Mi pequeño Salottino

Reeditar a Milovan Djilas

Hace unos días me preguntó un buen amigo por Milovan Djilas. Al parecer, había leído alguna de mis referencias y citas de este político, filósofo y escritor en otros textos, pero me reconocía que no le tenía ubicado. La consulta despertó mi curiosidad porque él suele tener identificados a los personajes históricos e incluso los conoce bastante bien, así que me dirigí a las bases de datos de que dispongo y también a mi librería para ver cómo andaba el «estado de publicaciones» de Djilas. Para mi asombro, descubrí que salvo error personal o tecnológico, o ambos, en cuyo caso pido disculpas, la última edición de una obra de Milovan Djilas en castellanodata de 1982, cuando Plaza y Janés se ocupó de su libro Tito: biografía crítica.

Al igual que me ha sucedido con otros autores, mi encuentro con Djilas reconozco que fue un tanto fortuito, o puede que no. El caso es que tenía 26 años cuando, paseando por la ciudad italiana de Bolonia sin destino cierto, me detuve a echar un vistazo en un puesto de libros usados con la prudencia típica de los recién llegados a una nueva ciudad y el temor de quienes no controlan bien la lengua del país. Allí llamó mi atención La nuova classe: una analisi del sistema comunista, y como por entonces era urgente mejorar mi italianoy el precio del libro usado era ridículo, decidí comprar el texto publicado por Il Mulino en 1957. Esa misma noche comencé a leerlo y no solamente me impresionó el contenido, sino que inmediatamente me interesé con entusiasmo por el autor, a quien hoy considero un verdadero héroe y cuya estela intelectual y biográfica se prolongó en mi pensamiento más pronto que tarde. De hecho, a los pocos días de terminar de leer La nuova classe, me comunicaron que viajaría hasta tierras balcánicas para convivir con un grupo de estudiantes y jóvenes profesionales de diferentes países centroeuropeos junto a otros estudiantes serbios, bosnios, croatas, kosovares y eslovenos, es decir, yugoslavos. Milovan Djilas, su biografía y pensamiento, en cierto modo cobró vida en mi viaje por los Balcanes y desde entonces le he tenido siempre muy presente. Aquellos sucesos me hicieron entender también que la vieja edición de La nuova classe que encontré en el pequeño comercio boloñés de libri usati, en realidad estaba allí esperándome.

Hoy día, si usted quiere leer algo de Djilas, tiene a su alcance las opciones digitales, las bibliotecas que hayan adquirido sus obras, o bien, los restos de ediciones usadas que pueda encontrar en algunas librerías o en la red. En castellano, según he podido comprobar, podrá localizar las que alcanzaron más notoriedad el siglo pasado, como La nueva clase: análisis del régimen comunista, traducido de la versión americana y editado, primero en Barcelona por Edhasa (1957) y luego en Buenos Aires por Sudamericana (1963), también Tierra sin justicia, editado por Sudamericana (1959), Conversaciones con Stalin, traducido igualmente de la versión americana y editado en Barcelona por Seix Barral (1962), Montenegro y La Ejecución, editados ambos en Barcelona por Luis de Caralt, en 1966 y 1968, respectivamente; y finalmente, también es posible adquirir algunos ejemplares de La sociedad imperfecta, que se publicó por primera vez en España por Ariel en 1970, y como se ha mencionado antes, Tito: biografía crítica, publicado por Plaza y Janés en 1982.

Desde entonces, la obra de Djilas y el propio personaje, parecen haber caído en el olvido. No creo que ni siquiera en las universidades se le dedique mucha atención, pudiéndose destacar solamente los recuerdos que Hermann Tertsch le ha dedicado en alguna ocasión en los diarios El País y ABC, otras citas difuminadas en obras en las que en ocasiones se le recuerda junto al ruso Vladímir Bukovski como ejemplo de disidente del comunismo, así como algunas otras referencias ocasionales en bibliografía especializada. Existe un breve artículo inspirado en su obra que lleva por título «El partido como clase», publicadoen Teoría y sociología críticas de los partidos políticos, Kurt Lenk, Franz Neumann, de 1980, y alguna otra mención creo recordar en la Revista de Estudios Políticos, pero no mucho más.

¿Por qué leer a Milovan Djilas?

