BIOMETRÍA

India culmina la carrera para poner cara a 600 millones de personas

Parecía impensable, pero lo han conseguido. Mientras en Occidente vivimos preocupados por la privacidad, India está a punto de culminar el mayor proyecto de identificación biométrica de la historia. En solo cinco años han recogido fotos, huellas dactilares y el registro del iris de unos 600 millones de personas, la mitad de su población. El objetivo es proporcionarles un número de identificación para que puedan acceder a los recursos y ayudas sociales del Estado.

Es una mañana soleada en la localidad de Sibpur, en La India, y decenas de personas hacen cola frente a un barracón. Uno a uno, los ciudadanos van pasando al interior, donde un par de funcionarios del gobierno les fotografían, les toman las huellas dactilares y les hacen mirar por un pequeño aparato que escanea el patrón de su iris. El proyecto de  identificación biométrica masiva de La India está a punto de culminar y es el más ambicioso jamás realizado. Desde su puesta en marcha, a finales de 2009, se han tomado los datos de más un millón de personas al día hasta rozar el objetivo de identificar a la mitad de la población, unos 600 millones de indios.

"A día de hoy se han expedido cerca de 574 millones de identificaciones", explica a Next Anand Jain, portavoz de la Autoridad India para la Identificación Unificada (UIDAI-Aadhaar). Esto significa que "se han entregado entre 1'3 y 1'4 millones de números Aadhaar cada día" hasta prácticamente completar el objetivo, que era identificar a la mitad de los 1.200 millones de habitantes del país. "La meta de este programa es proporcionar un número de identificación a cada residente", indica el portavoz de la autoridad por correo electrónico desde Nueva Delhi. "Millones de personas, especialmente los marginados, carecen de un prueba de identificación válida y este documento asegurará su inclusión en el sistema y les proporcionará una forma de acceder a los servicios". 

Sin un número de identificación, muchos ciudadanos se quedan sin acceso a las ayudas.

La iniciativa se puso en marcha ante la realidad de que millones de indios no podían acceder a servicios sociales como la comida subvencionada, las conexiones por teléfono o incluso abrir una cuenta en un banco. Todas las puertas a las que llamaban se les cerraban porque sencillamente no eran "nadie" ni constaban como ciudadanos en ninguna parte. Los millones que invertía la administración en ayudas sociales se iban muchas veces por el agujero del fraude sin llegar de verdad a los que más lo necesitaban.

Al frente de esta iniciativa se puso a Nandan Nilekani, un emprendedor indio con una exitosa carrera al frente de la empresa tecnológica Infosys. El desafío no tenía precedentes en el mundo y para la tarea se pusieron en marcha miles de técnicos y administrativos que trabajaban simultáneamente en varios estados a la vez. "El núcleo de  la UIDAI es de alrededor de 280 personas", explica Jain, "pero el ecosistema implica a cerca de un millón de trabajadores, incluidos los 50.000 operadores y repartidores del sistema postal". Hasta hoy se ha desarrollado la tarea en 18 estados del país y quedan cuatro por sumarse al desafío.  El presupuesto anual para 2013-14, nos informan, es de 20.000 millones de rupias indias, unos 235 millones de euros.

En India es difícil hasta conocer las causas de mortalidad

Las características de la población de la India y del brutal crecimiento demográfico provocan que el censo se haya convertido en un rompecabezas para las autoridades. Con una parte de la población sin documentar, se presentan problemas incluso de índole sanitaria. Cada año, por ejemplo, mueren miles de ciudadanos indios en sus casas, sin posibilidad de acudir a un hospital, con lo que la causa de su fallecimiento - o la posible enfermedad- no consta en ninguna parte. Por este motivo el Estado puso en marcha hace unos años un programa bautizado como el Estudio del Millón de Muertes (Million Death Study) que pretende documentar las muertes producidas entre 1997 y 2013 mediante encuestas personales a un millón de individuos. Por el momento llevan casi medio millón de encuestas ("autopsia verbal" lo llaman) y los primeros datos están sirviendo para trazar un mapa de la mortalidad en el país que ya se está utilizando para cambiar la política sanitaria.

Fotografía, huellas e iris

El proceso de identificación que siguen los técnicos de la UIDAI, completamente gratis y universal, sigue un estricto protocolo que comienza rellenando un formulario con los datos de la persona a identificar. Seguidamente se fotografía al residente, se captura una imagen del iris, las huellas dactilares de cuatro dedos de cada mano a excepción del pulgar, y se le invita a firmar el consentimiento para abrir una cuenta en un banco donde recibirán las ayudas. En el caso de los menores de 5 años solo se toma una fotografía y se emplaza a los padres o tutores a llevarle posteriormente para tomar los datos biométricos, que no se estabilizan hasta la edad de 15 años. El proceso se completa con el envío al domicilio de cada residente de su número de identificación, el documento que demostrará su existencia para el sistema.

Los críticos destacan la falta de eficacia real y los psoibles problemas de seguridad

A pesar de los esfuerzos, se han levantado algunas voces críticas contra el proceso de identificación masiva. Por un lado, de los que desconfían de la utilización que el Gobierno y las empresas asociadas al proyecto puedan hacer de los datos a posteriores y, por otro, de los que alegan problemas de seguridad debido a la permeabilidad del sistema. La crítica más contundente es la de quienes  consideran que finalmente el número de identificación no ha sido tan útil ni el elemento de cambio social que se anunciaba. En un artículo de principios de mes, el diario Business Standard señalaba los retrasos que ha sufrido el proyecto y que no fue hasta diciembre de 2012 que el Banco Central de India (RBI) permitió a los bancos aceptar la identificación única para abrir una cuenta. De hecho, en septiembre del año pasado el Tribunal Supremo indio quitó peso a la identificación al asegurar que no era obligatoria para trámites como registrar una propiedad, casarse o recibir un salario. "Desde luego", admite el portavoz de UDAI a Next, " existe la necesidad de educar a muchos sectores de la sociedad de los beneficios de utilizar la identificación y la plataforma a distribuir distintos servicios". Mientras tanto, nadie les podrá negar a los indios su capacidad para poner en marcha proyectos de identificación colectiva a gran escala.

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