Mi pequeño Salottino

¿Son las acciones chinas un fraude?

Desde que las empresas del país asiático se abrieron a los mercados globales los escándalos protagonizados han sido abundantes y miles de personas han visto desaparecer sus ahorros de mucho tiempo por invertir en su capital. La sospecha de fraude se ha extendido por la práctica totalidad de estos valores y las casas de análisis y los inversores institucionales parecen ahora especialmente cautelosos con el aparentemente apetecible mercado de acciones chino.

El particular desfile fraudulento ha cobrado intensidad este año que pronto nos dejará y deberíamos tomar nota de los sucesos de compañías comoChina Biotics,Sino-Forest Corp.Real Gold Mining Ltd. o Longtop Financial Technologies, que se las arregló para mentir sobre más de 330 millones de dólares y dejar enganchados a miles de inversores individuales y también a cualificados bancos de inversión como JP Morgan Chase o diferentes hedge funds. Las entidades colocadoras al parecer fueron Goldman Sachs y Deutsche Bank, así que, como suele decirse, «entre pillos anda el juego». No siempre ganan y pierden los mismos, a veces es justo al revés. 

La Securities and Exchange Commission (SEC) norteamericana lleva bastante tiempo investigando y advirtiendo de los problemas y dudas contables de bastantes compañías del país oriental, muchas de las cuales han sido acusadas de falsear las cuentas y no presentar balances y estados económicos debidamente auditados, haciendo uso también de nuevas formas de contabilidad creativa. La SEC ha alertado incluso varias veces de la existencia de redes de entidades, informadores y analistas, dedicadas a alterar de modo organizado las cotizaciones de valores chinos, llegando a revocar en algunos casos las licencias. Por su parte, intermediarios financieros y sociedades de inversión han optado también por retirar de sus plataformas la opción de negociar con decenas de compañías chinas, lo cual nos da una idea de la gravedad del asunto.

El penúltimo episodio de esta larga serie lo puede estar protagonizando la entidad Qihoo 360 Technology Co. Ltd. Una compañía líder en  servicios de Internet y seguridad para móviles, que ha construido una de las mayores plataformas de Internet en el país más poblado del mundo, y que lleva varios trimestres presentando unos resultados interesantes, lo que haría esta compañía, en principio, atractiva. La casa de análisis Citron Research viene publicando desde el pasado mes informes demoledores sobre la empresa, acusándola de estar cometiendo un gigantesco fraude y dejando entrever que su cotización debería incluso desplomarse. Desde la entidad china niegan obviamente las acusaciones, mientras que la casa de análisis mencionada admite posiciones que le procurarían beneficios en caso de una caída del precio de la acción, lo cual, además de sospechoso, forma parte del juego cotidiano.

Las dudas sobre Qihoo 360 en realidad no son tampoco ninguna novedad y ni mucho menos una particularidad. Vendrían a unirse a lo sucedido los últimos meses con otros valores como SINA, RENN, YOKU, SOHU,CHNG, etc, que en algunos casos pierden ya un 80% de su valor, por lo que puede no ser la última empresa china que generará tensión en el mercado para bien o para mal de los accionistas individuales, ya que no es descartable que el desplome continúe o que les sorprenda un cierre masivo de posiciones cortas - cuyas razones siempre serán misteriosas -, elevando así el nivel de cotización considerablemente. Todo esto da mucho que pensar. 

A pesar de todo, estos acontecimientos en realidad no deberían extrañar a nadie. En la Bolsa no sólo cotizan acciones, en este mercado cotizan también las sociedades mismas. Las acciones, los títulos cotizados, de alguna u otra manera son reflejo también de una sociedad en un momento histórico determinado o al menos de una parte de ella. Esto sirve para Norteamérica, Asia-Pacífico y también para Europa, porque en cualquiera de esas áreas geográficas es posible conocer una sociedad a través de lo que sucede en sus mercados organizados. Sin ir más lejos, si piensan en Telefónica, Santander, BBVA, las eléctricas españolas y las cada vez más empobrecidas constructoras, verán que en cierto modo la historia de esas entidades en gran medida es nuestra historia reciente misma. 

En este sentido, que las acciones chinas sean un gigantesco fraude posiblemente responde en buena medida a la idiosincrasia de una realidad; la de la sociedad comunista china en transición hacia no se sabe muy bien dónde. Que pueda calificarse todo como un fraude de gigantesco tampoco es descabellado, no en vano el comunismo, en esencia, es precisamente eso, un fraude. Experimentar con capitalismo puede ser interesante como transición, obviamente, pero en el camino veremos episodios y resultados de aurora boreal, como dicen ahora por ahí. 

China sigue y seguirá despertando entusiasmo entre mucha gente, incluidos los tertulianos que salen por la tele teorizando sobre la caída del imperio norteamericano, el emergente liderazgo de China en la economía global, su robusto crecimiento económico, que ya no depende tanto del exterior, etc, etc. Yo tengo mis dudas y no sólo porque todos estos alardes creo que llegan con mucho retraso. Quienes han hecho negocio con China lo han hecho hace tiempo y ahora aquello ya no es ninguna novedad. El factor «sorpresa», por así decirlo, se ha disipado y en realidad los verdaderamente astutos están en retirada y aquello puede sonar más a ludopatía que a otra cosa.

En cualquier caso, no quiero ser simplista, porque nadie duda de que uno de los fenómenos más interesantes de los últimos cien años es precisamente que un país comunista se haya convertido en el acreedor global de la economía capitalista. La liquidez manda y esto tiene unos efectos importantísimos en todos los órdenes de la vida como es lógico, pero hay que hacerse preguntas más allá de la mera apariencia, porque detrás del hermetismo siempre hay putrefacción, detrás de una sociedad cerrada no se gesta nunca nada bueno.

En definitiva, creo que deberíamos rebajar las expectativas sobre China. Una sociedad que crea un gigantesco mercado de cotizaciones con un altísimo nivel de fraude es una sociedad esencialmente fraudulenta que más pronto que tarde colapsará y puede crear un problema del mismo tamaño que su propia estafa, su auto-engaño. Y si no fuera así, creo que también habría motivos para preocuparse por el liderazgo de conglomerados industriales y financieros que han crecido y se han desarrollado en un contexto y praxis como el socio-político chino. Téngase en cuenta que el progresivo crecimiento y expansión de estas entidades podría, tal vez, exportar prácticas fraudulentas que, so pretexto de la ansiada liquidez, ocasionen una metamorfosis progresiva del sistema que en última instancia acabaría magnificando las corruptelas. No es casualidad su especial predilección por África y Suramérica. 


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