MEDIOAMBIENTE

El cielo de los viejos cuadros contiene un registro de la atmósfera del pasado

La obra de artistas como Degas o Turner contiene información valiosa sobre los cielos de su época y la contaminación. Un equipo de investigadores ha descubierto que las variaciones en las pinturas ofrecen un registro bastante fiel de la polución provocada por erupciones volcánicas y la revolución industrial.

"Greifswald a la luz de la luna”, pintado por Caspar David Friedrich en 1817
"Greifswald a la luz de la luna”, pintado por Caspar David Friedrich en 1817 Galería Nacional de Noruega

Si un climatólogo nos dijera que es capaz de conocer cómo varió la contaminación atmosférica durante los últimos 500 años mirando los cuadros del museo del Louvre tal vez le tomáramos por loco. Pero el investigador griego Christos S. Zerefos y su equipo están dispuestos de demostrar que los pintores dejaron un registro extremadamente fiel de lo que sucedía en los cielos cuando pintaban sus paisajes. 

El estudio de Zerefos, que comenzó su carrera investigando la desaparición de la capa de ozono, no es el primero sobre el tema. En el año 2007 hizo una primera aproximación analizando 554 pinturas en las que buscaba huellas de las grandes erupciones que sacudieron el planeta durante el siglo XIX. La erupción del monte Tambora de 1815, por ejemplo, o la del Krakatoa en 1883, provocaron cambios en los cielos que tuvieron consecuencias a escala global (ver vídeo) y que los pintores reflejaron en sus cuadros. 

Los cuadros de Degas o Turner reflejan la cantidad de partículas suspendidas en la atmósfera

En el nuevo trabajo, los autores han refinado aún más el método y han encontrado pruebas que las obras de artistas como J.M.W. Turner y Edgar Degas reflejaron con fidelidad la polución de los cielos y que analizando la forma en que pintaron el aire se puede seguir el rastro de las 54 grandes erupciones ocurridas desde 1522, así como el efecto de la contaminación provocada por el hombre. Analizando los tonos utilizados por los pintores, los investigadores han podido determinar que el cuadro "Carrera de caballos", pintado en 1885 por Degas, muestra un cielo más enrojecido como consecuencia de las cenizas volcánicas arrojadas por el Krakatoa y que la obra "Greifswald a la luz de la luna”, pintado por Caspar David Friedrich en 1817, se aprecian los efectos de la explosión del Tambora que provocó el "año sin verano".

Carrera de caballos, Edgar Degas, 1885

Los niveles de rojo y verde en el cielo indican la presencia de aerosoles

El análisis consiste en la digitalización de las obras a estudiar, mediante métodos que garanticen que se registra de igual forma la luminosidad. A continuación, los científicos seleccionan un rectángulo del cielo de cada pintura y calculan la cantidad media de rojos verdes y azules que hay en su interior. Después utilizan la relación entre el rojo y el verde pasara calcular el nivel de contaminación de ese cielo y las pequeñas partículas suspendidas- llamadas aerosoles-  que contiene.de ahí obtienen un valor, al que llaman "Aerosol optical depth" (AOD), que les sirve para determinar el grado de polución de un cielo pintado.

"Bancos de Spree cerca de Stalau", Karl Friedrich Schinkel, 1817

Como el método puede tener grandes incertidumbres, los autores del trabajo decidieron someterlo a prueba y comparar los resultados de su análisis con el registro de polución del planeta del que se tiene constancia gracias a los cilindros de hielo que se obtienen de los glaciares. Y los datos coincidían con lo que dicen las pinturas. Para más seguridad, el equipo de Zerefos también encargó a un pintor contemporáneo pintar un paisaje en dos momentos diferentes desde la isla griega de Hidra: mientras una nube polvo sahariano atravesaba la atmósfera y días después, cuando ya no había rastro de la nube. Las mediciones del ratio de rojo/verde de ambas pinturas coincidían con lo que los científicos habían registrado previamente en los cuadros del pasado.

Mujer frente al atardecer, Caspar David Friedrich, 1818

Aunque aún se necesitan más pruebas, el estudio apunta la posibilidad de que las pinturas de los grandes maestros sean otra fuente para conocer qué pasó con la atmósfera del planeta en el pasado más reciente, y hacer proyecciones sobre lo que está sucediendo con el cambio climático. Conociendo cómo la actividad volcánica e industrial han contaminado los cielos en los últimos 500 años se pueden elaborar modelos sobre lo que nos sucederá si seguimos ensuciando la atmósfera en el futuro.

Referencia: Further evidence of important environmental information content inred-to-green ratios as depicted in paintings by great masters(Atmospheric Chemistry and Physics)

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