VACUNAS | MALARIA

La sangre de los niños de Tanzania contiene una clave contra la malaria

El estudio de la sangre de niños de 0 a 3 años ha conducido a descubrir un antígeno que impide que los parásitos salgan de las células en su fase reproductiva y se extiendan por la sangre. El hallazgo, publicado en la revista Science, abre la puerta al diseño de una nueva vacuna.

Grupo de niños en Tanzania
Grupo de niños en Tanzania Rod Waddington (Flickr, CC)

La historia de este descubrimiento comienza en el año 2002, cuando un grupo de investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EEUU, recogieron muestras de sangre de 785 niños de 0 a 3 años en Tanzania. Unos años después, el equipo de Dipak Raj  y Jonathan Kurtis, del Hospital de Rhode Island, tomaron aquellas muestras de sangre del estudio epidemiológico y se pusieron a rastrearlas en busca de aquellos individuos que podían haber desarrollado cierto nivel de inmunidad a la enfermedad. "Elegimos a los niños porque esa es la edad en que algunos de ellos, no todos, desarrollan cierto nivel de resistencia al parásito", explica Kurtis. Las personas que viven en zonas endémicas, aseguran los investigadores, desarrollan una inmunidad protectora que limita los efectos del parásito y esto ofrece una oportunidad para identificar modelos de antígenos que sirvan para desarrollar vacunas.

El tipo de malaria que investigaban Kurtis y sus colegas es el más mortal de todos, que se ceba sobre todo con los niños. Plasmodium falciparumes el responsable del 80% de todas las infecciones de malaria y del 90% de las muertes por la enfermedad. El parásito entra en el cuerpo por la picadura del mosquito Anopheles y una vez dentro se instala en el interior de los glóbulos rojos y los hepatocitos de su hospedador.  Antes de extenderse por el torrente sanguíneo con consecuencias fatales, el protozoo forma una especie de huevo en el interior de la célula, llamado esquizonte, en el que se dedica a reproducirse sin parar.

La proteína que impide que los parásitos salgan de la célula una vez infectada

Durante muchas semanas Kurtis y su equipo analizaron las muestras de sangre hasta identificar 23 individuos de 2 años de edad con distintos niveles de resistencia. La forma de identificarlos se basaba en la densidad de parásitos que aparecía en su sangre. Una vez identificados, el equipo analizó millones de genes hasta que encontraron tres que intervenían en aquella resistencia. Y entre ellos encontraron un antígeno, conocido como PfSEA-1, que desencadenaba anticuerpos en los niños y provocaba que estos bloquearan la reproducción del parásito. En concreto, habían descubierto una proteína que impedía que los parásitos salieran de la célula una vez infectada y se extendiera por el organismo.

"Muchos investigadores están intentando encontrar maneras de desarrollar una vacuna contra la malaria que impida al parásito entrar en los glóbulos rojos", explica Kurtis, "y aquí hemos encontrado una manera de bloquearlo antes de que salga de la célula una vez que ha entrado. Si está atrapado en el glóbulo rojo, no puede ir a ningún sitio... No puede hacer más daño".

En el interior del glóbulo rojo los parásitos se reproducen en el esquizonte

Pruebas en humanos y ratones muestran una incidencia mucho menor del parásito cuando existe el antígeno.

Cuando analizaron de nuevo la muestra tomada en los niños de Tanzania en busca de aquellos que tenían el antígeno PfSEA-1, los científicos vieron que entre aquellos que lo tenían no había ni un solo caso de malaria grave. Para asegurar sus resultados, analizaron otro grupo de muestras tomadas a 140 niños en Kenia en 1997. Lo que vieron en este caso es que aquellos con el antígeno tenían un 50% menos de infección por el parásito que aquellos que no lo tenían. El siguiente paso, explican en Science, fue comprobar los efectos de este antígeno en ratones: cuando les transfirieron el antígeno PfSEA-1 a la sangre, la presencia del parásito se dividió por cuatro y los ratones vivieron más que los no vacunados.

El parásito mata a un niño cada 15 segundos en el África subsahariana

Lo que tienen, de momento, es un candidato a desarrollar una vacuna. "Todavía tenemos pruebas por delante", asegura Kurtis, "primero en otros modelos animales pero esperamos entrar en la Fase I en humanos muy pronto". Este trabajo se suma a otros esfuerzos por encontrar una vacuna contra la malaria que frene la enfermedad, como el trabajo muy avanzado del español Pedro Alonso y otros como los de Manuel Patarroyo o Mariano Esteban, del CNB, entre otros.  Todos buscan diferentes estrategias con un mismo fin, detener el avance de Plasmodium falciparum, que - según cálculos de los investigadores - mata a un niño cada 15 segundos en el África subsahariana.

Referencia: Antibodies to PfSEA-1 block parasite egress from RBCs and protect against malaria infection (Science)

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