NEUROCIENCIA

¿Qué espera tu cerebro que esté más caliente, un objeto rojo o uno azul?

Un experimento demuestra que juzgamos como más cálidos los objetos azules que los rojos a igual temperatura. La percepción de la temperatura de un objeto, dicen los investigadores, está condicionada por nuestras expectativas. 

A igual temperatura un objeto azul es valorado como más caliente que uno rojo
A igual temperatura un objeto azul es valorado como más caliente que uno rojo Hsin-Ni Ho lo et al.

En la mayoría de culturas de nuestro planeta, el color rojo se asocia con temperaturas cálidas y el azul con el frío. Esta percepción tiene una base física, basada en las longitudes de onda de la radiación, y hace que asociemos el rojo con el sol y los objetos incandescentes mientras que el azul nos evoca al agua y el hielo. Pero la pregunta es: ¿influye esta información física y cultural en nuestras percepciones?  El equipo del japonés Hsin-Ni Ho lo ha puesto a prueba en un trabajo publicado esta semana en Scientific Reports para el que reclutó a 12 voluntarios, en el que demuestra que sucede justamente lo contrario de lo que esperaríamos: juzgamos como más calientes los objetos azules que los rojos.

A igual temperatura un objeto azul es valorado como más caliente que uno rojo

Para su estudio, los investigadores sometieron a los voluntarios a distintas pruebas que consistían en tocar objetos de color azul y rojo y valorar cuál era su temperatura. De media, los objetos rojos necesitaban estar medio grado por encima de los azules para que los sujetos valoraran que estaban calientes. En otras palabras, explican los autores del trabajo, a igual temperatura un objeto azul es valorado como más caliente que uno rojo.

Los científicos creen que el fenómeno se produce porque nuestro cerebro valora la realidad en función de lo que espera encontrar. Es decir, cuando vemos un objeto rojo, esperamos que tenga una temperatura superior, de modo que el umbral se modifica y cuando comprobamos que no está tan caliente como esperábamos nuestra mente enfatiza ese estímulo inesperado.

En una segunda parte de la prueba, los científicos proyectaban luz roja y azul para cambiar el color de la mano del sujeto y descubrieron que esta vez los objetos se valoraban más calientes cuando se tocaban con una mano roja que con una mano azul. En este caso, la explicación puede estar en que esperamos encontrar una diferencia mayor de temperatura entre los objetos cuando la mano es roja, y cuando no se produce nuestro cerebro cae en el engaño.

Aunque está publicado en una revista de prestigio y bien diseñado (con un grupo de control), la muestra de doce voluntarios parece poco significativa para sacar grandes conclusiones. Aún así, el experimento sirve para entender cómo integra nuestro cerebro la información multisensorial y muestra algo que se ha visto reiteradamente con otros sentidos. Tanto lo que vemos, como lo que olemos, oímos y hasta paladeemos es una recreación de nuestra mente en función de la expectativas y de las otras informaciones que se integran de forma simultánea. Hasta el punto de que somos capaces de juzgar un alimento como más sabroso en función del contexto, una música como más agradable en función de los estímulos visuales o valorar un mismo olor de manera radicalmente diferente  si está etiquetado como queso o como olor a pies.

Referencia: Combining colour and temperature: A blue object is more likely to be judged as warm than a red object (Scientific Reports)


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