BIOLOGÍA

El secreto del pájaro de las “falsas alarmas”

El drongo africano es capaz de imitar las llamadas de alarma de cerca de 50 especies. Esta ave aprovecha su papel de vigilante del desierto para engañar a otros animales y robarles la comida con falsas alarmas. Un estudio publicado en Science revela sus artimañas.

Retrato de un drongo africano
Retrato de un drongo africano Cortesía de Tom Flower

En el desierto del Kalahari hay un chivato del que todos están pendientes. El drongo africano (Dicrurus adsimilis) ha adoptado el papel de vigilante y varias decenas de especies saben que este pájaro lanzará una señal de alarma si el peligro se acerca. Pero los inteligentes drongos tienen un pequeño secreto: aprovechando la confianza de los otros, lanzan de cuando en cuando una falsa alarma y se deslizan cuando sus víctimas huyen para robarles la comida.

El equipo de Tom Flower, de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, ha pasado meses investigando el comportamiento de estas aves y ha documentado sus prácticas de cleptoparásito (parásito que roba). Los investigadores registraron 688 intentos de robo de 64 ejemplares de drongo durante 847,5 horas de observaciones. Y sobre todo han documentado sus habilidades como imitador; es capaz de hacer 51 voces de alarma diferentes, de las cuales solo seis son de su misma especie.

Los drongos consiguen un 25% de su comida con engaños

¿Cómo utiliza esta habilidad para robar? Según el trabajo, publicado por la revista Science, los drongos pasan una cuarta parte de su tiempo siguiendo a otras especies, ya sean de aves o mamíferos y aunque se alimentan habitualmente de insectos, una cuarta parte de las calorías que ingieren provienen de susrobos a otros animales, incluidos otros drongos. Una de sus víctimas son los suricatos (Suricata suricatta), conocidos por vivir en grupo y estar siempre pendientes de la aparición de las temidas águilas.

La táctica del drongo consiste en hacer avisos ciertos y lanzar luego un aviso falso para que los suricatos suelten su presa y así poder robarla. Pero los suricatos aprenden la estratagema y la siguiente vez no pican, hasta que el drongo se saca otro as de la manga, imita la voz de alarma de los propios suricatos. En este vídeo de la BBC, aunque está en inglés, se ve perfectamente la estrategia:

Los científicos creen que esta estrategia sirve a los drongos para alimentarse de presas más grandes, como escorpiones o lagartos, que no podrían cazar por sí mismos. Para conocer el nivel de mimetismo de su llamada, reproducimos aquí dos sonidos.

El primero es la señal de alarma de los suricatos:

El segundo es la llamada de los drongos imitando la de los suricatos.

No son del todo iguales, pero el parecido es suficiente como para poner a sus víctimas a la fuga. ¿Por qué sigue funcionando la estrategia si, como demuestra el estudio, las víctimas de los drongos se terminan dando cuenta del engaño? Esta es la parte más interesante del estudio, pues lo que Flower y su equipo han visto es que estas aves son capaces de improvisar y cambiar las voces que emiten para terminar de confundir a los otros animales. A menudo, incluso, utilizan señales de alarma de un tercero, distinta a la de aquel al que están engañando.

Son capaces de alternar los sonidos para evitar que la víctima les pille

En un 75% de sus intentos de robo los drongos cambian de una señal de alarma a otra. Si el primer intento falla, es más habitual que cambien de registro y con esto aumenta la tasa de éxito. Muchos han querido ver un paralelismo con el cuento de “Pedro y el lobo”, en el que los paisanos terminan por no creer los avisos del pastor, pero el pájaro cleptómano sortea esta desconfianza con su repertorio inacabable y porque en muchas de las ocasiones su aviso sí que resulta útil. “Debido a que los drongos dan información fiable algunas de las veces”, explica Flower, “mantienen la respuesta de sus víctimas, que no pueden saber nunca si el pájaro está mintiendo o diciendo la verdad”.

Respecto al mecanismo mental que lleva a los drongos a esta estrategia, podría pensarse que refuerza la idea de que estas aves podrían tener una “teoría de la mente” (son capaces de predecir lo que está pensando el otro). El propio autor de la investigación lo descarta. “No creo que los drongos estén manipulando intencionadamente las mentes de otros animales”, asegura en National Geographic. “Básicamente siguen haciendo lo que les ha servido antes para obtener comida, y si va mal quizá experimentan o repiten lo que han probado con otras especies”.

 Referencia: Deception by Flexible Alarm Mimicry in an African Bird (Science)


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