Análisis

Suicidio altruista o lo que pasó en Los Alpes

Lo que ha vuelto a poner de manifiesto este terrible suceso aéreo no es sólo que una política de ahorro es peligrosa en todos los sentidos, sino que estamos muy atrasados en lo que se refiere al cuidado de la salud psíquica de los profesionales.

Equipos de rescate trabajan en la zona de los Alpes franceses donde se estrelló el avión de Germanwings
Equipos de rescate trabajan en la zona de los Alpes franceses donde se estrelló el avión de Germanwings EFE

Lo que pasó, pasó y es terrible admitir la muerte de tantas personas y el dolor de sus familias. Hemos conocido por el análisis de las cajas negras que el copiloto de la aeronave que se ha precipitado sobre los Alpes franceses fue el responsable del fatal desenlace. Es lo que se conoce como suicidio altruista. Aunque aún desconocemos más detalles, no cabe duda de que su acción ha generado una situación de total caos e injusticia. La enfermedad, la maldad o crueles intenciones han llevado a una persona a asesinar a otras que nada tuvieron que ver con su situación. Este fenómeno donde alguien se quita la vida llevándose la de otras, a veces hijos, a veces conocidos, otras desconocidos, debe relacionarse con la melancolía.

Cuando alguien se suicida, mata al objeto amado con el que se ha identificado. Es su venganza, quiere acabar con aquello que le decepcionó

Si descartamos que se trata de un terrorista, un sicario o un malintencionado fantasioso, esta persona, quitándose la vida, se la ha robado a otras. Habitualmente vemos estas situaciones en padres o madres que asesinan a sus hijos para generar dolor a su pareja o para evitar dolor (con sus ideas absurdas) a los familiares con su muerte. Muriendo todos, para ellos, acaba el problema. Pero no está en la realidad la situación responsable de estos actos o del malestar que los precedió. Se trata de procesos psíquicos inconscientes que son los responsables de que alguien pueda llegar a terminar con su vida. Para el aparato psíquico no hay representación de la propia muerte, es decir, nadie desea su muerte. Sin embargo, muchos alguna vez en su melancolía han llegado a pensar en terminar con su vida y con su dolor. Freud descubrió un mecanismo muy interesante y esclarecedor. Se dio cuenta de que el melancólico, siempre que se trate de una melancolía o depresión, se reprocha a sí mismo, tiene un bajo concepto de su persona, ha perdido los ideales y tiene un gran dolor psíquico, pero no le ocurre por una pérdida o desilusión de la realidad, sino por su incapacidad de cambiar el objeto o ideal perdido. Incapacidad de sustitución.

En el plano de la salud, renunciamos a ser asesinos y renunciamos a asesinarnos. El estado de salud es un trabajo de constante sustitución. Pasar de una situación a otra. Pasar de una idea a otra. Pasar de un trabajo a otro. La vida es eso: cambio, adaptación. Todos estamos capacitados para adaptarnos, pero hay quienes se resisten, quienes habiendo perdido siguen ahí, ante la sombra, en su protesta. Los melancólicos son muy narcisistas en tanto algo quieren dominar el orden de las cosas, algo dioses son. Esto nos sirve para retomar aquello que decíamos antes, nadie quiere matarse a sí mismo. Cuando alguien se suicida, mata al objeto amado con el que se ha identificado. Es decir, es su venganza, quiere acabar con aquello que le decepcionó y lo hace así, rompiéndose a sí mismo, como si luego resurgiera cual Ave Fénix de sus cenizas. Por eso, la melancolía o depresión es una enfermedad tan grave, porque el sujeto puede llegar a lesionarse, como si fuera un juego muy, muy peligroso, cada vez más peligroso.

Lo que pone de manifiesto este terrible suceso es que estamos muy atrasados en el cuidado de la salud psíquica de los profesionales

Y la depresión no es estar triste, a veces uno no se da cuenta de que está deprimido. Pero si se analizara, se verían las conductas arriesgadas, el descuido en los compromisos, la pérdida de ilusión de futuro o la dificultad de disfrutar de las cosas como antes.

Lo que ha vuelto a poner de manifiesto este terrible suceso aéreo, no es sólo que una política de ahorro es peligrosa en todos los sentidos, sino que estamos muy atrasados en lo que se refiere al cuidado de la salud psíquica de los profesionales. Pilotos, controladores aéreos, policías, militares, médicos... ejercen profesiones de gran responsabilidad y como tales deberían disponer de procesos de selección y servicios de asistencia continua a su salud psíquica. Cuando hablamos de salud psíquica o mental, se queda muy corto hablar de test psicológicos, de preguntas y respuestas, de entrevistas comportamentales. Hace más de un siglo que llegó una nueva ciencia que puso de manifiesto la necesidad de considerar los procesos psíquicos inconscientes, responsables en todos los casos del comportamiento, modos de convivencia, procesos emocionales de las personas. Aún cuesta aceptarlo. Aún instituciones, administraciones y empresas se manejan en términos de una psicología descriptiva y aquí están los resultados.

El progreso también debe llegar a la vida de los ciudadanos y el progreso pasa por empezar a considerar como fundamental y muy rentable invertir en servicios de asistencia y evaluación psicoanalítica. Esto no hubiera pasado con un sistema donde el psicoanálisis se hubiera incluido en losprocesos de formación y evaluación continua de los pilotos. El discurso de un suicida no puede leerse en el discurso manifiesto, la palabra no coincide con la realidad psíquica, pero con psicoanálisis se hubiera podido leer la realidad psíquica de un sujeto deprimido. Las cosas no son lo que parecen, es necesario el uso de la ciencia para conocer la verdadera realidad de las personas.

* Helena Trujillo es psicoanalista y asesora de parejas de Grupo Cero


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