No es peligroso asomarse al Exterior

¿Del Frente Popular al caos en Andalucía?

Con argumentos escasamente convincentes, la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, decidió clausurar anticipadamente la legislatura y convocar elecciones autonómicas para el 22 de Marzo. Ya el pasado mes de abril –tras el fiasco de su encontronazo con la Consejera comunista de Vivienda, Elena Cortés, por los realojos de los “okupas” de la corrala “Utopía”– Diaz decidió poner fin a su coalición frente- populista en el momento que estimara más adecuado para el PSOE y se inició una “ruptura en diferido” que presagiaba el adelanto de las elecciones. Ahora ha aprovechado una confusa amenaza de referéndum interno en IU sobre el mantenimiento de la coalición para acabar con ella so pretexto de falta de estabilidad.

Pese al grito de “Con el futuro de los andaluces no se juega” y “Andalucía es lo primero”, Susana ha antepuesto sus intereses personales y los del PSOE a los de la Comunidad

Consecuencias del innecesario adelanto de las elecciones andaluzas

Pese al grito de “Con el futuro de los andaluces no se juega” y “Andalucía es lo primero”, Susana ha antepuesto sus intereses personales y los del PSOE a los de la Comunidad, con el riesgo de crear mayor inestabilidad e ingobernabilidad. El 54.9% de los andaluces (incluido un 36.5% de simpatizantes socialistas) cree que el adelanto ha obedecido a intereses personales o partidarios. La decisión ha sido arriesgada y “el tiro le puede salir por la culata”, pues -aunque los sondeos le den como ganadora- su victoria sería pírrica si perdiera votos y escaños, y no lograra la ansiada mayoría absoluta.

Según un sondeo de Enero de Sigma-2, PSOE lograría el 34.7% (43/45 escaños), PP 30.2% (39/42), Podemos (Ps) 15.6% (17/19), IU 8.2% (5/7), UPyD 3.5% y Ciudadanos (Cs) 3.4%. Una posterior encuesta del CIS ha mantenido las previsiones para el PSOE: 34.7% (44 escaños), disminuido las del PP: 25.7% (34) e IU: 6.6% (5), y aumentado las de Ps: 19.2% (22) y Cs: 6.4% (5). Quedarían fuera de la cámara UPyD y el histórico Partido Andalucista.

Un importante 41.3% del electorado no tiene aún decidido por quién votar, a lo que se aferra el PP –junto a la existencia del voto oculto- para esperar mejores resultados, pues según sus sondeos sólo 1.6 puntos lo separan del PSOE. Conforme a la última encuesta de Sigma-2, todos los partidos cederían votos a Cs que subiría 8 puntos y lograría 11/12 escaños. Los grandes ganadores, pese a su carácter de neófitos, serían Ps –que ya se reveló en las elecciones europeas- y Cs –que se convertiría en clave de bóveda para la gobernación-. Con su órdago, Susana parece haber hecho “un pan como unas tortas”, pues obtendría los peores resultados hasta ahora del PSOE y quedaría a 11 escaños de la mayoría absoluta, no la conseguiría con el apoyo de IU y tendría que negociar el gobierno con uno de los dos partidos con los que ha pregonado que nunca pactaría o con Cs., si se confirmara su éxito. Podría gobernar precariamente en minoría si PP y Ps se abstuvieran en la investidura y, de no lograrse un acuerdo, habría que celebrar nuevas elecciones. Las perspectivas, por consiguiente, no pueden ser más nefastas para la gobernabilidad de Andalucía. Susana no ganaría con suficiencia su plebiscito personal y vería debilitada su posición tanto a nivel autonómico para gobernar la Comunidad, como a nivel nacional para liderar su partido.

El PSOE ha tenido el monopolio del poder en Andalucía, la “joya de la Corona”, desde que accedió a la autonomía en 1980 y el balance de su gestión es claramente negativo 

Balance del mal gobierno del PSOE durante 33 años

El PSOE ha tenido el monopolio del poder en Andalucía, la “joya de la Corona”, desde que accedió a la autonomía en 1980 y el balance de su gestión es claramente negativo. Aunque la Junta haya tenido algunos éxitos –como el aumento de la autoestima y la reafirmación de la identidad regional tras el referéndum andaluz, así como progresos en los ámbitos de la enseñanza, la sanidad y las infraestructuras-, su ejecutoria ha quedado muy por debajo de las expectativas, ya que apenas ha hecho progresar a la mayor y más poblada Comunidad española. Sin llegar al extremo de Cataluña, ha seguido su ejemplo y creado un Estado dentro del Estado, una estructura sobredimensionada e ineficaz en la que se producen innecesarias duplicidades y solapamiento de competencias. Cuenta con 524.000 asalariados en el sector público (un tercio de los andaluces que trabajan, muchos de ellos designados “digitalmente”) y 255 empresas públicas, improductivas y deficitarias, que se utiliza para disminuir el déficit de la Comunidad. Un arquetipo es la emisora de TV “Canal Sur”, modelo de despilfarro, amiguismo y propaganda partidista

