No es peligroso asomarse al Exterior

¡Quiero vivir en América!

Durante se demencial campaña electoral, el Presidente de la Generalitat, Artur Mas, dijo que Cataluña aspiraba a ser un Estado libre asociado con España, como Puerto Rico con respecto a Estados Unidos. Coincidiendo con las elecciones catalanas, se celebró en Puerto Rico un plebiscito no vinculante sobre su estatuto político, en el que una mayoría de la población se opuso al vigente régimen de Mancomunidad (”Commonwealth”). La semana pasada visité la isla para asistir a un Congreso y tuve oportunidad de hablar con varias personalidades sobre el futuro del territorio.

Régimen político de Estado Libre Asociado

Puerto Rico perteneció a España hasta 1898, en que –tras la injustificada y desigual guerra con Estados Unidos (USA)- fue regalado a este país por el Tratado de París, junto con Cuba y Filipinas. Se mantuvo como colonia hasta 1952, cuando el Gobierno estadounidense le confirió unilateralmente el régimen de “Estado Libre Asociado” (ELA) e informó a la ONU que había dejado de ser un territorio no autónomo. Por la Ley 81-600, el Congreso autorizó al pueblo portorriqueño a que se dotara de su propia Constitución, que fue adoptada el 6 de Febrero de 1952 y que estableció un régimen de Mancomunidad o ELA. Según su artículo 1, el poder emana del pueblo y se ejerce con arreglo a su voluntad,”dentro de los términos de lo acordado entre el pueblo de Puerto Rico y los Estados Unidos de América”. Pese a la sanción de esta Constitución por el Congreso, no derogó éste el estatuto territorial de la isla, que está sujeta a sus poderes de conformidad con la “cláusula territorial”. Se trata de una Constitución otorgada, no pactada, que establece que Puerto Ruco pertenece a los Estados Unidos, pero no forma parte de ellos.

Puerto Rico goza de un amplio grado de autonomía interna. Tiene un Gobierno –presidido por un Gobernador elegido por votación popular-, una Asamblea Legislativa bicameral y un poder judicial independiente. Los portorriqueños pagan los impuestos establecidos por su Parlamento, pero no los federales. No tienen competencia alguna en el ámbito de la política exterior o de la defensa, y su única presencia internacional es la de su pertenencia al Comité Olímpico Internacional. Cuenta con una población de cerca de 4 millones de habitantes que viven en la isla y una cifra ligeramente superior que residen en USA. Aunque su renta “per capita” sea muy superior a la de los Estados vecinos del Caribe, es sensiblemente inferior a la de USA, por lo que la aspiración a un mayor nivel de vida les empuja a la emigración hacia este país. Son ciudadanos estadounidenses pero no participan en las elecciones a la Presidencia y al Congreso de USA mientras vivan en la isla. Sí pueden hacerlo, en cambio, cuando residan en el continente norteamericano, donde son considerados como ciudadanos plenos. Dicha población –magistralmente retratada en la comedia musical “West Side Stories” de Leonard Berstein- está muy apegada a sus tradiciones y trata de conservar su identidad nacional y su idioma en un ambiente hostil. Al haber obtenido la plenitud de sus derechos como ciudadanos estadounidenses, suelen ser más nacionalistas que sus conciudadanos que permanecen en la isla y más proclives a la independencia.

Plebiscitos sobre el futuro de Puerto Rico

Desde 1967, Puerto Rico ha celebrado cuatro plebiscitos para pulsar la opinión de sus ciudadanos sobre el futuro del país, en los que se ha puesto de manifiesto el grado de apoyo concedido a las tres posibles soluciones planteadas: mantenimiento del ELA, independencia o integración en USA. La principal fuerza política –el Partido Popular Democrático, fundado por Luis Muñoz Marín y liderado durante años por el ex- Gobernador Rafael Hernández Colón- es el principal muñidor del ELA. El Partido Independentista Portorriqueño es un grupo minoritario, que recruta sus partidarios en los círculos intelectuales y profesionales. Los integracionistas o “estatalistas” –nucleados en torno al Partido Nuevo Progresista de Luis Fortuño- aspiran a hacer de Puerto Rico el Estado nº 51 de USA. Han ido creciendo paulatinamente en los últimos años, pero no han logrado hasta ahora alcanzar la ansiada mayoría.

El PNP venció en la anterior legislatura, pero no ha podido conservar el poder tras las recientes elecciones, que han sido ganadas por el PPD, bajo el liderazgo del flamante Gobernador Alejandro García Pradillo. No obstante, antes de abandonarlo, celebró el 6 de Noviembre un plebiscito sobre la eterna cuestión, que se ha caracterizado por su falta de claridad y alto grado de confusión, y que ha producido resultados poco concluyentes. Se preguntó a los ciudadanos si estaban de acuerdo con el vigente modelo de ELA con la “cláusula territorial”, y la respuesta del 54% del electorado fue negativa. Para el caso de que se produjera este supuesto, se presentaba otra pregunta sobre cuál era la opción preferida de las tres ofrecidas: la integración en USA, la libre asociación “soberana” o la independencia. La primera fue apoyada por el 61% de los votantes, la segunda por el 33.3%, y la tercera por el 5.6%. Lo curioso fue que se recogieron 470,000 papeletas en blanco –un 25.8% del total-, depositadas por quienes siguieron las directrices de los líderes del PPD, que consideraron que el Gobierno había hecho un planteamiento amañado, orientado hacia la “estatalidad” y carente de valor democrático. El electorado de este partido –doblemente desconcertado por la confusa formulación de las preguntas y la extraña recomendación de sus dirigentes- se dividió en dos mitades casi idénticas: unos votaron a favor del ELA, mientras que otros siguieron las consignas y lo hicieron en blanco. Resulta evidente que la voluntad de estos ciudadanos no es favorable a la integración, por lo que -si se contabilizan sus votos- el porcentaje de partidarios de la integración pasaría del 61 al 45%, con lo que perderían la mayoría. El desconcierto de la población lo ha puesto de manifiesto el famoso cantante Ricky Martin, al afirmar que se debería haber realizado una consulta seria en que la respuesta fuera “SI” o “NO”. 

Dificultades para la integración en Estados Unidos

El diputado Dan Ramos -originario de Puerto Rico- ha presentado una moción en el Congreso instándole a que adopte una actitud favorable, alegando que los portorriqueños –que habían servido durante un siglo en las FFAA norteamericanas- con la fuerza de su voto pedían ahora la integración con todas sus consecuencias Ya en otras ocasiones se presentaron propuestas similares, pero el Congreso nunca se pronunció al respecto, porque al Gobierno estadounidense no le interesa admitir a Puerto Rico como un Estado más de la Federación, ya que la presencia de más de 8 millones de portorriqueños podría afectar el equilibrio político en el país. En efecto, la mayor participación de los “hispanos” está condicionando los resultados de algunas elecciones, especialmente las presidenciales. Así, por muchos plebiscitos que se celebren y aunque una clara mayoría se pronunciara en pro de la integración, ésta no se produciría sin la anuencia del Congreso de USA y de su Presidente.

Se da la paradoja de que el régimen de ELA al que aspira Mas está siendo puesto en tela de juicio por un creciente número de sus beneficiarios, que desea la plena incorporación a USA, mientras los nacionalistas catalanes optan por un modelo de asociación que va perdiendo adeptos en Puerto Rico. Para cerrar el ciclo, el Estado al que los borinqueños desean incorporarse se resiste a acogerlos en su seno. Puede que sea necesario que Cataluña pase por una fase de libre asociación para llegar a la conclusión de que la fórmula que más le conviene no es la independencia, sino la integración lógica y natural en España, de la que –a diferencia de Puerto Rico en relación con USA- siempre ha formado parte.


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