Análisis

Las primeras consecuencias de un crimen terrible

       

Fotografía facilitada por la compañía Airbus que muestra a un piloto y un copiloto en el simulador de un A320
Fotografía facilitada por la compañía Airbus que muestra a un piloto y un copiloto en el simulador de un A320 EFE

Las revelaciones del fiscal francés no hacen sino contestar a las dudas que hemos planteado desde el primer momento los que trabajamos en aviación civil. Un avión en pleno vuelo no se cae salvo situación excepcional.

El hecho de que un piloto estrelle su aparato contra una montaña o un campo ya estaba siendo estudiado en algunas instituciones aeronáuticas, que después del 11S se pusieron a pensar soluciones para evitar casos similares.

La industria tendrá que invertir mucho dinero para responder a las consecuencias de este accidente

La industria tendrá que invertir mucho dinero para responder a las consecuencias de este accidente, en el que un hombre que presuntamente se ha vuelto loco y lanza su aparato a tierra y mata a 150 personas. Los aviones militares ya llevan en sus sistemas de navegación una alarma que frena, por ejemplo, la velocidad cuando el aparato supera la velocidad de “G’s”, lo que equivale a poner el avión en peligro de desintegración. En ese momento el ordenador ‘capa’ la programación del piloto e impone una más segura. Es un sistema similar al que utiliza el AVE para que no se pueda correr más de lo recomendado en una curva. Si este sistema hubiera estado vigente en el accidente del AVE que se produjo en Santiago de Compostela hace años no hubieran muerto cerca de noventa personas.

La industria aprende tras los accidentes. Por eso esta grave catástrofe servirá posiblemente para que la industria invierta en sistemas que anulen en vuelo el pilotaje a un comandante si se comprueba que lo que pretende es lanzar su aparato fuera de parámetros marcados en el plan de vuelo. Pero quizá otra de las consecuencias de este grave suceso, que parece que terminará siendo un crimen, es saber si se producirá una revisión sobre los medios de formación de pilotos.

Los profesionales están sometidos a rigurosos controles médicos y psicológicos. La formación básica es para todos igual. Primero un aspirante se hace piloto comercial y posteriormente llega su especialización en piloto de transporte de línea aérea. Con las horas de vuelo que sale de la escuela nadie le contrata y las aseguradoras no quieren pilotos con poca experiencia en aviones caros y con pasaje. Entonces el piloto comienza a coger trabajos de fumigación, pancartas publicitarias, etc…

El proceso de selección ya no es tan duro como antes y los jóvenes entran a las compañías aéreas o fichados o pagando para poder volar 

Los pilotos que despuntan en estas actividades son fichados por las líneas aéreas. Pero los que no tienen esas oportunidades pagan a las compañías las certificaciones de tipo o los entrenamientos en base. Son pilotos que quieren llegar a la champion del sector, que son los vuelos comerciales, donde las cosas también han cambiado mucho desde los años 70 y 80. En esos años los sueldos millonarios convertían la profesión de piloto en una de las más codiciadas por los jóvenes.

Pero el proceso de selección ya no es tan duro como era entonces y los jóvenes entran a las compañías aéreas por esa doble vía: o fichados o pagando para poder volar y hacerse con un número de horas que les ponga en el mercado. Cuando una copiloto tiene ya un número importante de horas puede saltar a una compañía más importante o convertirse en comandante del aparato en el que era segundo.

¿Es posible que en el caso del avión caído en Francia se haya colado un piloto con malas aptitudes? La personalidad aflora en los momentos de crisis. Hay que conocer más datos sobre el piloto y sus condiciones psicológicas. Pero en Aviación Civil se insiste en los chequeos y reconocimientos, controles psicotécnicos, médicos. ¿Se ha podido colar un mediocre, un enfermo que ha provocado esta tragedia?

Las compañías además tienen sus propios controles y los sistemas informáticos les permiten saber si un piloto mima su aparato, a su pasaje e incluso sus relaciones con la tripulación. El copiloto, al que el fiscal acusa de lanzar el avión contra la montaña era joven, y tenía sólo 600 horas de vuelo (claramente insuficiente para ese avión). Su futuro era prometedor pues estaba en una de las filiales de una grande como es Lufthansa.

Si había mostrado ya signos de pánico, o alguna relación extraña, y no fue denunciado por sus comandantes lo sabremos dentro de poco. Sin duda, este accidente supondrá también un cambio en el control de las personas que pilotan los aviones y sobre los que recaen la responsabilidad de la vida de cientos de personas.


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