Mi pequeño Salottino

La educación en un mundo líquido

En el último libro de Zygmunt Bauman, titulado «Sobre la educación en un mundo líquido: conversaciones con Ricardo Mazzeo» (Paidós, 2013), encontramos numerosos análisis y reflexiones sobre asuntos de gran actualidad. El afamado pensador y su contertulio, hay que decir no obstante, que van incluso más allá del tema propuesto en el título, adentrándose en otros ámbitos, tales como la cultura, la economía, el mundo financiero, el sistema representativo o la complicada situación que atraviesan algunos lugares del mundo. El resultado de esa conversación viene a ser una pretendida puesta al día de algunas de las cuestiones de nuestro tiempo. Y como suele ser norma en su caso, el trabajo se presenta con gran rigor y altura intelectual. 

Entre otros asuntos, el libro se refiere a las formas de ser feliz, ysobre la base de unasreflexiones previas de José Saramago, Bauman analiza la situación en la que se encuentran hoy cientos de miles de personas. Muchas de ellas lejos de sus hogares. En un contexto de grandes flujos migratorios y escasez de oportunidades laborales, nos recuerda y advierte que la persona que ha sido explotada y lo ha olvidado, explotará a otras personas, mientras que la persona acostumbrada a ser despreciada y que pretende haberlo olvidado, ahora hará lo mismo con otros. Citando a Gregory Bateston, hace notar también que la violencia, la falta de humanidad, la humillación y la victimización, desencadenan eso que el antropólogo británico denominó cadenas esquismogenéticas. Auténticos nudos gordianos y robustos que se resisten a ser desatados o cortados, por muy eficaz que sea la espada que uno empuña. En ese sentido, Bauman cree que por desgracia comenzamos a ser espectadores de una oleada de sentimientos neotribales que se expande desde Copenhague hasta Roma, y desde París hasta Praga. Sentimientos que están magnificados y nutridos por los miedos y las señales de alerta que hablan de «enemigo en la puerta» y de «quintas columnas». 

Sobre la enseñanza y la educación, que son el hilo argumental de la obra, se preocupa por el hecho de que la enseñanza hoy deba ser práctica, porque una enseñanza de calidad necesita propiciar y propagar la apertura de la mente, y no su cerrazón. Además de recordar a T.S. Kuhn o Hilaire Belloc,advierte de la depravación como estrategia inteligente para el desposeimiento, porque según su criterio, aquello que un día fue meritorio hoy parece haberse convertido en defectuoso, porque a su modo de ver, en la cumbre jerárquica de aptitudes útiles y deseables, el arte de navegar sobre las olas ha sustituido al arte de sondear las profundidades. Y de ahí que nos llame también la atención sobre la cerrazón mental y los desafíos de la revolución permanente, alertando del hecho de que ahora los conceptos de la actividad empresarial, el diseño de los productos, la capacidad del competidor, los instrumentos del capital y toda clase de conocimientos tienen un alcance de vida creíble más corto. Porque mientras contemplamos los cambios, nos encontramos constantemente desgarrados entre el deseo y el miedo, entre la anticipación y la incertidumbre. Incertidumbre que Bauman identifica con riesgo. El riesgo, señala, es el compañero inseparable de toda acción, un siniestro espectro que acecha a los compulsivos ejecutivos protagonistas de la toma de decisiones, y también a quienes nos hemos convertido en «selectores» por necesidad, pues tal y como Melucci define con precisión, «la elección ha devenido en un destino». 

Años para construir, minutos para destruir. Bastan unos pocos minutos y un par de firmas para destruir lo que se construyó con el trabajo de miles de cerebros, el doble de manos y montones de años. A su juicio, estos ciclos de exceso y de deshechos tienen su calendario, y normalmente se diseminan en el amplio espectro de la economía consumista siguiendo sus propios ritmos, que no son sincrónicos, y es bien sabido que cuando los cosméticos no son suficientes, es necesario acudir a la cirugía masiva y ponerla en práctica, aunque sea con renuencia. El daño que ha ocasionado esa filosofía de vida basada en el «disfrute ahora, pague más tarde» sigue siendo un enigma, puesto que los mercados y sus agentes han sido capaces de transformar a consumistas inactivos que no servían para nada, en una masa de deudores (generadores de lucro). Aunque sólo fuera, como en el caso de Cenicienta, por una única y arrebatadora noche. Para Bauman, son las víctimas de la economía del exceso y el desecho quienes se ven forzadas a pagar sus costes, confiaran o no en su sostenibilidad, creyeran o no sus promesas, se sometieran o no de modo voluntario a sus tentaciones. 

La deuda y los jóvenes. La desdicha y la angustia de nuestros nietos, sugiere nuestro autor, la consideraremos cuando de pronto se den cuenta de que su herencia consiste en un volumen, jamás imaginado hasta el momento, de deuda nacional que debe ser restituida. No estamos preparados para visualizarlo, ni siquiera ahora, cuando por cortesía de nuestros propios Gobiernos se nos ha ofrecido la oportunidad de probar la primera cucharada de la amarga medicina que ellos, nuestros nietos, se verán forzados a tomar a calderos enteros. Porque aún no llegamos a imaginar el pleno alcance de la devastación social y cultural que seguirá, necesariamente, a la erección de esta versión monetaria del Muro de Berlín o de Palestina, colocada en las puertas de entrada de los centros de distribución del saber… Se trata, en definitiva, de la primera generación de posguerra que se enfrenta a la perspectiva de la movilidad descendiente y nada ni nadie los ha preparado para los trabajos volátiles y el desempleo persistente, la transitoriedad de las perspectivas y la perdurabilidad de los fracasos.  

Las multitudes de seducidos del pasado se están convirtiendo, en masa y casi de la noche a la mañana, en multitud de frustrados. Es la primera vez de la que tengamos memoria, en que toda una generación de graduados se enfrenta a la alta probabilidad, casi a la certeza, de conseguir a duras penas unos empleos que serán ad hoc – temporales, inseguros y de tiempo parcial – O unos pseudo-empleos impagados, de adiestramiento que han sido recalificados, de modo engañoso, como de prácticas. Y todos ellos por debajo de sus expectativas. Los jóvenes parecen así convertirse en una especie de propina para la industria del consumo

Bauman cree que quizá los mejores y los más brillantes acabarán por encontrar un camino para conseguir su nivel de excelencia, puesto que éste es ineludible, y lo harán con o sin el beneficio de la educación tradicional () Durante muchos años, la promoción social mediante la educación sirvió como una hoja de para que cubría las desnudeces e indecencias, el resultado del desequilibrio que se da en las perspectivas y condiciones de los seres humanos. En tanto los logros académicos tuvieran una correlación con atractivas gratificaciones sociales, las personas que fracasaran en sus intentos por ascender en la escala social sólo podían culparse a sí mismas por ello. La conmoción que ha supuesto el fenómeno, nuevo y en rápido ascenso, de los graduados sin empleo, o de los graduados que tienen empleo muy por debajo de las expectativas generadas por sus títulos, es un golpe muy doloroso. Cada vez es obvio que hay más y más graduados cuyos títulos universitarios irán a parar al cajón de los recuerdos de la familia. 

Por último, no quisiera dejar de destacar que, sobre el sistema representativo y los gobiernos, como tantos otros, Bauman considera que la gente que está en el timón de la nave, ya pertenezca a la derecha o a la izquierda del espectro político, se alza en armas y utiliza toda su fuerza muscular cuando de lo que se trata es de proteger su silla parlamentaria, y con toda probabilidad, aplaza cualquier intento real de utilizar esa fuerza hasta que llegue la hora de las próximas elecciones generales. Es obvio que estamos ante un problema, que lo es, de muy difícil resolución y pocos cambios en el corto plazo se pueden vislumbrar a este respecto. 

En definitiva, por la variedad, amplitud y profundidad de los temas abarcados en la publicación aquí referida, creo muy sinceramente que si tienen ocasión de dedicarle unas tardes a la misma, no saldrán defraudados. En los párrafos precedentes, en esta especie de collage de ideas y razonamientos más o menos ordenados, sólo nos hemos hecho eco de algunas de las interesantes reflexiones allí contenidas, que obviamente dan para mucho más de lo que se puede tratar en un texto de estas características y que animamos con entusiasmo a leer y compartir.


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