ECONOMÍA

Los mercados se comportan como sistemas turbulentos

En la compraventa de activos se producen desequilibrios aparentemente minúsculos que provocan respuestas no lineales. Un equipo de físicos italianos asegura que los mercados se comportan como un material a punto de sufrir un cambio de fase y creen que se puede utilizar un modelo físico para predecir su comportamiento.

Bolsa de Nueva York, 1963
Bolsa de Nueva York, 1963 Thomas J. O'Halloran

No en pocas ocasiones se le achaca a la física teórica una falta de proximidad con el día a día de los ciudadanos. Sin embargo las técnicas que se desarrollan para el estudio teórico de los sistemas físicos pueden aplicarse con éxito para comprender mejor el funcionamiento de otro tipo de sistemas, desde interacciones sociales a, como es el caso que nos ocupa, mercados financieros. Esta comprensión es fundamental para prever el impacto de determinado tipo de operaciones que podrían provocar situaciones muy graves para la economía mundial, y poder implementar medidas para prevenirlas.

Y es que los mercados financieros se parecen en su comportamiento a algunos de los materiales que hemos tratado con anterioridad en este espacio. Al menos eso es lo que afirman Iacopo Mastromatteo del Centro de Matemáticas Aplicadas de la CNRS-École Polytechnique (Francia) y colaboradores en un trabajo cuyos resultados publican en Physiscal Review Letters.

Pequeñas compraventas en determinados momentos pueden tener un impacto desproporcionado

En los mercados financieros la compraventa de un activo produce una perturbación que altera el precio de ese activo. Los modelos económicos tradicionales asumen que el precio varía linealmente con el volumen de negociación o, dicho de otra forma, que pequeñas perturbaciones inducen cambios pequeños. Sin embargo la realidad es otra muy distinta: pequeñas compraventas en determinados momentos pueden tener un impacto desproporcionado en los precios y provocar reacciones exageradas en los mercados. Su comportamiento es pues claramente no lineal.

Por otra parte, si nos fijamos en los elementos de los mercados, las transacciones individuales, la oferta de venta y la solicitud de compra desaparecen en el momento en el que hay un acuerdo en el precio de ambas, lo que se puede representar como una reacción en la forma A + B → Ø, que se corresponde a un modelo físico llamado de reacción-difusión. Es este modelo el que Mastromatteo y su equipo emplean para describir los mercados financieros como partículas que interaccionan.

El modelo físico de reacción-difusión explica el comportamiento de los mercados.

En el modelo el proceso de compraventa se asimila a un sistema de dos partículas, en el que una representa las órdenes de venta y la otra las de compra. Cuando las propuestas de compra y venta coinciden en el mismo precio las partículas se aniquilan. El sistema está en flujo permanente, con partículas entrando y saliendo de forma continua del proceso.

Los investigadores han encontrado que en un sistema como este, tan pronto como hay un desequilibrio (ligeramente más ofertas que demandas o viceversa) el mercado responde con el precio variando en función del cuadrado del volumen de contratación, es decir, con muchísima más brusquedad que la respuesta lineal que se espera de la mayoría de los sistemas. Incluso desequilibrios aparentemente minúsculos hacen que el comportamiento pase de lineal a no lineal; un signo evidente de criticalidad.

Estos resultados sugieren que los mercados financieros se comportan como un material a punto de sufrir un cambio de fase como el paso paramagnético a ferromagnético,una transición en la que la respuesta del material a pequeños campos magnéticos es completamente distinta.

Este resultado podría contribuir a explicar por qué los mercados financieros se comportan como sistemas turbulentos y a arbitrar y evaluar medidas en el futuro que eviten esas situaciones de pánico o burbujas tan peligrosas.

Referencia: I. Mastromatteo, B. Tóth, and J.-P. Bouchaud (2014) Anomalous Impact in Reaction-Diffusion Financial Models Phys. Rev. Lett. 113, 268701 doi: 10.1103/PhysRevLett.113.268701

* Este artículo es parte de ‘Proxima’, una colaboración semanal de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV con Next. Para saber más, no dejes de visitar el Cuaderno de Cultura Científica.


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