Varios astronautas caminan por la superficie de Marte en una misión extravehicular cuando uno de ellos tropieza y queda malherido. El astronauta tiene una fractura abierta, está inconsciente y sangra abundantemente. Para terminar de empeorar las cosas, el herido es el médico de la misión, el único miembro del equipo con formación para este tipo de situaciones. Sus compañeros lo trasladan tan rápido como pueden a la estación, pero el herido llega en estado crítico. El monitor indica que las cosas no van bien: ha perdido un litro de sangre y está colapsando. La presión arterial es muy baja (57/38), el ritmo cardíaco es de 127, la respiración de 24 por minuto y el nivel de saturación es del 24%. En esta situación es fundamental anestesiarle y tratar la herida cuanto antes.  Pero, ¿cómo hacerlo? Los astronautas reciben las instrucciones desde la Tierra y, paso a paso, consiguen entubarlo y estabilizarlo. La operación dura cerca de una hora, pero el herido sobrevive para ver otro amanecer marciano.

Parece el guión de una película de ciencia ficción, pero ese trata de la simulación realizada hace unos días por los miembros de la misión MarsCrew134 en el desierto de Utah. El proyecto consiste en aislar a un equipo de investigadores durante dos semanas en un módulo similar al que tendrían en Marte y poner a prueba diferentes situaciones que los astronautas encontrarían en una futura misión al planeta rojo. "Pusimos a prueba un escenario en el que un miembro del equipo resultaba herido durante una misión geológica", explica a Next la doctora Susan Jewell . "Evacuarlo fue especialmente difícil, debido a los trajes espaciales y los cascos, así que imagina lo complicado que sería en la superficie marciana, donde nos enfrentaríamos a una gravedad que es un tercio la de la Tierra".

En Marte se producirán accidentes, y podrán suceder dentro o fuera de la nave

La doctora Jewell es la oficial médico al mando de MarsCrew134 y miembro del Consorcio Internacional de Cirugía Espacial. Su objetivo es poner a punto los procedimientos de cirugía y anestesia que podrían aplicar los astronautas con asesoramiento de los médicos desde la Tierra o bien desde otras estaciones del planeta, en un escenario en que ya lo hubiéramos colonizado Marte. "Los riesgos de que se produzca un accidente con heridas y traumatismos, dentro o fuera del hábitat o la nave, están ahí, aunque pongamos en marcha todas las medidas de seguridad", asegura Jewell. "Los errores humanos ocurren y todos los equipos deberían recibir un entrenamiento médico básico para saber cómo actuar". "El trabajo pionero que estamos haciendo", añade, "permitirá a los especialistas de la Tierra comunicarse con la tripulación y explicarles de manera rápida cómo ejecutar procedimientos quirúrgicos y de anestesia básicos en caso de crisis".

Durante esta misión en el desierto, los equipos han realizado dos simulaciones médicas. Para la primera conectaron con lugares como la Universidad de Stanford y Brasil, y en la segunda los 'astronautas' en Utah se conectaron con la estación Concordia en la Antártida  y el anestesiólogo Matthieu Korowmoski, desde una localidad en Francia. En ambas han utilizado maniquíes como los que se usan en los hospitales, provistos de un software que indica los signos vitales y sobre los que comprobar si los procedimientos aplicados son los correctos.

La comunicación con la Tierra tiene un retraso de hasta 25 minutos

El principal escollo de las comunicaciones con Marte es el retraso de la señal debido a la distancia. En caso de comunicar a la Tierra algo así como "el paciente ha dejado de respirar, ¿qué hacemos ahora?", la respuesta podría tardar en llegar hasta 25 minutos. El equipo de Jewell también tuvo en cuenta este aspecto, aunque en sus simulaciones la señal solo se retrasaba tres minutos. "Al principio nos costaba recordarlo y nos pisábamos unos a otros", relata, "pero luego las cosas se encauzaron. Para prevenir esta situación, y los apagones, estamos desarrollando tecnologías de ayuda, como la realidad virtual, una biblioteca de vídeos médicos, asistencia robótica, etc.".

Lo más interesante del programa es que no se trata de un mero ejercicio de cara al futuro lejano, sino que tendrá aplicaciones prácticas muy notables. "Desarrollar estas técnicas de teleasistencia para la exploración espacial", apunta Jewell, "tendrá beneficios derivados en la Tierra, como la asistencia a víctimas en áreas de guerra donde no hay acceso al personal médico". Paralelamente, asegura, se está conformando un equipo de médicos e investigadores expertos en cirugía asistida que podrán colaborar conjuntamente, y aportar sus conocimientos, en cualquier situación de crisis que se dé en el planeta. "Mirar más lejos es parte de nuestro trabajo como científicos, explorar, ser visionarios", concluye Jewell. "Un día nos convertiremos en una especie multi-planetaria, pero estamos sembrando la semilla de algo que beneficiará no solo a esos exploradores, sino a la humanidad entera".

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