Análisis

El gesto de Brufau y el protagonismo de Josu Jon

   

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol. Repsol

Antonio Brufau lleva más de 11 años como presidente de Repsol y por primera vez se ha bajado del atril. El ejecutivo de Mollerusa ha dado todo el protagonismo de la presentación del crucial Plan Estratégico 2016-2020 a su consejero delegado, Josu Jon Imaz.

El ex político vasco y nuevo hombre fuerte de la petrolera ha asumido toda la responsabilidad de la defensa de un plan que trata de recuperar la confianza de los inversores en una compañía que está sufriendo mucho la caída de los precios del crudo y teme que su beneficio neto caiga este año hasta un 22%, en el peor de los escenarios previstos.

Brufau decidió en la mañana de este jueves no subir al estrado y dejar todo el peso de la presentación a Imaz, que durante casi dos horas desgranó el plan y atendió a las preguntas de los periodistas.

El ejecutivo catalán se sentó, como el resto del equipo directivo, en la primera fila del auditorio, como mero espectador, en un claro guiño: el que lleva la compañía ahora es Josu Jon y él está en un segundo plano.

El consejero delegado 'actuó' solo por primera vez, sin la compañía de su mentor e hizo una firme defensa de su plan estratégico 

La retirada comenzó en mayo de 2014, cuando nombró a un hombre afín como consejero delegado ante las presiones de Pemex y de algunos inversores internacionales, que criticaban el excesivo presidencialismo en la cúpula de Repsol.

Su retirada iba en serio y se bajó el sueldo bruto anual de 4,9 a 2,5 millones de euros. Cedió la mayor parte del poder ejecutivo a Imaz y se quedó sólo como responsable directo de las áreas del Secretario del consejo, Comunicación, Presidencia y la dirección financiera, que también reporta, como es lógico, al consejero delegado.

Dio un paso atrás, pero todavía se le pudo ver en la presentación del acuerdo de compra de Talisman, codo con codo con su consejero delegado, compartiendo protagonismo.

Pero este jueves ya no subió las escalinatas del poder. Ni ante los periodistas ni mucho menos ante los analistas que posteriormente abarrotaron el auditorio de la compañía.

A Josu Jon el nuevo traje no le ha quedado nada grande. El consejero delegado estuvo firme en la defensa de su plan estratégico y no dudó ni en las explicaciones y argumentario de las medidas puestas en marcha ni ante las preguntas de periodistas y analistas.

Al ex político, de 52 años, se le ve cómodo y seguro en su puesto. No hay duda de que puertas adentro consultará una y mil cosas a su mentor, pero ante la opinión pública, el que a partir de ahora dará la cara por la compañía será él.

Mientras tanto, Brufau seguirá con su labor más institucional y bendiciendo desde su despacho los pasos que vaya dando su ‘número dos’ con funciones de casi ‘número uno’.


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