ANÁLISIS

Cinco dudas serias tras las explicaciones de Sanidad sobre el primer contagio de ébola

Las explicaciones ofrecidas este lunes por las autoridades sanitarias sobre el contagio de ébola de una enfermera del hospital Carlos III de Madrid dejan muchas dudas sobre su gestión y el origen del contagio. Visiblemente nerviosos, la ministra Mato y las autoridades que la acompañaban han dejado algunas incógnitas preocupantes en el aire.

Ana Mato, Mercedes Vinuesa y Antonio Alemany informan sobre el primer caso de ébola de nuestro país.
Ana Mato, Mercedes Vinuesa y Antonio Alemany informan sobre el primer caso de ébola de nuestro país. EFE

El primer contagio del virus del ébola fuera de África se ha producido en España. El traslado de dos misioneros enfermos a nuestro país, siguiendo el ejemplo de EE.UU., ha terminado de la manera en que muchos de los críticos preveían: con el contagio de uno de los sanitarios que atendían a los enfermos. Y la forma en que se ha ofrecido públicamente la información ha dejado mucho que desear. La ministra de Sanidad, Ana Mato, ha comparecido acompañada de la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, el director general de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany, y el director del complejo hospitalario La Paz-Carlos III, Rafael Pérez Santamaría. Visiblemente nerviosos, los altos cargos no han sabido despejar muchas de las dudas de los periodistas y han reconocido que no conocen la forma en que se ha producido el contagio. Estos son los datos más llamativos en la información que conocemos hasta ahora.

1. La paciente pasó seis días con síntomas antes de ser ingresada. La auxiliar de enfermería contagiada en el hospital Carlos III y hospitalizada este lunes presentó los primeros síntomas desde el día 30 de septiembre y no ingresó hasta el pasado domingo 5 de octubre. En este tiempo, según ha explicado director general de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany,  la enfermera presentó fiebre no superior a 38,6 y se consideró que debía seguir en su casa de vacaciones desde el día siguiente al fallecimiento del misionero Manuel García Viejo. No fue hasta la mañana del lunes cuando la paciente acudió por su propio pie al hospital y advirtió de la situación. Estas medidas chocan con el protocolo establecido por Sanidad, que habla de "vigilancia activa supervisada". Los expertos en bioseguridad consultados por Next aseguran que no tiene sentido que no se hayan tomado más precauciones con este tipo de personal, que debió permanecer en cuarentena y vigilado, y no disfrutando de unos días libres. Y el hecho de que tuviera que ser la propia enfermera la que alertara de la situación es muy grave.

No se entiende que tras atender un caso de ébola un sanitario se vaya de vacaciones sin más controles.

2. ¿Ha podido contagiar a más gente en este tiempo? El principal argumento tranquilizador del ministerio es que la transmisión de este virus se produce solo en la etapa en que la sintomatología es evidente y a través del contacto directo con los fluidos.Preguntado por esta situación, el director del complejo hospitalario La Paz-Carlos III, Rafael Pérez Santamaría, ha asegurado que se está “sacando el listado de posibles contactos” y que de momento se está hablando con los profesionales que han atendido a la enfermera.  “Me ha dicho que no tiene hijos y la verdad es que estamos empezando a conocer todos los datos de sus relaciones puesto que solamente hace unas horas que se ha confirmado el caso”. En una crisis de este tipo los posibles contactos directos de esta paciente deberían estar controlados desde el primer instante en que se conoce la situación. Esta laxitud en la explicación no resulta tranquilizadora ni admisible. Otro mensaje confuso ha sido el de Mercedes Vinuesa, Directora General de Salud Pública, al afirmar, con el primer caso de contagio de ébola fuera de África encima de la mesa que “el riesgo es menor que en otros países europeos”.

3. ¿A qué vigilancia se ha sometido a los otros sanitarios? Las autoridades aseguran que hubo 30 profesionales que tuvieron contacto con los misioneros enfermos de ébola. Como seguimiento, reconocido en rueda de prensa, la única medida que se está poniendo en marcha es que se "tomen la temperatura dos veces al día", tal y como establece el protocolo consensuado por la OMS y Sanidad. En este tipo de casos Sanidad no ejerce ninguna supervisión externa de su estado de salud en la confianza de que durante el periodo de incubación la enfermedad no es transmisible. Pero ante una enfermedad tan grave quizá convendría estar más alerta. Los propios enfermeros del hospital Carlos III denuncian que no les han hecho ningún tipo de seguimiento. Por otro lado, la enfermera contagiada estaba en su casa de vacaciones, pero otros sanitarios que participaron en el operativo sí han seguido trabajando y en contacto con pacientes de sus hospitales.

La ministra admite que no se conoce cómo se contagió la enfermera

4. No se conoce el modo de contagio. Es quizá el dato más preocupante de los ofrecidos por Ana Mato y su equipo. La enfermera contagiada entró en contacto con el misionero Manuel García Viejo dos veces, una cuando estaba vivo y otra tras su fallecimiento. La ministra Ana Mato ha indicado que Sanidad no conoce la "fuente de contagio" ni si se siguieron todos los puntos del protocolo, porque no se tiene constancia de que ocurriera ningún accidente. No saber cómo se produjo el contagio nos deja desarmados ante las situaciones similares de tratamiento a pacientes de ébola que se produzcan a partir de ahora.

5. Falta de especialización y medios insuficientes. A última hora de este lunes la enfermera contagiada sigue en el hospital de Alcorcón a falta de que la trasladen a un centro de mayor seguridad.  Preguntado por la falta de seguridad en este centro Alemany ha insistido en que únicamente “basta con el aislamiento “y en que “ni siquiera hace falta una habitación con presión negativa”. Sobre el hecho de que los trabajadores de este hospital se quejen de conocer la forma de actuar, el director de Atención Primaria lo ha resuelto con un “A todos los hospitales se mandó el protocolo”.  Apelar al conocimiento del "protocolo" por parte de los trabajadores no es una gran garantía de seguridad. En el caso estadounidense, el personal que atendió a los pacientes de ébola está formado con trabajadores con experiencia en estos niveles de seguridad que cuentan con unos medios muy superiores.

Los trabajadores que atienden a la nueva contagiada no tienen medios para atender un caso de ébola.

Por otro lado, los trabajadores del Carlos III y La Paz han denunciado reiteradamente que las medidas de seguridad fueron insuficientes durante el tratamiento de los dos misioneros. Los expertos explican a Next que los trajes utilizados por el personal, que se pueden ver en las fotografías, corresponden a un nivel 2 de bioseguridad cuando para una enfermedad como el ébola se requiere un nivel 4. En España ni siquiera existía un centro para tratar  un caso de nivel 4 con garantías. "La única forma de evitar un contagio en España", asegura una fuente del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) a Next, "era no trayendo a ningún paciente enfermo".

Con todos estos datos, y los que se conocerán en los próximos días, cabe preguntarse si tomar la decisión de traer a los dos misioneros afectados por el ébola, basada en criterios morales, fue la más racional.


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