No es peligroso asomarse al Exterior

Urge un acuerdo entre Rusia y la UE sobre Ucrania

Mi artículo ¿Se encuentra Ucrania al borde de la guerra civil? concluía como la primera parte de Don Quijote, cuando, en la lucha entre el “ingenioso hidalgo” ucraniano y el Vizcaíno ruso, las espadas “habían quedado en alto”. Éste, sin embargo, ha dado un sablazo a aquél, que ha acusado el golpe y podría ver cercenado uno de sus miembros. Tras el acuerdo de 21 de febrero entre el Gobierno de Víctor Yanukovich y la oposición propiciado por la Unión Europea (UE), se precipitaron los acontecimientos en Ucrania. La Rada destituyó al presidente de la República –que se refugió en Rusia (FR)-, eligió como presidente interino al del parlamento, Alexander Turchinov, y como jefe de un Gobierno provisional al dirigente del Partido de la Patria Arseni Yatseniuk. El Parlamento de Crimea destituyó, a su vez, al presidente del Gobierno regional, Anatoli Mohiliov, lo sustituyó por el líder de Unidad Rusa, Serguei Azionov, y decidió convocar el 16 de marzo un referéndum para que el pueblo de Crimea decida entre la incorporación a Rusia o su mantenimiento como República Autónoma con un estatuto especial dentro de Ucrania.

Putin, vigilante implacable del “extranjero próximo” de la FR

Según la experta en temas rusos Anne Applebaum, la FR no ha acabado de admitir a Ucrania como un país plenamente soberano. El presidente Vladimir Putin la considera un subestado y trata de impedir a toda costa que arrime el ascua a la sardina de la UE. Cuando se habla de “ayuda fraterna”, se está allanando el camino a su invasión, así como a la creación de grupos extremistas que fomenten el separatismo, al boicot económico y a la manipulación del precio del gas. Todos estos pronósticos se han cumplido.

Así, tras unas aparatosas maniobras de las Fuerzas Armadas de la FR junto a la frontera, soldados rusos camuflados –el Gobierno de Kiev los cifra en 16.000- invadieron Crimea, ocuparon las bases ucranianas, cercaron sus unidades, cavaron trincheras en el istmo que la separa del resto del país y controlaron el puerto de Kerch, frente a la costa rusa. La FR congeló los créditos de 15.000 millones de dólares prometidos y ha puesto dificultades a la importación de productos ucranianos. Gazprom suprimirá a finales de mes los descuentos a la exportación de gas a Ucrania y ha amenazado con cortarle el suministro por la deuda contraída.

Putin es, por formación y convicción, un nostálgico de la URSS, y pretende que la FR vuelva a ser la gran potencia que fue. Es muy sensible a la seguridad en el “extranjero próximo” y no admite presencias extrañas en su patio rasero, pues en ese corral sólo puede haber un gallo. Por eso reaccionó de forma tan visceral cuando la OTAN invitó a Ucrania y a Georgia a adherirse a la Alianza y el presidente Víktor Yuschenko anunció el fin de la concesión a Rusia de la base de Sebastopol. La FR invadió Georgia en 2008, alentó la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia, cortó el suministro de gas a Ucrania y la amenazó con represalias, hasta que –tras su elección en 2010- el presidente Yanukovich retiró la petición de ingreso en la Alianza y prorrogó hasta 2042 el alquiler de las bases en Crimea.

Excesos de los nacionalistas ucranianos

Cuando se buscan las cosquillas al oso ruso no es de extrañar que responda con un zarpazo. Tal ha ocurrido a raíz de que la Rada destituyera a Yanukovich y adoptara una ley que ponía fin a la cooficialidad de la lengua rusa en las regiones ucranianas donde se habla de forma mayoritaria. Esta descabellada decisión facilitó la necesaria excusa a Rusia, cuya doctrina militar considera legítima la intervención de sus tropas para garantizar la protección de sus ciudadanos allende sus fronteras.

