VISIÓN

Cuando 200 personas recuperan la vista a la vez

Un equipo de VICE HBO asiste a una operación masiva de cataratas en Etiopía. Cada año, miles de personas en países en desarrollo recuperan la vista gracias a la labor de médicos voluntarios.

El doctor Oliva retira el vendaje a los operados de cataratas
El doctor Oliva retira el vendaje a los operados de cataratas Cortesía de VICE HBO

A la mujer le acaban de quitar la venda y abre los ojos muy poco a poco. Un segundo después se dibuja una sonrisa en su cara y le dice a su interlocutora "puedo verte". Y lanza un grito de júbilo. La anciana es una de las 200 personas operadas de cataratas por el equipo del doctor Matt Oliva en Etiopía hace unos meses y que aparecen en el documental "Beating Blindness" (Venciendo a la ceguera), un trabajo realizado por VICE en HBO que se emite este lunes en Latinoamérica. "Es una de las cosas más increíbles que he visto en mi vida", dice la presentadora, Isobel Yeung, mientras observa el proceso de retirada de vendas de los pacientes. "Es como si en cuestión de segundos esas vendas se cayeran y sus vidas se vieran completamente transformadas".

Las operaciones se llevaron a cabo en el hospital Bisidimo, en la ciudad de Harar (Etiopía). Durante una semana, el doctor Oliva y su equipo operaron a más de 700 personas mediante un proceso que lleva unos cinco minutos por ojo y que consiste en retirar el velo que les impide ver. "El primer paso es sacar la catarata, el segundo paso es poner la nueva lente dentro", explica el médico, que realiza unas 70 operaciones de este tipo al día. Los costes del material se han abaratado tanto que permiten hacer estas operaciones masivas en las que se intenta mejorar la vida del mayor número de personas posible. "Todo el material que necesitamos para operar un caso no supera los 20 dólares de coste", explica Oliva en el documental coordinado por Miguel Fernández Flores. "Creo que es impactante para la mayoría de los pacientes", añade. "Algunos han estado ciegos diez años, a veces incluso quince años... Puedes ver en sus caras que hay un lento restablecimiento de los caminos neuronales en su cerebro".

“Un anciano de 50 años que se quede solo y sin vista está abocado a la muerte”

El trabajo de Oliva y sus compañeros comenzó  en 1995 con una campaña para ayudar a la población de Nepal, donde los índices de ceguera por cataratas eran enormes. Desde entonces, el "Himalayan Cataract Project" ha realizado más de 445.000 operaciones oftalmológicas en todo el mundo y trata de minimizar los efectos de un problema que afecta a unos 19 millones de personas. El cristalino, la lente que permite enfocar y deja pasar la luz al interior del ojo, se va haciendo cada vez más opaco, ya sea por la edad o por alguna patología. En los países desarrollados, la ceguera por cataratas sencillamente no existe porque la gente tiene acceso a la sanidad, pero en muchos lugares del planeta hay decenas de personas impedidas por este problema. "La ceguera en Etiopía es una sentencia de muerte", asegura el doctor Oliva. "Es un problema social, de sufrimiento humano, y es un problema económico".

Uno de los pacientes operados en Etiopía. Cortesía de VICE HBO

"¿Has visto alguna vez a un lazarillo? Pues en aquellos países existen lazarillos como profesión y lo que nosotros intentamos es mandar a la mayoría en el paro", asegura el doctor José Luis Rodríguez Prats. Este oftalmólogo de Oftalvist lleva 20 años trabajando en este tipo de misiones humanitarias, la última en agosto de 2015, cuando viajó 12 días a Kenia donde intervino a unas 200 personas. "Llevo 20 años haciendo este tipo de cosas", explica a Next, "en lugares como Marruecos, Argelia, Mauritania, Ghana, Guinea... Y calculo que he podido hacer más de 2.000 o 3.000 de estas operaciones, que es una barbaridad".

"Queremos mandar al paro a todos los lazarillos del mundo"

El doctor Rodríguez Prats calcula que pueden quitar unas cuatro cataratas por hora y recuerda que este tipo de operaciones no se hacen para coger experiencia, el cirujano que las atiende debe ser altamente especializado porque se encuentra en condiciones extremas. "La catarata más fácil que te encuentres allí es la peor que te puedas encontrar aquí en tu vida", incide. "Yo he llegado a operar en una tienda con una olla exprés como sistema de esterilización. Muchas veces tú eres el cirujano, el anestesista, el que lleva el preoperatorio; tienes que ser un poco un McGyver".

La operación es relativamente sencilla para un especialista porque se sustituye una lente por otra. "Tenemos que retirar todo el contenido de esa lente dejando la cáscara y dentro de esa cáscara tenemos que poner una lente nueva", asegura. Lo mejor, confiesa, son las caras de las personas cuando vuelven a ver, porque no es que recuperen parcialmente la visión, sino que de repente pueden ver como cualquiera de nosotros. "La gente se queda en shock, es la reacción más generalizada" asegura, "salvo los niños que empiezan a saltar y gritar como si te hubiesen regalado una bicicleta por Reyes". "Recuerdo especialmente a un niñito de cinco años que no había visto nunca y cuando le destapé empezó a chillar y se volvía loco, no sabía lo que le estaba pasando", prosigue. Y en Kenia recuerda a un paciente que le regaló el bastón que tenía cuando era ciego.

El dotor Prats, durante unas de sus múltiples intervenciones 

"La gente se queda en shock, es la reacción más generalizada"

Las historias de sus pacientes son realmente emotivas, madres que vuelven a ver s sus hijos o abuelos que ven a nietos que no han conocido. "Hay gente que no te dice nada porque no sabe ni cómo agradecerlo", asegura Rodríguez Prats. "Muchos ni han visto un blanco, no conocen tu idioma, a veces parece que han bajado de una nave espacial y están depositando su vida en tus manos", explica. "En Mauritania hay gente que coge un tren minero, se suben encima y tardan dos días en llegar a Nuadibú para ser operados. Funciona el boca a boca, la noticia de que vamos corre de aldea en aldea".

La sensación de estos médicos al ayudar a la gente a volver a la vida es tan adictiva que una vez que la prueban vuelven una y otra vez. "Es un chorro de endorfinas", confiesa el doctor Prats. "Es mucho más adictivo que la peor de las drogas, creo que no lo voy a poder dejar en mi vida". De momento, el médico ya tienen preparado el equipo para su siguiente expedición, en Guinea Ecuatorial. Una labor que no podrían realizar él ni otros médicos si no fuera por la generosidad de empresas y particulares. "En estos países", concluye Prats, "un anciano de 50 años que se quede solo y sin vista está abocado a la muerte. Y es una muerte que podemos evitar con muy poco dinero".

* El documental "Beating Blindness" de Vice on Hbo se emitirá este lunes en latinoamérica por la cadena HBO


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