No es peligroso asomarse al Exterior

Libertad de la "Libertad"

El pasado día 9 de Enero regresó a su base de Mar del Plata la fragata ARA “Libertad”, buque escuela de la Armada argentina, tras haber estado retenida en el puerto ghanés de Tena durante dos meses y medio. El buque fue recibido en olor de multitud por la Presidenta del Gobierno, Cristina Fernández, y un considerable número de entusiastas ciudadanos, que convirtieron la ceremonia en un festival patriotero.

Suspensión de pagos de la deuda argentina

A finales de 2001, el Presidente Fernando de la Rúa dimitió ante la gravísima crisis económica que atravesaba Argentina y el Presidente provisional, Adolfo Rodríguez Saa, tuvo que declarar la suspensión de pagos de la deuda exterior del Estado, que ascendía en esos momentos a $144.00 millones. El Gobierno de Néstor Kirchner  reestructuró en 2005 buena parte de la deuda, canjeándola por bonos en pesos de escaso valor, tras imponer una quita de hasta el 66%. La mitad de los acreedores la aceptaron como un mal menor, lo que permitió aliviar en cierta medida la calamitosa situación financiera de la Argentina del “corralito”. El Gobierno de su esposa y sucesora hizo en 2010 una segunda reestructuración en términos similares a la anterior, y sólo quedaron al margen del acuerdo el 7% de los acreedores, la mayoría de los cuales malvendieron sus derechos a fondos especuladores de Estados Unidos. Estos fondos “buitre” iniciaron el acoso al Gobierno argentino por tierra, mar y aire, denunciando el incumplimiento de sus obligaciones ante tribunales norteamericanos e intentando embargar bienes argentinos en el extranjero.

En los últimos meses se han producido 27 tentativas de embargo, hasta tal punto  que Cristina Fernández ha dejado de utilizar el avión presidencial “Tango-01”, por temor a quedarse sin él en alguno de sus desplazamientos al exterior. El juez neoyorkino Thomas Griesa ha condenado en varios fallos al Gobierno argentino por el impago de $1.300 millones a estos fondos  El Tribunal de Apelación de Nueva York ha dictaminado que se ha producido una discriminación contra los fondos y otros inversores que no habían aceptado la reestructuración, y ha respaldado las decisiones de Griesa. Argentina tiene abierto otro frente en Sudáfrica con su corbeta “Espora”, que -desde el 10 de Octubre- se encuentra amarrada en la base de Simon’s Town en Ciudad del Cabo, tras una avería en los generadores. Está pendiente de reparación, pero la empresa responsable de su mantenimiento –la alemana MTU- es renuente a actuar hasta que el Gobierno argentino no le abone las sumas que le debe. Esta situación podría ser aprovechada por los fondos especuladores para instar a los jueces sudafricanos el embargo del buque, como ha ocurrido en Ghana.

Sentencia del TIMD sobre la fragata “Libertad”

La“Libertad” inició el 2 de Junio su singladura de entrenamiento de los guardiamarinas argentinos, que le llevó a varios países del mundo. El periplo incluía la escala en varios puertos africanos, pese a la opinión en contrario del Ministerio de Asuntos Exteriores, lo que produjo ciertas fricciones con el de Defensa y provocó la dimisión del Jefe de la Marina, Almirante, Carlos Alberto Paz. La fragata visitó Brasil, Surinam, Guyana, Venezuela, Portugal, España, Marruecos, Senegal y Ghana, donde se encontró con un inesperado contratiempo: El Juez Richard Frimpong admitió la demanda de embargo por $370 millones presentada por el Fondo NML Capital Limited y decretó la retención del buque en el puerto de Tema. Argentina exigió su inmediata liberación, pero los tribunales ghaneses rechazaron la petición y exigieron una caución de $20 millones. El Gobierno de Buenos Aires se negó a abonar esta suma y denunció el caso ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM). Tanto Argentina como Ghana son partes en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar -Montego-Bay,1982-, que prevé en caso de controversia el recurso a cuatro posibles foros: el TIDM, el Tribunal Internacional de Justicia, un Tribunal de Arbitraje general o un Tribunal arbitral especial para determinados conflictos. En el supuesto de que las partes no coincidan en la elección del foro –como en el caso presente-, deberán recurrir obligatoriamente al arbitraje general. La Convención ofrece, sin embargo, en su artículo 290 la posibilidad de que los Estados Parte soliciten al TIDM que –mientras no se constituya el tribunal competente- decrete medidas provisionales, cuando la urgencia del caso así lo requiera. A esta disposición se acogió Argentina para pedir la intervención del Tribunal de Hamburgo.

El TIDM apreció que la urgencia de la situación requería la adopción de medidas provisionales para garantizar el pleno cumplimiento de las normas aplicables del Derecho Internacional, y respetar de esta manera  los respectivos derechos de las partes. Así, el 15 de Diciembre de 2012, dictó una sentencia en la que ha estimado que –aparte de que el juez ghanés carecía de jurisdicción para decidir el embargo- los buques de guerra –que son expresión de la soberanía del Estado- gozan de inmunidad soberana, por lo que son inembargables, incluso dentro de las aguas interiores de otro Estado. Cualquier acto que impida por la fuerza a un buque de guerra desempeñar sus funciones es una fuente de conflicto, que puede poner en peligro las relaciones amistosas entre las naciones. En consecuencia, el Tribunal decidió que Ghana debía liberar la “Libertad” de inmediato y sin condiciones, garantizar que el buque, su Comandante y su tripulación pudieran dejar el puerto de Tema y las zonas marítimas bajo jurisdicción ghanesa, y –a tales efectos- asegurarle el debido aprovisionamiento. La ilegalidad de la retención era tan evidente que hasta el juez ghanés, Thomas Mensah, votó a favor de la sentencia. En efecto, aparte de tener carácter consuetudinario, la norma de la inmunidad has sido codificada en la Convención de Montego-Bay, cuyo artículo 32 establece que ninguna de sus disposiciones afecta a las inmunidades de los buques de guerra y otros buques de Estado destinados a fines no comerciales.

Reacción argentina tras la liberación de la fragata

La llegada de la “Libertad” a Mar del Plata ha sido aprovechada por el Gobierno argentino para hacer un mega-acto propagandístico del régimen. La fragata fue recibida por el Gobierno en pleno con su Presidenta al frente, altas autoridades de la nación y 200.000 ciudadanos enfervorizados, que atronaron la base con los gritos de “¡Patria Sí, Colonia No!”. En su discurso de bienvenida, Cristina Fernández afirmó que –desde la primera reestructuración de la deuda soberana en 2005- Argentina había hecho honor a la misma con su trabajo y su esfuerzo, y defendió su fortaleza frente a los ataques de los “depredadores sociales globales”. Dejó, entre otras, las siguientes “perlas” de su florido verbo: “Como dijo San Martín, vamos a pelear y, cuando no tengamos nada, pelearemos en pelotas, como nuestros hermanos los indios”; ”somos un Gobierno acostumbrado a sufrir presiones externas, internas y hasta subterráneas, pero vamos a seguir resistiendo a cualquier extorsión”; o “cuando muchos pedían que nos entregáramos y pagáramos a los fondos buitre, hicimos gala de respetar el legado histórico de un hombre –su marido Néstor Kirchner, por más señas- que nos dijo que no pensaba dejar sus principios en la puerta de la Casa del Gobierno”. Con esta traca final se ha puesto fin a un lamentable espectáculo –más cerca de la tragicomedia o del vodevil que de la épica, a la que tan aficionados son los argentinos-, que no ha dejado demasiado bien parados el pabellón de Argentina y su reputación internacional.


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