ESPECIAL AÑO DE LA LUZ

La luz que espera ser descifrada

El astrofísico Miguel Santander reflexiona sobre la utilidad de los conocimientos sobre la luz para conocer el Cosmos. Otra aportación dentro de nuestro especial sobre el Año de la Luz.

Aspecto de la Vía Láctea con diferentes longitudes de onda
Aspecto de la Vía Láctea con diferentes longitudes de onda Observatorio ESO

La luz es importante. Vale, no es importante en sí misma, no de la manera en que se creen importantes los invitados a la sala VIP de un aeropuerto, pero es sin duda muy importante para nosotros: el 80% de la información que procesa nuestro cerebro procedente de nuestros sentidos es visual. No en vano usamos el vocablo ver como sinónimo de comprender o conocer (¿lo ves?).

“Los astrónomos hemos perfeccionado hasta el extremo las herramientas para analizar la luz”.

En Astronomía la cosa es aún más crítica. Si no fuera porque las estrellas, nebulosas y galaxias emiten luz, los astrónomos probablemente trabajaríamos tras la barra de alguna cadena de hamburgueserías. La luz es (prácticamente) todo lo que nos llega de allende la atmósfera. Así, los astrónomos hemos perfeccionado hasta el extremo las herramientas para detectar y analizar dicha luz. Hemos reconocido que la luz que vemos —a la que estamos evolutivamente adaptados debido a la estrella que nos ha tocado en suerte— no es sino una minúscula fracción de la que nos llega de ahí afuera. Y hemos diseñado y construido ojos enormes con los que ver lo que es invisible para los nuestros: la radiación ultravioleta, los rayos X, los rayos gamma, la luz infrarroja, las ondas de radio…

Si uno pudiera contemplar el firmamento en toda la enorme gama de radiación luminosa que existe, se encontraría con un espectáculo tan absolutamente sobrecogedor que la famosa cita de Rutger Hauer al final de Blade Runner —“yo he visto cosas que vosotros no creeríais…”— no le provocaría otra cosa que una punzada de ternura paternalista. Pues toda la historia del Universo, de la Gran Explosión, del nacimiento, vida y obra de las estrellas, está codificada en forma de luz, esperando a ser descifrada por cualquiera dispuesto a ver más allá de la abrumadora belleza del firmamento.

La luz es importante, sí. Y, para nosotros, absolutamente vital. Y es que, ¿quién no lo vería?

Sobre el autor: Miguel Santander es astrofísico e Investigador en el Observatorio Astronómico Nacional de Madrid.

* Este artículo pertenece al Especial del Año de la Luzen Next. 


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