Mi pequeño Salottino

Otro asunto tenebroso

Hace unos días me tropecé casualmente con unos cuantos cientos de miles de metros cuadrados de Parque Científico-Tecnológico por las afueras de Mengíbar, exactamente entre las localidades de Andujar, Linares y Jaén. Nos acercábamos por la carretera y pregunté a mis acompañantes -y me pregunté también a mí mismo-  qué demonios era aquello que se alzaba ante nosotros; una extraña ciudadela con edificios y zonas comunes de estética «vanguardistas» y clara apariencia antieconómica por el simple dato de su ubicación geográfica.

Descubrimos que se trataba del Parque tecnológico-científico Geolit; como les digo, centenares de miles de metros cuadrados de instalaciones y extensiones destinados a «disfrute empresarial e institucional» con la innovación como horizonte y el aceite de oliva como activo subyacente; pero en mitad de la nada. Paseamos la superficie para comprobar si había vida allí dentro, si la actividad podría justificar la aparatosidad de aquellas instalaciones, pero el paseo resultó desolador. Uno tenía la sensación de que en cualquier momento podía aparecer un tumbleweed de las películas del Oeste por cualquier esquina, aunque en honor a la verdad, lo que apareció fue un gato. Recurrimos  entonces a Internet y averiguamos que en Geolit hay instaladas algunas firmas conocidas y otras menos conocidas -o completamente desconocidas-, que adquirieron importantes extensiones de suelo para, en teoría, desarrollar proyectos tecnológicos. Pero aquella realidad sugería y sugiere más bien otra cosa. Veamos.

Los otros especuladores y la radiografía del desastre

En la mente de los promotores de Geolit parece claro que estaba la intención de convertir la pequeña localidad de Mengíbar en una especie de Palo Alto californiano. Un mini Silicon Valley, uno de los centros tecnológicos y empresariales más importantes, como poco, del sur de Europa. Las instalaciones y dotaciones allí presentes, muchas de ellas desconectadas para -me imagino- ahorrar electricidad, desde luego que así lo prueban, pero no hacíamos más que preguntarnos ¿quién o quienes pueden estar detrás de semejante iniciativa? La Junta de Andalucía y la Diputación de Jaén. Eso sí, quiero pensar que con la mejor de las voluntades, pero muy mal aconsejados o persuadidos por una mente perversa o completamente ignorante, porque los Palos Altos normalmente los crean las empresas, la gente, y no las instituciones con cargo al erario público.

En cualquier caso, averiguamos que Geolit nació hace doce años gracias a la participación de Administraciones públicas y la Universidad de Jaén, con la idea de impulsar el sector del olivar y el aceite de oliva. A finales de 2002, cuando la excitación crediticia tomaba velocidad, la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, la Confederación de Empresarios de Jaén y cuatro Cajas de Ahorros (Caja Jaén, Caja Rural de Jaén, Caja Sur y Caja Granada) se sumaron a la fiesta y entraron en el capital de Geolit mediante una ampliación de capital diseñada ad hoc para ellas.

Pero como las pretensiones del proyecto iban en aumento, a mediados de 2004 se acordó una nueva emisión de acciones para dar entrada al Ayuntamiento de Mengíbar, que no iba a ser menos, y también a Inverjaén, una sociedad de capital riesgo muy presente en diferentes iniciativas empresariales en la zona, con pasado y presente interesantes de analizar. No quedó aquí la cosa, porque a finales de 2007, cuando cualquier sensato debería saber que se había terminado la fiesta en este país y que había que empezar a ser muy prudente, en Geolit aprobaron una nueva ampliación de capital de más de tres millones de euros. El suscriptor no era ningún fondo de inversión ni empresa cotizada en Bolsa que hubiera mostrado su interés en el complejo, no, la ampliación la suscribiría un nuevo organismo público: la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía. Así, Administraciones públicas, Cajas de Ahorros y una sociedad capital riesgo, y más residualmente, la patronal y Universidad, seguían impulsando su particular Silicon Valley en Mengíbar, cuyo capital social superaba ya los 15 millones de euros.

