No es peligroso asomarse al Exterior

Retorno de la fragata 'Nª Sª de las Mercedes'

El pasado 25 de Febrero llegaron a España procedentes de Florida 21 Tms de objetos que se encontraban a bordo de la fragata de la Armada Real “Nª Sª de las Mercedes”, que habían sido ilegalmente rescatados de los fondos marinos al Sur del Algarbe y al Oeste de Cádiz por la empresa “cazatesoros” estadounidense “Odyssey Marine Exploration” en 2007.

Batalla naval

En Octubre de 1804 regresaban a España las fragatas “Medea”, “Fama”, “Santa Clara” y “Nª Sª de las Mercedes”, al mando del Almirante José de Bustamante y, a la altura del Cabo Santa María, fueron enfrentadas por las fragatas británicas “Indefatigable”, “Lively”, “Amphion” y “Medusa”, comandadas por el Comodoro Graham Moore. Aunque España y Gran Bretaña no estaban a la sazónen guerra tras la firma en 1802 del Tratado de Amiens, Bustamante ordenó zafarrancho de combate ante la actitud agresiva de la flota de Su Graciosa Majestad. Moore envió un emisario en un bote para parlamentar con el buque insignia “Medea”. Al ver que se retrasaba el regreso del parlamentario, ordenó disparar un cañonazo de aviso, que fue interpretado como una orden de combate y la flota inglesa atacó con sus potentes cañones a los buques españoles. Un proyectil impactó en la santabárbara de la fragata “Nª Sª de las Mercedes”, que explotó y se fue a pique, causando la muerte de 249 tripulantes y de la mujer y 7 hijos del General Diego de Alvear. Ante la situación de inferioridad, el Almirante Bustamante rindió los restantes tres buques, que fueron apresados. Como reacción a este acto de agresión, España declaró de la guerra al Reino Unido.

En 2007, la empresa “Odyssey”, sin consultar a España ni a Portugal, exploró los restos de la fragata española y recuperó parte de su contenido, incluidas unas 595.000 monedas de oro y plata.  La empresa afirmó que se trataba del buque inglés “Black Swan”, hundido en la zona a finales del siglo XVII. Sin embargo, cuando se publicaron fotos de algunas de las monedas recuperadas que tenían la efigie del Rey Carlos IV –habían sido acuñadas en Lima en 1796- se puso de manifiesto la falacia de la empresa norteamericana. Los Ministerios españoles de Cultura y Defensa procedieron a hacer las investigaciones oportunas y llegaron a la conclusión de que el buque saqueado por la empresa “cazatesoros” era la fragata “Nª Sª de las Mercedes”. De ahí, que decidiera iniciar acciones legales contra “Odyssey” ante los tribunales de Tampa, sede de la empresa, que había trasladado ilícitamente su botín a Florida.

Batalla legal

España tenia de su parte el Derecho Internacional y el derecho interno de Estados Unidos, que tradicionalmente ha defendido la inmunidad soberana del Estado sobre los buques hundidos que enarbolen su pabellón.. Así, en su sentencia de 26 de Febrero de 2001 sobre las fragatas españolas “Juno” y “La Galga de Andalucía” -  hundidos frente a las costas de Virginia-, el Tribunal Supremo afirmó que los tribunales no podían “ceder pecios soberanos de otras naciones a rescatadores comerciales, cuando tratados negociados no muestran signos de abandono, y cuando las naciones implicadas están de acuerdo en que el título sobre el pecio sigue correspondiendo al propietario original”. “Lejos de abandonar estos pecios –concluía el Tribunal- España ha defendido con firmeza sus derechos de propiedad durante el procedimiento”.

En su sentencia de 22 de Diciembre de 2009, el Tribunal Federal de Tampa reconoció el derecho de España al tesoro de “Nª Sª de las Mercedes” y afirmó que todos los objetos ilícitamente extraídos del buque por “Odyssey” debían ser devueltos a España. La empresa recurrió ante el Tribunal de Apelación de Atlanta, quien –en su sentencia de 30 de Noviembre de 2011- confirmó la decisión del Tribunal de Florida. Un último recurso ante la Corte de Atlanta fue asimismo rechazado el 31de Enero de 2012, y “Odyssey”  ha tenido que entregar el tesoro a su legítimo dueño.

Batalla internacional

Ante el aumento de los actos de saqueo de los buques hundidos y la falta de una adecuada normativa internacional, la UNESCO tomó la iniciativa y -el 2 de Noviembre de 2001- adoptó en París la Convención  sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, que tiene por objeto garantizar y fortalecer la protección de dicho patrimonio y de preservarlo en beneficio de la humanidad. Uno de sus principios básicos es que la explotación comercial del patrimonio que tenga por fines la realización de transacciones, la especulación o su dispersión irremediable es absolutamente incompatible con una protección y gestión correcta de dicho patrimonio, que “no deberá ser objeto de transacciones, ni de operaciones de venta, compra o trueque como bien comercial”. Estas normas condenan las actividades de empresas como “Odyssey”.

La Convención contiene diversas disposiciones sobre los buques de Estado hundidos, a los que define como  buques de guerra y otros buques pertenecientes a un Estado, o por él utilizados, que –en el momento de su hundimiento- fueran utilizados únicamente para un servicio público no comercial, fueran identificados como tales y correspondieran a la definición de patrimonio cultural sumergido. Es evidente que la fragata “Nª Sª de las Mercedes” reunía estas tres condiciones: era un buque de la Armada Real apto para el combate, estaba identificado como tal con el pabellón de buque de guerra, y sus restos formaban parte del patrimonio cultural sumergido. Por tal se entienden”todos los rastros de existencia humana que tengan carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua parcial o totalmente, de forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años, tales como …los buques…o cualquier parte de ellos, su cargamento u otro contenido”.

También establece la Convención de que no se efectuará ninguna actividad dirigida a un buque de Estado sin el acuerdo de su Estado de pabellón. “Odyssey” ha incumplido esta norma al ignorar la nacionalidad del buque y, cuando ha tenido que reconocerla, ha alegado que el buque se dedicaba a actividades comerciales.

La fragata “Nª Sª de las Mercedes” ha concluido su singladura y sus restos han regresado a España. Ahora es el momento de prestar un sentido homenaje a sus tripulantes. Se habla sobre el posible depósito de estos restos en el Museo Naval de Madrid o en el de Arqueología Subacuática de Cartagena. El historiador Henry Kamen –que curiosamente ha afirmado que España  ha perdido con la recuperación del tesoro- ha acusado al Ministerio de Cultura de pretender dividirlo entre varios museos. A este respecto, conviene recordar que la Convención de París prevé que el patrimonio recuperado deberá ser depositado, guardado y gestionado de forma que se asegure su preservación a largo plazo, y conservado junto e intacto en forma de colección, de manera que los especialistas y el público puedan tener acceso al mismo.


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