La Junta se ha erigido en crítico permanente del Gobierno central, cuando ha estado dirigido por el PP, y ha luchado abiertamente contra su política económica al oponerse al Plan de Estabilidad y a la reforma laboral. El PSOE ha abusado del rodillo de su mayoría parlamentaria para negar el pan y la sal al PP, la fuerza más votada en las últimas elecciones. Con un paro del 34,73% (10 puntos más de la media nacional) Andalucía tiene la tasa más alta de España y de la UE. Su mayor estigma es, sin embargo, la corrupción generalizada e institucionalizada con los casos de Mercasevilla, MATSA, INVERCARIA, Expedientes de Regulación de Empleo (1.217 millones de euros) o los fraudes en los cursos de formación (más de 2.000 millones).

Como ha quedado reflejado en un auto judicial, la Junta ha institucionalizado la arbitrariedad y la discrecionalidad en la concesión de ayudas públicas, y permitido un uso extraordinariamente abusivo de los fondos públicos en beneficio de personas o entidades próximas al Gobierno autonómico o al PSOE andaluz. Por esta presunta prevaricación están siendo investigados en el Tribunal Supremo sus dos últimos Presidentes, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, y cuatro consejeros. Andalucía tiene una deuda pública de 27.654 millones de euros (la tercera en España, 20,4% del PIB) y una renta per cápita de 16.843 euros (la más baja del país, cuya media es de 22.519). Apenas ha progresado en los 33 años de gobierno socialista, pues, si en 1980 suponía el 74% de la media, ahora representa el 77%, pese al maná de 76.642 millones de fondos comunitarios y otros tantos transferidos por el Gobierno central. Sus ciudadanos soportan los impuestos más altos de España, lo que explica la existencia de una economía sumergida equivalente al 29% del PIB.

Su economía no puede aprovechar las ventajas competitivas, porque los incentivos de los empresarios a innovar e invertir se desvanecen y los estímulos de los trabajadores a aumentar su capital humano se esfuman

En un demoledor artículo sobre “El drama andaluz”, Lorenzo Bernardo de Quirós ha afirmado que, aunque Andalucía no tenga incapacidad alguna para generar riqueza o crear empleo, cuando los derechos de propiedad no tienen una firme protección y el marco político-institucional desincentiva el emprendimiento, su economía no puede aprovechar las ventajas competitivas, porque los incentivos de los empresarios a innovar e invertir se desvanecen y los estímulos de los trabajadores a aumentar su capital humano se esfuman. El intervencionismo de la Junta destruye los incentivos al desarrollo, pues resulta más rentable buscar la asistencia de los poderes públicos que asumir los riesgos y oportunidades de una economía de mercado, y esta política ha encerrado a Andalucía en un círculo vicioso de subdesarrollo. “El sultanato andalusí –concluye el economista– no constituye un sugestivo proyecto de vida en común para la España del Siglo XXI”. 

Perspectivas de gobierno o desgobierno

Las espadas están en alto y habrá que esperar a ver si se materializan los pronósticos de los sondeos, aunque los signos son mortales: victoria apretada e insuficiente del PSOE, retroceso del PP, hundimiento de IU, entrada triunfal de Ps, pese a la inconcreción de su mensaje político y la inviabilidad de su proyecto económico, y aparición pujante de Cs, gracias al frescor de su mensaje anticorrupción y a un razonable programa económico. El artificial globo de la reputación de supuesta estadista de Susana –una apparatchik populista y popular, que ha ascendido la escala interna de PSOE andaluz, pero que, comparada con sus correligionarios, es Margaret Thatcher– podría desinflarse y la carroza de la Sultana volver a su estado cucurbitáceo. Vamos a castigar el desgobierno socialista y las insuficiencias del bipartidismo flagelándonos con el látigo de siete colas de Ps. No sé si los andaluces merecemos el caos que se nos avecina, pero me temo que nos lo hemos ganado a pulso


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba