ESPECIAL AÑO DE LA LUZ

El español que se quiere enchufar al arcoíris

El investigador Amador Menéndez Velázquez colabora con el MIT en el desarrollo de una nueva vía de obtención de energía fotovoltaica. Hablamos con él con motivo de nuestro especial por el Año Internacional de la Luz.

Amador Menéndez Velázquez muestra el prototipo de células fotovoltaicas.
Amador Menéndez Velázquez muestra el prototipo de células fotovoltaicas. A.M.V.

El científico asturiano Amador Menéndez Velázquez es doctor en química e investigador del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias. También ha colaborado con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con quienes trabaja en el desarrollo de un nuevo tipo de células fotovoltaicas más eficientes, capaces de aprovechar la energía del sol en un mayor rango. Su sueño es que los gobiernos dejen de poner trabas a la energía solar y que ésta contribuya al cambio energético que necesita el planeta.

Trabaja usted cosechando luz, ¿no?

Exactamente. Si lo tuviese que resumir de forma rápida diría que trabajo en los procesos de captura y conversión de luz. Uno de mis campos de investigación es la energía solar fotovoltaica y lo que tratamos es de capturar la máxima luz del sol, en todo su ancho de banda del espectro electromagnético, y convertirla en electricidad.

La fotovoltaica se ha trabajado una fama de eterna promesa que nunca acaba de ser eficiente, ¿es injusta?

La energía fotovoltaica convencional tiene dos grandes problemas, que son el alto coste y la baja eficiencia. Si suponemos al sol como la suma de los siete colores del arcoíris más el infrarrojo y el ultravioleta, esta eficiencia es baja porque las células convencionales de silicio solo capturan una pequeña fracción de todo el espectro electromagnético, en torno al rojo e infrarrojo cercano. Estamos despreciando el resto de colores, de componentes del espectro. Nosotros trabajamos desarrollando combinaciones de materiales que puedan capturar todo el espectro o longitudes de onda lo más amplio posible.

¿Y esta mala fama va a cambiar?

Yo creo que puede cambiar y va a cambiar. El problema a es que hoy en el mercado tenemos las células fotovoltaicas de primera generación, las que se inventaron en los laboratorios Bell, de EE.UU., en el año 1954. Cuando algo no ha triunfado después de más de medio siglo es que algo falla. Y falla precisamente eso, el silicio cristalino es caro de fabricar y poco eficiente.

¿Cuál es su aportación en este campo?

Nosotros trabajamos con una aproximación conocida como concentrador solar luminiscente, un plástico que recubrimos con pinturas que atrapan la luz del sol y la envían a los extremos del vidrio, donde células solares la convierten en electricidad. Hablamos de una superficie muy amplia, y las células solares únicamente irían en los bordes. Disminuimos tamaño y por tanto abaratamos costes. Además, combinando diferentes pinturas podemos capturar los diferentes componentes del espectro y lo hacemos con materiales mucho más baratos que el silicio. Aunque aún está en laboratorio sí que hay una promesa de que un día pueda ser realidad.

Esta tecnología basada en pinturas, ¿ya ha salido al mercado?

Nosotros hemos hechos prototipos de 10 x 10 cm y a día de hoy seguimos haciendo investigación y buscando posibles inversores que se decidan a dar el salto. Hay empresas interesadas pero a día de hoy la fotovoltaica está bastante penalizada y a las compañías les da vértigo. Estos días estamos viendo la terrible penalización que sufre la fotovoltaica en muchos países, pero especialmente en España, donde si tienes fotovoltaica no solo no bonificación, sino que tienes que pagar unos impuestos bastante altos. Mientras haya una política en contra es muy difícil que una tecnología se imponga.

¿Qué coste va a tener? Porque es claro que vamos marcha atrás en esto.

Se están cumpliendo las predicciones del colapso del petróleo, no solo de EE.UU, sino en el mundo. Estamos viviendo una crisis sin precedentes, que tiene muchas causas, pero nuestra excesiva dependencia de los combustibles fósiles está contribuyendo a este colapso. España es un país que prescinde más que otros de las fotovoltaicas y sigue aferrada al petróleo, y esa caída será cada vez más profunda. Las repercusiones en nuestra economía pueden ser muy graves. Me gusta recordar esto, además de hablar del calentamiento global. Energías cada vez más caras significa desindustrialización. Hará que las multinacionales se vayan donde la energía sea más barata. Hay que empezar cuanto antes la transición energética.

¿Es un problema tecnológico o de inversión de las empresas?

Es tecnológico, pero sobre todo político-económico. Ya hay dispositivos en el mercado que podrían ser razonables. Hay un factor que tiende a frenar el desarrollo de las renovables, pero especialmente de la solar.

¿El principal problema es el almacenamiento?

Es uno de los grandes cuellos de botella. Necesitamos fabricar baterías con más densidad de energía. Cuando mandamos una nave a Marte y después de todo ese esfuerzo se apaga a las 18 horas.

¿Cómo ve iniciativas como la batería de Tesla Motors?

Es fascinante, pero quizá está un poco sobredimensionada, en el sentido de que las baterías que tenemos hoy de ión-litio tienen un límite de almacenamiento. Creo que hay un componente de marketing, pero bien por ellos. Aún hay que mejorar mucho en el tema de baterías.

¿Cuál sería el futuro ideal en 10 años?

Creo que en 10 años la energía será un ‘mix’ energético en que la solar tenga un componente importante. Ahora mismo estamos en el 0,01% de la producción global, una cifra ridícula. Me gustaría que en 10 años pudiéramos hablar de un 10%.

 Su primera experiencia profesional fue como profesor de secundaria. ¿Se minusvalora el papel que hacen los profes por la ciencia a este nivel?

Sí, yo tengo grandes compañeros en los institutos que se vuelcan día a día en algo maravilloso que es la educación de los jóvenes, que es el futuro del país. Aquí la figura del profesor está un poco de capa caída y se debería respetar un poco más.

Dijo usted una vez que en el MIT le dejan a uno soñar, ¿en España son todo pesadillas?

Bueno, no todo pesadillas, pero sí es cierto que también frenan tus sueños, no te dan rienda suelta a la imaginación. Una de las cosas más maravillosas de EE.UU. es que se apuesta por proyectos de alto riesgo. Si hacemos una investigación demasiado conservadora, como aquí, y queremos redescubrir la rueda no aportaremos un valor añadido.  Aquí ponen freno a tus sueños.

Se habla mucho de la administración, ¿la actitud de los empresarios respecto al I+D no ha sido también un lastre?  

Es un poco culpa de todos. También debemos asumir una parte de culpa los investigadores, que no sabemos convencer a las empresas. En España la universidad se disocia del mundo empresarial y no hay ese punto de encuentro que hay en EE.UU. Tenemos un poco la culpa las dos.

Feynman dijo que al fondo había sitio y ustedes insisten en que la nanotecnología va a revolucionar el mundo, pero la batería de mi móvil sigue durando medio día, ¿qué pasa?

Efectivamente ese es otro gran cuello de botella. Nosotros tenemos otro proyecto que consiste en depositar estas pinturas luminiscentes sobre el móvil y que sirvan para recargarlo. Yo creo que al fondo hay sitio de sobra. Nos parece que vamos lentos pero si pensamos en términos históricos vamos a una velocidad de vértigo. Hay muchos productos latentes que están a punto de ver la luz, pero todo. Vivimos tiempos exponenciales. Vamos a vivir cambios que ni siquiera soñamos.

Vivimos en la sociedad más tecnológica de la historia y mucha gente se aparta de la ciencia o la mira con resquemor, ¿a qué se puede deber?

El problema es que somos reacios al cambio. Tú y yo estamos hablando hoy por videoconferencia, pero cuando el proyecto empezó los usuarios se vendían unas terminales de teléfono para que tuvieran la misma sensación que con la línea normal. O el coche autónomo de Google, que circula sin conductor. Los están haciendo con volante porque nos cuesta entender que nos lleve sin volante ni pedales. Tememos miedo y es debido de que el cambio es muy rápido y no somos capaces de asimilarlo.

Si tuviera que explicarle a los alumnos la trascendencia que ha tenido entender la luz, ¿qué ejemplos les pondría?

La luz ha revolucionado nuestras vidas. A nivel individual, en la salud humana, se han desarrollado terapias basadas en radiaciones. A nivel colectivo la luz se está aprovechando en forma de energía con la fibra óptica la luz ha revolucionado las comunicaciones, haciendo de nuestro planeta un lugar interconectado, rompiendo barreras geográficas y temporales.

Esta entrevista pertenece al Especial del Año de la Luz en Next. 


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