Una vez obtenida la autorización del Consejo de la Federación para desplegar fuerzas armadas en Crimea con el fin de “proteger las vidas amenazadas de ciudadanos rusos”, se inició la invasión de la península, desde dentro –base de Sebastopol- y desde fuera. Aunque Putin haya afirmado que no tiene intención de fomentar el secesionismo y negado contra toda evidencia la presencia de tropas en Crimea –los intervinientes serían “fuerzas locales de autodefensa”- “meigas” rusas en la península “haberlas haylas”. Se ha reservado el derecho a enviarlas “si la situación se desborda como en Kiev”. Dado que la destitución de Yanukovich fue ilegal, no ha reconocido al Gobierno provisional y no aceptará los resultados de las elecciones del 25 de mayo “si tienen lugar bajo el terror”.

La FR no contempla la anexión de Crimea, pues son sus habitantes los que tienen derecho a decidir al respecto. Esta afirmación abre la vía a un posible apoyo a la petición del Parlamento de Crimea de regreso a la “madre patria” tras el referéndum del día 16 ,y la Duma ha dado su respaldo a esta demanda. Putin se ha mostrado dispuesto a usar la fuerza en Ucrania -con todos los medios a su alcance-, si “se da un caso extremo”. Eso sí, ha garantizado que, en caso de tomar la decisión de intervenir, “cumplirá plenamente el Derecho Internacional”. ¡Estamos salvados!

Posición de la FR sobre Crimea

El ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha expresado su irritación por la "doble moral" de Occidente, que puede intervenir cuando sus intereses están en juego, pero no permite que la FR defienda a las minorías rusas en Ucrania, que "han sido despojadas de su idioma" por un Gobierno ultranacionalista, que se ha instalado en el poder "sin que nadie lo haya votado y como consecuencia de un golpe de Estado". En su lúcido artículo Un triángulo para la paz, mi amigo Igor Ivanov –antiguo embajador en España y canciller y actual presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia- ha expuesto, con su habitual moderación, la posición de su país sobre Ucrania y la posible solución del conflicto.

Tras criticar las políticas irresponsables de los distintos dirigentes ucranianos, “saturados de demagogia, corrupción, codicia, mala administración y ambición personal”-, ha subrayado el cambio violento delpoder realizado por elementos radicales, que han echado al presidente legítimo por medios anticonstitucionales y empezado a recortar los derechos de las minorías. ¿Podía la FR –se interroga- “cerrar los ojos al destino de millones de sus compatriotas que viven en Ucrania”? Sólo pretende enviar un mensaje a las autoridades de Kiev para que detengan el rumbo irresponsable emprendido y respeten los sentimientos de todos los ucranianos.

Como Lavrov, acusa a Occidente de aplicar un “doble rasero” y pregunta por qué no se puede aplicar en Ucrania el principio de “responsabilidad de protección” como hizo aquél en Yugoslavia, lo que –con razón- tanto me criticó cuando yo estaba de Embajador en Moscú. Aquí se le “ve el plumero” ruso al amigo Igor, porque, de un lado, mientras en Kosovo Slobodan Milosevic realizó actos de genocidio contra la población, los ucranianos de origen o idioma ruso no están siendo perseguidos y, de otro, si el Gobierno ruso quiere lanzar un mensaje al ucraniano, debería hacerlo por la vía diplomática y no a través de blindados y comandos. Señala acertadamente Ivanov las graves consecuencias que puede traer el conflicto para las relaciones entre el Este y el Oeste, y que la FR y la UE, en vez de ser partes de la solución, han terminado por convertirse en partes del problema. Si no se para en seco, la espiral de agresividad puede dañar gravemente las relaciones entre la FR y la UE, y “reducir la eficacia de los esfuerzos conjuntos para hacer frente a las amenazas y desafíos comunes”.

Moscú y Bruselas deberían estar interesados en mantener la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania, y en restablecer la ley y el orden en el país. Hay que pasar con urgencia de las acusaciones a la elaboración de fórmulas específicas a través de las cuales –con la colaboración activa y coordinada de Rusia y la UE- se puedan introducir en Ucrania las reformas políticas y económicas necesarias para estabilizar su situación. ¡Amén! ¡Que así sea! Ésta es la solución que propugna España: resolver la crisis mediante el diálogo. Esperemos que Putin rechace el referéndum anexionista, que las negociaciones en curso produzcan resultados satisfactorios, que el Vizcaíno envaine su espada, y que su actitud pendenciera quede en un mero “aviso para mareantes” y no pase a mayores.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba