EXPOSICIONES

Zurullos en el museo

El Museo Nacional de Ciencias Naturales dedica una exposición a las excreciones y su papel en la naturaleza y nuestra cultura. La muestra es un recorrido por las múltiples manifestaciones de la "excreta" y su importancia en el ciclo de la vida.

Reproducción del "zurullo vikingo" expuesto en el MNCN
Reproducción del "zurullo vikingo" expuesto en el MNCN Vozpópuli

En una de las vitrinas del Museo Nacional de Ciencias Naturales hay un objeto negro etiquetado como "zurullo vikingo". A pesar de su apariencia engañosa, esta deposición alargada y oscura tiene casi 800 años y su propietario vivió hacia el año 1235. "Está fosilizado, pero es verdad que por el aspecto parece que es de hace un par de días", reconoce Antonio García Valdecasas, comisario de la exposición. La pieza es una reproducción del truño original que se encuentra en el museo de York, en Reino Unido, y que fue encontrado durante las obras de un aparcamiento de la ciudad. "El que estaba dirigiendo la excavación dijo "eso es un zurullo, cuidado con eso", y llamaron a los arqueólogos", explica Valdecasas de forma gráfica. "Se sabe que es humano, se analizó lo que tenía de contenidos; aparte de restos vegetales, que había comido carne, y también que tenía algún parásito". 

"La caca es vida", resume el comisario. "Todo lo vivo genera residuos".

La muestra pertenece a la exposición "Excreta", que permanecerá en el museo hasta finales de abril de 2015 y que pretende ofrecer una amplia visión sobre el papel de las excreciones en nuestras vidas y en la naturaleza. "La caca es vida", resume García Valdecasas, quien recuerda que "todo lo que está vivo genera residuos". Y lo que para algunos es un residuo resulta muy valioso para la siguiente criatura de la cadena. Las ballenas por ejemplo, fertilizan el océano con sus propias cacas, comenzando un ciclo que permite alimentar el kril que luego ellas devoran.

"En la naturaleza todo lo que tiene sustancia y energía se aprovecha", explica el biólogo a Next durante nuestra visita a la exposición. Además de los conocidos escarabajos peloteros, la muestra incluye algunas formas valiosas de la excreta, como el ámbar gris que se genera en el intestino de los cachalotes o las perlas, que son el recubrimiento de nácar con que las ostras se protegen de un cuerpo extraño. También hay un recuerdo para los excrementos que provocaron una guerra, el guano que se extraía de las rocas para los fertilizantes y la reproducción de una "hez de oro", como recordatorio de que losmayas creían que el oro era la caca de los dioses. "Y hasta se han descubierto unas bacterias en Australia que excretan partículas de oro", añade Valdecasas.

Losmayas creían que el oro era la caca de los dioses.

Aparte de algún que otro divertimento escatológico, la exposición tiene un trasfondo más serio y se inauguró el 19 de noviembre con motivo del “Día Mundial del Retrete”. La intención es concienciar de la importancia que tienen los sistemas de saneamiento para la salud y el medio ambiente y recordar que en el mundo hay cerca de 2.500 millones de personas que no tienen acceso a un retrete. Al hilo de esto se recuerda la parte cultural del hecho de defecar, "desde los romanos, que lo hacían de forma colectiva, mientras charlaban de sus cosas", recuerda Valdecasas, "al presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, que no dejaba de despachar con sus ayudantes incluso cuando iba al baño".

La muestra incluye también algunas perlas literarias, como el famoso libro Fart Proudly (Pedorréate orgullosamente) del Benjamin Franklin o algunos de los versos más escatológicos de Francisco de Quevedo. Y una vitrina que contiene la famosa escala de Bristol para calificar la dureza de las deposiciones. "Puede que llegue un día en el que, al salir del baño, tras la pregunta  ‘¿qué tal ha ido hijo?’ la respuesta recibida sea ‘un Bristol cuatro, papi’", bromea Valdecasas en la revista del museo. Un Bristol cuatro, aclara, equivale a una deposición sólida, y la escala del uno y siete marca "los extremos entre el estreñimiento doloroso y la diarrea aguda".

Para los nostálgicos, hay un rollo  de "papel elefante", de infausto recuerdo para quienes alguna vez lo usaron, según el comisario, una muestra de las casas que los masáis construyen con caca y barro, cacas fosilizadas de dinosaurios y otras criaturas y, en la parte más científica, una explicación sobre los modernos trasplantes de caca que están sirviendo para combatir algunas infecciones intestinales resistentes. Y por supuesto, un recuerdo a nuestras cacas más insignes, aquellas que nuestros astronautas arrojan al espacio o dejaron sobre la superficie de la Luna. ¡Nuestra caca en otros mundos!

 Más información: Excreta: una exposición (in)odora, (in)colora e (in)sípida. (Museo Nacional de Ciencias Naturales) - hasta finales de abril de 2015.


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