PARÁSITOS

Ponga un cuco en su nido: cuando el parásito se convierte en aliado

Un estudio realizado en un bosque del norte de León durante 16 años muestra un aspecto sobre los cucos desconocido hasta ahora. En determinadas especies, como la corneja, los nidos parasitados por esta ave tienen más éxito que los no parasitados. La autora de este trabajo, publicado en la revista Science, explica a Next este primer caso de parásitos que benefician a sus huéspedes.

La investigadora Daniela Canestrari durante uno de sus trabajos con nidos de corneja
La investigadora Daniela Canestrari durante uno de sus trabajos con nidos de corneja Cortesía de Daniela Canestrari

Cuando Daniela Canestrari comenzó a estudiar las poblaciones de aves del norte de León, hace dieciséis años, no estaba estudiando los cucos.  Su atención se centraba en las cornejas negras (Corvus corone), un ave de la familia de los córvidos que forma grandes grupos sociales y cooperan entre sí. Pero en el año 2004, casi por casualidad, empezaron a observar algo que no estaba en su plan de trabajo. "Un día  nos dimos cuenta de que un gran número de nidos de corneja estaban siendo parasitados por los cucos y, cuando nos pusimos a analizar los datos, nos dimos cuenta de que estos nidos parasitados tenían más probabilidades de llegar a buen término", explica la investigadora de la Universidad de Oviedo.

“Los nidos con cuco casi siempre llegaban al final de la reproducción”

El fenómeno resultaba llamativo porque, entre otras cosas, este tipo de cuco (Clamator glandarius, también conocido como críalo) suele ser muy destructivo con sus víctimas. En el sur de España, de hecho, es conocido por tomar represalias contra las urracas que no aceptan sus huevos y constituye el primer caso de "parasitismo mafioso". El comportamiento de los cucos es el ejemplo más conocido de ave parásita. La hembra coloca un huevo en el nido de otra especie y consigue que los despistados progenitores saquen adelante a su cría, que a menudo es tan grande que acaba con sus hermanastros. Pero lo que veían Canestrari y su equipo era un efecto beneficioso sobre los nidos. "Íbamos todas las temporadas a marcar los pollos de las cornejas y cuando encontrábamos un nido con cuco, casi siempre llagaba al final de la reproducción", recuerda la bióloga. "Hacíamos hasta apuestas en broma sobre cuántas crías sobrevivirían, hasta que decidimos estudiarlo mejor".

Daniela Canestrari, autora de la investigación

Ante aquella extraña situación habría dos posibles explicaciones. Por un lado podía ser que los críalos - que son extremadamente inteligentes - escogieran con regularidad a las parejas más sanas de cornejas con mayores probabilidades de sacar su puesta adelante. La otra posibilidad era que la presencia de una cría de cuco tuviera un efecto beneficioso sobre ese nido. Para comprobarlo, los investigadores hicieron varios experimentos que ahora publica en la revista Science. "Trasladamos pollos de críalo a nidos no parasitados y comparamos los efectos. Lo que vimos fue que allá donde poníamos el críalo, los polluelos llegaban al final de su desarrollo en un mayor porcentaje".

Los científicos introdujeron crías de cuco en nidos no parasitados para observar el efecto

A continuación, los científicos buscaron la posible causa de este "beneficio" y encontraron que todo apuntaba a un mecanismo de defensa de las crías de cuco, que expelen un chorro de líquido ácido cuando se sienten amenazadas, de modo que los depredadores se alejan espantados. "Lo expulsan por la cloaca", explica la investigadora, "pero no son heces, es un líquido que contiene muchos ácidos, todo repelentes, y lo echan dentro del nido". Para comprobar su efecto, los biólogos hicieron un experimento y ofrecieron carne impregnada con este ácido a gatos salvajes, halcones y otros posibles depredadores de las cornejas, y comprobaron que las rechazaban por sistema.

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"Lo más llamativo de este trabajo", resume su autora, "es el experimento de traslado de pollos que demuestra que es la presencia del críalo en el nido lo que afecta positivamente la reproducción de la corneja, y excluye otras explicaciones más sencillas como que parasita los nidos de las parejas con más probabilidades de éxito". El fenómeno de mutualismo se produce especialmente cuando los depredadores abundan, mientras que cuando escasean, los cucos son más dañinos para estas aves. ¿Por qué no se produce esta misma relación beneficiosa en otros casos, como la relación cuco-urraca? En este caso tienen que ver varios factores: por un lado, la corneja no reconoce los huevos intrusos y no expulsa el huevo del cuco (la urraca lo hace y paga las consecuencias). Por otro lado, los pollos de corneja son bastante grandes y la mortandad por la presencia de un críalo es menor que en otros casos. "El resultado", concluye Canestrari, " es una interacción que fluctúa entre el parasitismo y el mutualismo en años de alta densidad de depredadores", algo que hasta ahora no se había observado y que su equipo, como sucede muchas veces en ciencia, se encontró por el camino mientras buscaba explicación a otros fenómenos.

Referencia:From Parasitism to Mutualism: Unexpected Interactions Between a Cuckoo and Its Host (Science)

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