Análisis

Érase un suicida durmiendo con su peor enemigo…

Oriol Junqueras ha conseguido exprimir al máximo con inteligencia el instinto fatídico del presidente de la Generalitat, que parece no tener límites. Sólo así se explica su insistencia en mantener viva la farsa del referéndum del 9-N, reconvertido en un simulacro festivo.

Si algo ha demostrado Artur Mas desde que Jordi Pujol le señaló como sucesor ha sido su destreza para descapitalizar el nacionalismo catalán entregando buena parte de la riqueza acumulada durante casi cuatro décadas a Esquerra Republicana. Oriol Junqueras, de lustre menos vistoso que el de los líderes que le precedieron, ha conseguido exprimir al máximo con inteligencia el instinto suicida del presidente de la Generalitat. Al borde del precipicio, el interesado solo trata ahora de salvar el pellejo.

Sólo así se explica su insistencia en mantener viva la farsa del referéndum del 9-N, reconvertido en un simulacro festivo que busca evitar el miedo de miles de funcionarios a verse suspendidos de empleo y sueldo si se violenta al Constitucional. El enemigo, ha repetido esta mañana Mas, es el Estado. Sin embargo, el equipo que le rodea lo niega. Conoce a la perfección el sangrado al que ERC está sometiendo a CiU, primero embarcándola en la aventura soberanista y, en la parada final, dejándola en la estacada. Desde este prisma hay que entender el lamento de Mas ante la negativa de Junqueras a ir en una candidatura electoral conjunta con la que disfrazar su debilidad y sus errores.

Hoy se ha revelado en el Palau la foto de un suicida durmiendo con su peor enemigo. La de un político carbonizado que no se atreve a reconocer lo obvio: que ha roto a su propio partido, ha quebrado a la sociedad catalana y se ha encamado con alguien que cuando se despierta por las mañanas evita dar la cara y compartir el espejo. Lejos de las intenciones de Junqueras está gobernar ahora una Generalitat en bancarrota cuya tesorería depende casi en exclusiva de Madrid. Y mucho menos hacerlo con el mentecato de Mas.

ERC quiere llegar a mayo sin pringarse porque sabe que está en condiciones de acceder al botín guardado en la caja de numerosos ayuntamientos. Ese será el punto de no retorno, tanto para el suicida como para el propio Estado. Decía Azaña que la cuestión catalana es la dolencia más aguda de cuantas aquejan al cuerpo político español. Es difícil encontrar un problema en el que los españoles discurran con menos serenidad. Mas debería saber que la democracia participativa que quiere estrenar el 9-N es la menos participativa, porque participan pocos. Motivo de reflexión para los cínicos y también para la reacción que prepara Moncloa


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba