ESPECIAL AÑO DE LA LUZ

Las dos caras de la luz de Röntgen

Con motivo del Año Internacional de la Luz, la física y especialista en protección radiológica Laura Morrón nos habla de las bondades y peligros de los rayos X.

Radiografía de un casos de artritis reumatoide
Radiografía de un casos de artritis reumatoide Roentgenrayreader

El descubrimiento de los rayos X, por Röntgen, el 28 de octubre de 1895, tuvo gran repercusión en la comunidad científica que enseguida se percató de las posibilidades médicas que ofrecían antes de averiguar su naturaleza. La posibilidad de mirar el interior del cuerpo humano permitiría observar fracturas óseas o detectar cuerpos extraños. El propio Röntgen, consciente de los beneficios que suponía el descubrimiento para la humanidad, no aceptó ninguna de las múltiples propuestas recibidas para patentarlo.

Los rayos Röntgen, que son radiación electromagnética de alta energía, cuentan, hoy en día, con un gran número de aplicaciones. En medicina, se utilizan en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades o lesiones. En industria, sirven, entre otras muchas cosas, para el control de mercancías en aeropuertos, puertos y fronteras; en alimentación y agricultura, juegan un papel fundamental en la seguridad alimentaria y en el mundo del arte, constituyen una técnica no invasiva que permite la datación, restauración, conservación y autentificación de las obras. Las radiografías aportan información sobre las estructuras internas de las piezas que no son visibles en la observación directa.

La exposición a los rayos X puede provocar efectos biológicos en el organismo

Sin embargo, no todo son ventajas. La exposición a los rayos X puede provocar efectos biológicos en el organismo y el uso indebido de los mismos, una vez descubiertos, hizo que no tardasen mucho en aparecer. Esto puso de manifiesto la necesidad de establecer medidas protectoras y constituyó el origen de la Protección Radiológica. Las primeras normas en protección radiológica a nivel internacional se establecieron en el Primer Congreso Internacional de Radiología que tuvo lugar en 1925.

Tres años más tarde, en el segundo Congreso, se constituyó la Comisión Internacional de la Protección de los Rayos X y el Radio que en 1950, y tras un paro producido por la Segunda Guerra Mundial, se reestructuró pasando a denominarse “Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP)” nombre con el que se la conoce en la actualidad.

La protección radiológica permite que podamos sacar provecho de las múltiples utilidades de los rayos X, estableciendo principios básicos y normas de actuación cuyo fin es proteger a los seres vivos de sus efectos nocivos.

Sobre la autora: Laura Morrón es física y formadora en Protección Radiológica.

* Este artículo pertenece al Especial del Año de la Luzen Next. 


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