EVOLUCIÓN

Un nuevo análisis descarta que los perros fueran domesticados en el Paleolítico

El examen de dos cráneos identificados como los primeros perros domesticados por el hombre indica que en realidad se trataba de lobos. La teoría predominante es que estos animales se unieron al hombre tras el nacimiento de la agricultura.

La autora dele studio, Abby Grace Drake, posa con un perro
La autora dele studio, Abby Grace Drake, posa con un perro Eric Jenks

La hipótesis de que los perros acompañaran al hombre mucho antes de la revolución neolítica recibe un duro golpe esta semana con la publicación de un trabajo en Scientific Reports que pone en duda los análisis anatómicos en los que se basaba. El equipo de Abby Grace Drake ha analizado dos cráneos de cánidos (uno de 31.680 años de antigüedad encontrado en Goyet, Bélgica, y el segundo de 14.000 años de Eliseevichi, Rusia) que habían sido clasificados como los primeros perros domesticados y su resultado indica que se trataba de lobos.

La fecha en que los primeros lobos empezaron a acompañar a los hombres y evolucionaron hasta convertirse en los primeros perros sigue siendo objeto de debate. A raíz del hallazgo de estos cráneos, algunos especialistas apuntaban la posibilidad de que esta relación hubiera sido anterior al Neolítico, pero la teoría más aceptada es que este cambio se produjo con la aparición de los primeros asentamientos estables y el nacimiento de la agricultura.

El cráneo de Goyer incorrectamente clasificado como de perro

El nuevo trabajo se basa en el análisis morfológico-geométrico de los cráneos en 3D y una comparación estadística con los huesos de perros y lobos. Los cráneos analizados no presentan flexión craneal, dicen los autores, y la superficie dorsal de sus bocas no presenta una concavidad característica, lo que les permite concluir que se trataba de lobos y no de perros. En opinión de los investigadores, el trabajo anterior ofreció un resultado engañoso debido a la falta de resolución de las técnicas de análisis.

Los nuevos resultados coinciden con los recientes análisis genéticos que apuntan a un origen más reciente de los perros y la técnica permitirá reclasificar otros restos de cánidos que podrían estar mal clasificados en el registro fósil. La hipótesis más aceptada sigue siendo que los primeros perros aparecieron en el Neolítico, cuando los lobos empezaron a buscar alimento en los asentamientos humanos. De este modo, la relación con el mejor amigo del hombre se remontaría a épocas tan recientes como hace menos de 10.000 años.

Referencia: 3D morphometric analysis of fossil canid skulls contradicts the suggested domestication of dogs during the late Paleolithic(Scientific Reports)


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