Análisis

Esther Koplowitz o la empresaria que no acepta su situación

La historia de la refinanciación de la deuda personal de Esther Koplowitz, y su trasfondo directo en FCC, se ha convertido en un juego de idas y venidas. En esa montaña rusa de emociones financieras vive instalada Esther Koplowitz desde hace meses. Una empresaria que no acaba de aceptar su verdadera situación: que la negociación de su futuro ya no es asunto exclusivamente propio.

Esther Koplowitz.
Esther Koplowitz.

La historia de la refinanciación de la deuda personal de Esther Koplowitz, y su trasfondo directo en FCC, se ha convertido en un juego de idas y venidas. De anuncios que, a los pocos días, se desmoronan como castillos de naipes. De grandes nombres, como futuros socios, que se sustituyen por otros, como en los recreos se intercambian los cromos. En esa montaña rusa de emociones financieras vive instalada Esther Koplowitz desde hace meses. Una empresaria que no acaba de aceptar su verdadera situación: que la negociación de su futuro ya no es asunto exclusivamente propio.

A nivel personal, los bancos (Bankia y BBVA) y los socios minoritarios de su vehículo B-1998 están imponiendo sus lógicas condiciones. Los primeros porque son los dueños del oxígeno futuro de la empresaria; los segundos, porque ya no quieren promesas en el corto plazo y prefieren plegar velas ya mismo, saliendo del vehículo inversor. Las exigencias de unos y otros están encontrando la respuesta frontal por parte de la empresaria. Auspiciada por su abogado francés, Jean Marie Messier, Esther Koplowitz se ha encastillado en muchos momentos de las negociaciones pese a que se iban sucediendo los plazos de gracia a su situación de default personal.

Hace poco más de un mes, los bancos y la empresaria rompieron formalmente las negociaciones, tras un duro cruce de cartas

Hace poco más de un mes, los bancos y la empresaria rompieron formalmente las negociaciones, tras un duro cruce de cartas, en el que Koplowitz, alentada siempre por Messier, transmitía la exigencia de quien tiene sus deudas en perfecto estado de revista. Por debajo se siguió negociando, sin embargo, porque la número uno de FCC sabe que se encuentra en esa situación de ser 'too big to fail' (demasiado grande para caer). El último clavo ardiendo al que se asen los que, en otros tiempos, se han sentido bañados en bonanza y glamour.

En efecto, la refinanciación de la deuda de Esther Koplowitz, y su importante mochila, el futuro de FCC, no es un asunto baladí. Y la empresaria está queriendo transmitir ese 'too big to fail', que está administrando a nivel doméstico, en su búsqueda del 'caballero blanco' entre los grandes magnates a nivel mundial. Y, lógicamente, quien viene con dinero fresco no está dispuesto a amoldarse a condiciones, sino a imponerlas.

El resultado es el conocido hasta el momento. Idas y venidas de apellidos ilustres de quienes la banca sólo conoce el contenido de las negociaciones con Koplowitz a posteriori. Ralentizando el proceso porque, lógicamente, la banca acreedora puntualizará posteriormente esa negociación con el futuro inversor. Bankia y BBVA esperan en los próximos días a Slim. "La última salida", según reconocen quienes conocen bien este culebrón, para una empresaria que lleva meses sin aceptar su situación.


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