MEDIOAMBIENTE

El agua de la Tierra no se evapora como pensábamos

Un nuevo cálculo hidrográfico indica que la mayor parte del proceso se produce con el agua acumulada en tierra y no en mares y ríos. También se ha recalculado a la baja la importancia de la transpiración de las plantas en el proceso global.

Uno de los esquemas presentados en el trabajo
Uno de los esquemas presentados en el trabajo Good et al.

Cuando éramos niños nos explicaron en el colegio cómo era el ciclo del agua y que el calor del sol ayudaba a recuperar el agua en forma de evaporación y que ésta volvía a caer en forma de lluvia. Aunque el proceso general se conoce bien, los científicos llevan décadas tratando de conocer mejor los detalles y qué parte de la evaporación se produce en cada sitio. El modelo actual se basa en el análisis de los isótopos de hidrógeno del agua, por espectrografía vía satélite, por ejemplo, para conocer de dónde proceden y por dónde se mueven las moléculas de H20.

El análisis cambia de manera significativa lo que sabíamos sobre el ciclo del agua

Utilizando éstas y otras nuevas herramientas, el equipo de Stephen Good presenta esta semana en la revista Science los resultados de un nuevo cálculo que cambia de manera significativa lo que sabíamos sobre el ciclo del agua. Combinando dos técnicas distintas, aseguran, están en condiciones de hacer un análisis más fino del proceso y anuncian que, pese a lo que se creía, la mayor parte de la evaporación se produce en el agua que hay en el suelo y absorben las plantas y no en las aguas superficiales como mares y ríos.

Sus estimaciones también reducen la contribución a la evaporación total de la transpiración (el proceso por el que las plantas recogen el agua del suelo y de ahí pasa a la atmósfera). Good lo cifra en alrededor del 48% y cree que los modelos anteriores no habían tenido en cuenta que una buena parte del agua se queda en el terreno antes de que la planta la absorba. Sus medios de análisis tienen en cuenta aspectos tan precisos como el número medio de moléculas de agua que una planta transpira por cada molécula de C02 usada en la fotosíntesis y les permite saber, por la composición de los isótopos, que la mayor parte del agua que fluye por los ríos hacia el océano no ha interactuado con el agua del suelo usado por las plantas (el que ahora resulta ser mayoritario en el proceso).

Los autores del trabajo

Los resultados muestran por primera vez la importancia de esta distinción entre aguas del suelo y aguas 'móviles' ya que demuestra que una buena parte de esta agua (el que procede de la lluvia y se queda sobre el terreno) no es absorbida y empujada hacia las aguas subterráneas y los ríos, como se creía, sino que sigue otra ruta antes de pasar a formar parte del ciclo. Conocer estos detalles, recalcan los autores, puede ser de vital importancia para tomar medidas contra posibles vertidos contaminantes en un futuro que pusieran en peligro el medioambiente o las aguas para consumo humano.

Referencia: Hydrologic connectivity constrains partitioning of global terrestrial water fluxes (Science)


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