NEUROCIENCIA

Consiguen convertir en buenos los malos recuerdos

Científicos del MIT demuestran que nuestra memoria emocional es maleable. Mediante técnicas de optogenética, los investigadores han conseguido que un recuerdo desagradable de un ratón se convierta en positivo.

Esquema de los experimentos con la memoria de los ratones
Esquema de los experimentos con la memoria de los ratones Redondo et al.

Que la carga emocional de un recuerdo se puede cambiar es algo que conocen y utilizan los psicólogos desde hace décadas, pero ¿cuál es el mecanismo cerebral que determina que algo permanezca en nuestra memoria como un acontecimiento terrible o como una experiencia agradable? El equipo de Susumu Tonegawa, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha conseguido cambiar la carga emocional de los recuerdos en ratones mediante una técnica conocida como optogenética, y localiza por primera vez la región neuronal que puede ser determinante para esta tarea.

La optogenética permite activar grupos de neuronas cuando son estimuladas por la luz.

Para su trabajo, publicado esta semana en Nature, los científicos modificaron a varios ratones genéticamente e introdujeron en su cerebro una serie de neuronas que se activan cuando son estimuladas por la luz. En concreto, los ratones tenían estas células modificadas en dos áreas, el denominado giro dentado del hipocampo y una parte de la amígdala, regiones que se activan cuando se produce un condicionamiento y una respuesta de miedo o recompensa. A continuación, los investigadores condicionaron a los ratones de modo que asociaran un estímulo con una situación negativa y después activaron con luz las regiones modificadas mientras trataban de forzar un cambio en el valor del condicionamiento.

El proceso es un poco complicado, pero se resume como sigue: mientras las neuronas de la amígdala no presentaron la respuesta buscada, las del giro dentado cambiaron su configuración de una forma que indica el cambio de la carga emocional del recuerdo. Esto significa, según los autores del trabajo, que en esta zona del encéfalo determinadas células presentan una plasticidad suficiente como para que convertir un recuerdo malo en una grata experiencia, en una especie de proceso reversible mediante estimulación externa. 

El giro dentado funciona como una especie de centralita de los recuerdos. 

En un trabajo reciente, Steve Ramirez y Xu Liu (también del MIT) demostraron la posibilidad de implantar falsos recuerdos en el cerebro de los ratones mediante optogenética. Los científicos eran capaces de capturar un recuerdo real, alterarlo y comprobar que el ratón se comportaba de acuerdo con este recuerdo alterado. Estas investigaciones pretende ahondar en el conocimiento de cómo se activan y desactivan los recuerdos en el cerebro y conocer mejor qué papel tienen determinados núcleos. Los resultados más recientes apuntan a que, aunque la memoria está localizada en muchas zonas, el giro dentado funciona como una especie de centralita de recuerdos. El objetivo final es desarrollar nuevos fármacos que permitan, por ejemplo, tratar a víctimas de estrés post-traumático a quienes los recuerdos no les dejan vivir. 

Referencia: Bidirectional switch of the valence associated with a hippocampal contextual memory engram (Nature)

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