Seguidamente, en 2010, con el país ya en bancarrota, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía autorizó a la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) para que inyectara otros 1,3 millones de euros en una nueva ampliación de capital, en teoría, destinada a facilitar el desarrollo de distintos proyectos de la tecnópolis. De este modo, el 90% del capital de Geolit quedaba suscrito por la Administración autonómica y la Diputación Provincial de Jaén. No sabemos si desde entonces se habrá realizado alguna nueva aportación ni tampoco se sabe la deuda real o virtual del complejo habitado, mayoritariamente por un tal «Sr. Espacio Disponible».

El entramado societario y los favores cruzados: las esencias

Detrás de la promoción de Geolit, como en tantísimos otros proyectos repartidos por el país, cuelgan un sinfín de sociedades que mejor ni siquiera entretenerse en investigar entre sus entrañas para no sufrir una indigestión. Un simple vistazo nos ayuda a detectar a Geolit Climatizacion, Geolit Solar, Parsol Geolit 1, Parsol Geolit 2, Parsol geolit 3, y por supuesto, la Entidad Urbanística de Conservacion de Geolit, que me imagino que sólo serán una pequeña muestra del entramado derivado de la iniciativa y cuya situación financiera desconocemos por completo.

Resulta inevitable preguntarse, en concreto, quién está detrás de todo esto. Y sin ánimo de hacer un análisis exhaustivo, el Registro Mercantil nos dice que parece ser que el presidente de la criatura es la misma persona que de modo directo o indirecto aparece en otros proyectos faraónicos financiados con dinero público, como el Parque Científico-Tecnológico de Almería o la desaladora de Rambla Morales, que seguramente se encuentran en similares o peores condiciones que Geolit. Sin perspectivas de ningún tipo por más que se trate de sugerir lo contrario.

En Geolit, que insistimos, se extiende por unos centenares de miles de metros cuadrados, existe un centro de empresas que algún genio lo denominó, tal vez inconsciente pero premonitoriamente, «Big Bang» y otro que se denomina «Eureka», destinado a alojar oficinas comerciales y naves que nadie va a ocupar por motivos obvios. Nadie, al menos del sector privado no vinculado a las Administraciones públicas y que no goce de determinados incentivos que ya no pueden seguir pagándose. Y es que sólo hay que pensar en la evolución de las ventas de la promotora Geolit para tomar buena nota de ello, porque según informa el portal eInforma, la evolución apunta como sigue:

No obstante, ni las dificultades de comercialización, ni la penuria económica generalizada, ni tampoco las malas perspectivas del proyecto, impide que, por ejemplo, quienes se sientan en el Consejo de Administración de empresas públicas como Geolit, acaben también en puestos en otras entidades públicas o privadas; algunos tan misteriosos como el de «Relaciones Externas para las Comunidades Autónomas de Andalucía y Canarias», que desempeña, sin ir más lejos, una consejera de Geolit en MSD, que parece ser una de las marcas empresariales de Merck&Co, Inc en España. Este es un ejemplo, sólo uno más, de que el tránsito por puestos de alta responsabilidad en las Administraciones públicas u otros múltiples desempeños en otras instituciones, con capacidad real de disponer de ingentes cantidades de dinero público, constituye un factor determinante para acumular cargos y responsabilidades varias.

Uno no tiene más que navegar un rato entre boletines oficiales de organismos públicos y los datos del registro mercantil, para comprobar que en este país es relativamente sencillo ser director general de una empresa “X,” debidamente instalada en este tipo de superficies y seguidamente acumular puestos en otras empresas u organismos vinculados e incluso recibir «incentivos» de los mismos o similares organismos, de diferente naturaleza y cantidad, para no se sabe exactamente qué. Es, sin lugar a dudas, el modus operandi tan generalizado en nuestro país.

Nadie sabrá nunca exactamente cuánto nos ha costado y nos están costando los intentos de apuntalar o mantener estos engendros con tal de no reconocer abiertamente el desastre. Y por si fuera poco, mientras acabo este relato, conscientes ya todos de la calamidad, vemos que no se corrige. Me pasan una nota que dice que a Sacyr le adjudican 21 millones de euros para construir un Centro de Empresas del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud, esta vez en Granada, mientras que en otra reseña se informa que los parques científicos y tecnológicos de España y Portugal, agrupados en no sé qué organismo, plantean una estrategia para participar en la gestión de los programas de Horizonte 2020 y Fondos de Cohesión.Es decir, que piden convertirse en organismos de coordinación y gestión de los programas de ayudas de Horizonte 2020 y los Fondos de Cohesión. Casi nada.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba