acostumbrado. De modo que cada cierto número de años, Floro y sus cuates en el Ayuntamiento de la capital se ven obligados a plantear otro pelotazo urbanístico para arreglar el desaguisado que permita a Florentino –que se ha nombrado a sí mismo presidente vitalicio- seguir presentándose ante los socios del Club como el mago de las finanzas que no es. En esas cuitas andamos ahora. En efecto, Pérez ha decidido remodelar y ampliar el Santiago Bernabeu invadiendo para ello el escaso, y por ende valiosísimo,  espacio existente entre el estadio y la Castellana. Para hacerlo posible, el genio ha ofrecido a cambio de ese terreno lo que simplemente es una estafa a los madrileños: varias parcelas en Carabanchel de valor próximo a cero y, por increíble que parezca, el Ayuntamiento ha dicho que sí, que se trata de Florentino y del Real Madrid y que a callar, y a cambiar otra vez (noviembre de 2011) el Plan General de Urbanismo para hacer posible la tropelía. El asunto es tan escandaloso que hasta la CE, que ha paralizado el intercambio, investiga si esa permuta puede ser considerada como ayuda pública ilegal. La Comisaría de Competencia acusó ya antes del verano al Consistorio de perjudicar a los ciudadanos para favorecer a una entidad privada. Y todo ello gracias a Ecologistas en Acción, que es quien ha planteado el recurso, porque ni la Fiscalía, ni la prensa, ni la sociedad civil madrileña, nadie, ha tratado de parar el atraco.     

En el Ayuntamiento de Madrid nadie se muere de vergüenza ante la reiteración de decisiones municipales a favor del ricachón de siempre. Floro está tan bien defendido ante PP como ante PSOE. En realidad, la señora alcaldesa está a lo que mande Pérez, porque su marido es, o lo parece, quien de verdad cierra los contratos con el millonario (Forbes estima su fortuna en 1.500 millones), tan sentadito él a la diestra de Dios padre en el palco del Bernabéu, tan serio, tan cabreado con el mundo, tan desvergonzado al tiempo, tan dispuesto siempre a sermonear a los españoles e imponerles severa penitencia. A nadie parece escandalizar esa relación de dependencia, o interdependencia, entre el regidor –sea hombre o mujer- madrileño y el gran constructor acostumbrado a pastorear alcaldes y concejales de urbanismo, su auténtica especialidad, a su antojo. Esta es la España que ya no se sostiene, la España del cacique y tente tieso que hay que erradicar. La España que hay que limpiar. Es esta corrupción inyectada en vena, hasta el tuétano, entre empresarios y políticos, con la que hay que acabar. Ha llegado la hora de decir basta a tanto golfo y a tanta golfería consentida.


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