Mi pequeño Salottino

Un repaso al mercado de acciones

Siempre he pensado que las cotizaciones de la renta variable representan un instrumento interpretativo formidable para entender qué ha sucedido y qué está sucediendo en una economía. Para algunos no hay mejor indicador a la hora de realizar su personal estrategia, y por eso creo que merece la pena hacer un repaso y acompañarlo de alguna que otra glosa.

En primer lugar, parece claro que existe un sector de valores especialmente castigado por el endeudamiento y el final del pastel de la obra pública en este país. También por las mayores dificultades de interacción en el ámbito internacional aun consiguiendo finalmente importantes contratos en países más o menos exóticos. Si uno analiza las cotizaciones de ACS, FCC, Ferrovial, Acciona o Sacyr, entenderá perfectamente el alcance de la enorme descapitalización y el empobrecimiento de sus accionistas en unos pocos años.

Del sector financiero casi mejor ni hablar porque todos aquellos lectores que confiaron parte de sus ahorros a estas acciones seguramente se corroen por dentro sólo al mencionarles Bankinter, Popular, Banesto o Sabadell. Los niveles de cotización en los que nos encontramos ameritarían un especial detenimiento, pero en realidad lo que merece la pena es destacar a Bankia. Y merece la pena, porque todas aquellas personas que tienen un mínimo de cultura financiera sabían que este estreno era lo más parecido a una gran estafa organizada en la que concurrían los más elevados intereses del Estado para captar los ahorros de la gente. Así parece confirmarse meses después de su estreno a pesar de los esfuerzos. La propaganda y las presiones hicieron a miles de ingenuos nuevos «bankeros» y ahora los han empobrecido notablemente. Les deseo lo mejor y una pronta recuperación de los 3,75 euros la acción, porque entre los suscriptores de aquella «ganga» hubo todo tipo de pelajes; desde entidades que debía favores a Caja Madrid, hasta personas muy sencillas mejor o peor seducidas por el MBA de la sucursal de la esquina.

Por su parte, los blue chips, esos activos más potentes e influyentes en el mercado doméstico, tampoco presentan mejores perspectivas a pesar del nivel de internacionalización conseguido estos años. De hecho, lejos queda el umbral de los 20 euros de Telefónica o los 10 euros por acción del Santander o BBVA, muy lejos. De Iberdrola, la eterna novia de no se sabe bien quién, mejor ni hablar, porque esta acción aburre ya hasta morir. Los 7 u 8 euros por acción serían un sueño de salida para más de uno.

Mercado continuo

En el mercado continuo siempre hemos tenido valores de pequeña o mediana capitalización que nos informaban bien sobre la fortaleza o debilidad de la economía del país. Empresas que con mucho esfuerzo se abrían hueco en otros mercados y procuraban a sus accionistas ciertas plusvalías vía acción o vía dividendo, hoy se encuentran en pérdidas históricas. Prisa, Antena3TV, Sol Meliá, NH, Natra o Vocento, por poner sólo unos ejemplos.De esta última recuerdo que alguien decía hace un año – no sabemos si a sueldo o por mera simpatía- en un efusivo artículo que doblaría su precio en breve, de 3,5 euros por acción hasta los 7.  Sigue por debajo de 2 euros.

Por otro lado, si nos fijamos en aquellos valores de la malograda «nueva economía», veremos que es para echarse a llorar. Fersa, Ezentis, Gamesa, Biosearch, Solaria, entre otras muchas, pierden más de un 80% de su valor en unos pocos años. Zeltia, que fue una auténtica sensación en su día, navega también a la deriva sin que ni siquiera el regreso a beneficios parezca servirle de mucho en su cotización, mientras que otros títulos ya ni siquiera están, pasaron a mejor vida o andan cambiándose las denominaciones sociales por si pueden hacer olvidar su pasado.

Zardoya Otis y Duro Felguera siempre han sido algunos de mis valores favoritos para aconsejar a quienes asumen algún riesgo e intentan legítimamente obtener una rentabilidad con sus ahorros, pero ni siquiera ellos se salvan de la criba. Mientras tanto, algunos «experimentos» como Clínica Baviera o Corporación Dermoestética me imagino quetendrán contentos a quienes les confiaron sus ahorros hace unos años. Un desastre en toda regla. Vean sus gráficos y lo comprenderán.

Pero como siempre suele suceder, hay algunas destacables excepciones. El fenómeno Inditex, que parece no tener fin,o la meritoriamente estable BME. Pero en general, en la inmensa mayoría de los valores cotizados se acumulan pérdidas de entre un 30% y un 50% en cortos periodos de tiempo, por no hablar de los activos directamente relacionados con la burbuja, muchos de los cuales ya no valen nada pero ahí siguen.

Conclusión

El público en general no suele otorgar a estos índices la trascendencia que realmente tiene. Se evidencia en cierto modo la escasa cultura financiera que tenemos y también nuestra propia vulnerabilidad. En general, digamos que los mercados bursátiles los entienden como una lotería cuando sorpresivamente alguien se aprovecha del ascenso y como un mecanismo de estafa cuando se ven engullidos por las correcciones. Tal vez así ha sido siempre, así es y así deba ser. Es posible.

En cualquier caso, las cotizaciones en mínimos históricos evidencian en gran medida nuestra realidad económica. Esas caídas, en última instancia, mantienen cautivos millones de euros, los comúnmente conocidos como «enganchados», y nos ayudan a entender también las aristas de la depresión económica que nos azota. La falta de estímulos notables a la vista y la incesante huída de capital de las principales empresas del país no hace más que retroalimentar la decadencia, influenciada también por el erróneo aumento de la presión fiscal sobre las ganancias generadas en estos mercados como consecuencia de las necesidades de financiación de las Administraciones. Esto último es una opinión muy personal. Soy consciente de que no es el mejor momento para sostenerla, pero así lo creo. Incrementar la imposición fiscal en la especulación bursátil es un error.

Para finalizar, algunos lectores pensarán que artículos como este, en los que se hace especial hincapié en el derrumbe de los precios de las acciones, son la señala inequívoca para incrementar la exposición de sus ahorros a la renta variable. Y seguramente tengan razón, pero no estoy muy seguro en esta ocasión aunque les deseo mucha suerte.


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