Análisis

Ciudadanos presenta un programa económico sin terminar

El partido de Albert Rivera defiende un complemento salarial para quienes ingresan menos sin definir grados de cobertura. La medida puede costar hasta 10.000 millones de euros. Defiende un contrato único sin aclarar qué grado de protección ante el despido contendrá y abre la puerta a la "dación en pago".

Albert Rivera durante la presentación del proyecto económico de Ciudadanos en Madrid.
Albert Rivera durante la presentación del proyecto económico de Ciudadanos en Madrid. Ciudadanos

Ciudadanos ha tenido el arrojo de ser el primer partido político que presenta su programa económico de cara a las elecciones generales. El partido que preside Albert Rivera ha comenzado a desplegar una batería de propuestas que define como de “cambio sensato” frente a “quienes no están por el cambio, los partidos tradicionales, y quienes no están por la sensatez”, en clara alusión a Podemos al que no se menciona.

Ciudadanos propone el "cambio sensato" frente a “quienes no están por el cambio, los partidos tradicionales, y quienes no están por la sensatez”

Más allá de los eslóganes para los ya convencidos, el partido intenta convencer con tres grandes ejes elaborados por el economista de la London School of Economics(LSE), Luis Garicano, que combinan más elementos de la social-democracia que del liberalismo que reclama Ciudadanos en el corto plazo: (1) Un complemento salarial para quienes tienen empleo pero cobran tan poco que caen en la “pobreza laboral”, (2) Un contrato único y (3) una ley de segunda oportunidad ciudadana para quienes quiebran que incluye la dación en pago

En cada uno de los casos, se trata de ideas positivas sin detalles. Son precisamente esos detalles los que las pueden convertir en trampas políticas o en pésimas recetas.

Al complemento salarial anual garantizado (CSAG) “tendrán derecho aquellos hogares en los que las personas principales hayan obtenido rentas salariales y/o ingresos del trabajo por cuenta propia, sin llegar a alcanzar una cuantía mínima anual”. El objetivo es compensar a “los trabajadores con salarios más bajos y empleos más precarios”.

  • Desde el punto de vista liberal, el problema de esa medida estriba en el “cuánto”: ¿Cuánto costará? ¿Cuánto será el grado de protección o complemento? Y a raíz de eso ¿cómo se financiará? Ciudadanos no ha definido ninguna de las preguntas clave para aplicar esa medida. Si se toman como referencia los cálculos de Garicano, “el coste sería inferior al 1% del PIB” lo que significa que podría rondar los 10.000 millones de euros. Manuel Conthe, partícipe del programa, aseguró que “las políticas que aumentan el gasto o el déficit no debieran ser vinculantes para los partidos en campaña electoral”. Ciudadanos debería aclarar cuánto costará y cuán vinculante es esta propuesta.
  • Desde el punto de vista keynesiano o social-demócrata la medida es igualmente criticable: Los ciudadanos pueden terminar subsidiando con sus impuestos el pago de salarios de miseria en las empresas. La subida del Salario Mínimo Interprofesional podría ser una fórmula más lógica para que sean las empresas las que corran con sus propios costes.

A la espera de que Ciudadanos defina lo mucho que tiene que concretar, la propuesta apunta en la dirección correcta frente a las recetas de austeridad a ultranza.

El “contrato único con indemnizaciones crecientes, proporcionales a la antigüedad del trabajador” para las nuevas contrataciones que deje de distinguir entre contratos fijos y temporales. El nuevo contrato no afectaría a los antiguos trabajadores pero intentaría evitar el “fraude de ley” actual que está dando lugar a que el 91% de los contratos que se firman sean temporales.

La propuesta no es nueva –partidos como UPyD la incluyen en sus propuestas—y, de nuevo, será clave el detalle que falta en ella. No es lo mismo que todos los nuevos contratos se firmen con un derecho de despido de 45 días por año trabajado que por 12 días por año. Fedea elaboró una simulación por la que alcanzar los actuales derechos de un contrato fijo requeriría 12 años en la empresa. La propuesta sólo tendrá valor si el partido aclara qué grado de indemnización otorgará. Liberales y keynesianos, derecha e izquierda, criticarán más o menos la medida en función de dónde quede el listón de indemnización de ese contrato único.

Por último, la ley de segunda oportunidadciudadana en la que se apuesta por órganos de mediación e incluso por la "dación en pago". La reestructuración de la deuda ciudadana ha sido también una reclamación de la izquierda que un partido liberal como Ciudadanos abraza sin complejos. La medida supone extender el marco del que ya gozan las empresas a los ciudadanos. Poco hay que criticar en una medida como esta más allá de que se haya tardado tanto en abordarla realmente.

Ciudadanos deja sin concretar las que define como medidas de largo plazo, es decir, las que deben garantizar la sostenibilidad del crecimiento. De nuevo, sin esa parte de la receta resulta complicado saber si el plato que Albert Rivera intenta servir es el adecuado. Antes de marzo, Ciudadanos presentará su reforma fiscal, su reforma del sector público y sus medidas de lucha contra la corrupción y el capitalismo de amiguetes. A la espera de los detalles, por fin se ha abierto la campaña electoral de verdad: la que va más allá de los eslógans y entra en los programas de gobierno.


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