La importancia de Djilas radica tanto en su experiencia vital como en su obra, que considero de una incuestionable altura intelectual, como consecuencia de esa experiencia, también su talento y esfuerzo de estudio. Al igual que sucede con otros grandes pensadores, MilovanDjilas destaca porque escribe y habla de lo que conoce bien y de lo que ha estudiado bien. Como demuestra en sus libros, dedicó mucho tiempo a leer las fuentes que inspiraban el sistema comunista y gracias a ello, junto a sus vivencias, logra ofrecernos una visión teórico-práctica del sistema comunista en su conjunto, ilustrando con detalle sobre las causas y procedimientos que llevan a la necrosis de los estados socialistas, con especial énfasis crítico en el fenómeno de la burocracia. De hecho, Djilas, que llegó a ser uno de los gobernantes clave del régimen yugoslavo, el portavoz más conocido y afamado propagandista de la doctrina comunista, al revelar la estafa real e intelectual del comunismo a principios de los años cincuenta, termina siendo víctima del propio régimen al que había ayudado durante años. La publicación de La nueva clase y su disección de la estructura gubernamental comunista, así como su hartazgo colaboracionista con un esquema político depredador, le costó en 1954 la expulsión del Comité Central del Partido, el consiguiente aislamiento, condenas de cárcel y una constante persecución que provocaría, entre otras cosas, diferentes prohibiciones de publicar. Téngase en cuenta que ante la restricción de papel que aprobaron las autoridades comunistas, Djilas tuvo que escribir sobre papel higiénico mientras estaba en la cárcel.

De su obra se pueden destacar muchísimas cosas interesantes, pero como no podemos extendernos aquí lo suficiente, nos limitaremos en esta ocasión a señalar que al margen de los estupendos textos Conversaciones con Stalin y La nueva clase, que considero clave para comprender los sucesos acaecidos en el siglo XX y vacunarse también de sofismas ideológicos para siempre, en Tierra sin Justicia encontramos un relato excepcional de su vivencia en Montenegro, una deliciosa historia que ilustra sobre cómo se forja un idealista y un revolucionario mientras va configurándose también el Estado yugoslavo y el mundo entra en guerra. De esta obra, además, hay que destacar el espléndido texto a modo de introducción que le dedica el editor, escritor y empresario norteamericano de origen polaco y montenegrino, William Jovanovich, cuya biografía no es menos espectacular y recomiendo vivamente. En La sociedad imperfecta, por su parte, se nos presenta un sugestivo jardín de ideas, razonamientos, argumentos y experiencias vitales que bien podrían considerarse un manual para comprender muchas de las cuestiones que incluso hoy se plantean en el debate político y social en muchos lugares. Desde el tratamiento de lo utópico, hasta su advertencia de que las ideas son como vampiros, capaces de vivir después de la muerte de unas generaciones y de las condiciones sociales que las inspiraron, pasando por su fantástico tratamiento de la ideología,cuyo origenatribuye a Destutt de Tracy, y enlaza con el fenómeno de los pensamientos de la clase dominante y la aspiración de éstos a clase intelectualmente dominante. Tampoco tienen desperdicio sus reflexiones sobre la libertad y la propiedad o los medios como fines, al igual que las relaciones entre el fervor revolucionario y la tiranía. El libro La sociedad imperfecta es, sin duda alguna, una joya literaria que puede contribuir a la maduración intelectual de cualquier lector interesado por la historia, la filosofía y las ciencias sociales con carácter general.

En definitiva, porque no puedo prolongarme más, quisiera advertir con estas líneas que el próximo año se cumple el vigésimo aniversario del fallecimiento de Milovan Djilas en Belgrado. Djilas ha sido una de las personas que más y mejor ha expuesto la realidad del comunismo, el peor de los males conocidos por la humanidad, y si no es mucho pedir, sería conveniente que alguien con capacidad e influencia suficiente, se tome la molestia de reeditar en castellano alguna de sus obras más destacables para conmemorar dicho aniversario o incluso atreverse a publicar sus obras completas, porque me parece verdaderamente increíble que en todo este tiempo no se haya reeditado nada de este insigne y sufrido pensador, cuya trayectoria, tal vez, represente también una esperanza terapéutica contra la enfermedad que supone la peor de las ideologías.


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