Análisis

Bicis y peatones; muertos y euros

El dictamen del Consejo de Estado sobre el nuevo Reglamento de Circulación es una suerte de "ya está bien, por Dios". Hasta el órgano consultivo se ha hartado de la 'vis legisladora' de la DGT a la hora de plasmar en leyes sus más estrafalarias ocurrencias. Pero la verdadera dimensión del fracaso de los dirigentes de Tráfico es otra: el número de muertos en carretera se dispara y crece a ritmo del 30% interanual. 

La directora de la DGT, María Seguí, en una imagen de archivo.
La directora de la DGT, María Seguí, en una imagen de archivo. EP

Por primera vez desde que existe memoria de las crónicas sobre la Dirección General de Tráfico, y quizás porque hasta estamentos tan imbricados en la estructura del sistema democrático como el Consejo de Estado se han hartado de la vis legisladora de la DGT a la hora de plasmar en leyes y reglamentos sus más estrafalarias ocurrencias, la Directora General de la cosa, María Seguí, tuvo que acudir este martes a la televisión pública para dar explicaciones.

La máxima dirigente de la DGT compareció a la defensiva y hubo de responder ante el aluvión de críticas de todos y de cada uno de los medios de comunicación; algo inconcebible para la DGT, que es de los más destacados inversores publicitarios de la Administración; ellos, cuya palabra es sagrada y su opinión, dogma. Gentes, en definitiva, que no saben jugar a la contra porque están acostumbradas a ser delantero y portero; y también árbitro. Cuestión de pasta, al fin y a la postre.

El dictamen del Consejo de Estado sobre el nuevo Reglamento es una suerte de “ya está bien, por Dios”

Me refiero a la reforma del Reglamento General de la Circulación, cuyas barbaridades normativas algunos veníamos denunciando, como también las distintas leyes que amparaban sus contenidos tan repentinamente criticados pero en absoluto novedosos. En esta ocasión la suerte ha estado del lado de los ciudadanos, porque a alguien se le ocurrió filtrar el contenido del dictamen del Consejo de Estado al respecto.

Digamos, a modo de inciso, que si tal cosa no hubiese sucedido, todo lo que estos días atrás ha salido a la luz se habría incorporado a los reglamentos sin más historia ni crítica visible hasta que a cualquier peatón, con unas copas de más, se le hubiese impuesto una multa de mil euros por negarse a realizar una prueba de alcoholemia. Así como suena.

El dictamen del Consejo de Estado es una suerte de "ya está bien, por Dios". Denuncia este organismo, entre los puntos más polémicos que la DGT pretende aprobar, la "imposición" de límites de velocidad a los peatones y que se les obligue a pasar un control de alcoholemia y drogas ("insostenible desde el punto de vista jurídico", afirma el Consejo de Estado) si cometen "alguna infracción". Con insólita socarronería, el órgano consultivo dictamina que de llevarse a cabo la norma pretendida "los españoles habrían de abstenerse de participar en fiestas populares o de asistir a bodas y a celebraciones en las que se consume habitualmente alcohol, ya que podrían verse sometidos a un control de alcoholemia si, en las inmediaciones, un vehículo sufre un accidente".

Las bicis son lo guay y lo verde: pasan a ser el vehículo total, libre e impune para ocupar cualquier espacio público

Hoy, a lo que se ve, la vía pública, a efectos circulatorios, ya no es sólo la calzada: también lo son las aceras, el espacio reservado para los peatones; bueno, y para las bicicletas. Porque el nuevo Reglamento pretende que también puedan circular por las aceras. Eso sí, pese a los muchos atropellos a peatones que se están produciendo, nada dice el nuevo texto de seguro obligatorio a las bicis, faltaría más, porque las bicis son lo guay y lo verde, y del mismo modo que se les autoriza a viajar por autovías (no así a los ciclomotores), se les permite hacerlo por los espacios reservados a los peatones. La bici pasa a ser el vehículo total, libre e impune para ocupar cualquier espacio público. Definitivamente, a alguien en la DGT habría que someterle a los controles que pretende para los peatones. A ese que se sienta delante del ordenador para redactar proyectos de reforma del Reglamento General de la Circulación.

Cortina de humo

Más allá del revuelo, se trata, en mi opinión, una cortina de humo. De que nos hagamos unas risas para que no nos fijemos en lo realmente sustancial: en que el número de muertos en carretera se dispara y crece a ritmos del 30% interanual. Lo arreglaron con las cifras de 2014 manipulando las estadísticas, como ya se denunció, pero la realidad es tozuda y cruel: a falta de once días para terminar el mes de enero de 2015, ya tenemos en la estadística los mismos muertos que en todo el mismo mes del año pasado.

A lo mejor si nos distraemos con estas cosas no nos fijamos en la verdadera dimensión del fracaso de los actuales dirigentes de la DGT: el final de una racha de diez años de descensos en los fallecidos por accidente de tráfico. ¿Es culpa de María Seguí? En absoluto. ¿Es su mérito si los muertos bajan? Pues tampoco. Simplemente es un modelo languideciente que la DGT trata de exprimir mientras funcione lo de sacar el dinero a los conductores.

La DGT trata de exprimir un modelo languideciente mientras funcione lo de sacar el dinero a los conductores

Tanto nos han vendido que esto es blanco o es negro que ahora que el gris tiende a marengo hay que echar la culpa al de siempre: al conductor; y también, como novedad, al peatón. Les sirve igualmente el dinero de uno y el del otro porque, tristemente, es de lo que se trata: menos muertos pero más euros, y todo el mundo a callar. Y cuando la ecuación se invierte asistimos a espectáculos tan patéticos como este de los ciclistas y los peatones, y el de la directora de la DGT contando su película por la televisión pública, la voz de su amo.

La diferencia entre la voluntad y la eficacia es la competencia. Y, como se ve, hasta el mejor currículum –el de María Seguí– no basta ni para aguantar el tirón y perseverar en las propias convicciones (otra virtud necesaria para el éxito) cuando de lo que se trata es de lidiar con los titulares de prensa antes que con algo tan complicado como el tráfico, la seguridad vial y la movilidad. Y con la recaudación, que por algo hay que calentar la poltrona.


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