Mi pequeño Salottino

Presidente Kane

A mediados de los años ochenta empezaron a amontonarse en mi casa mini-libros del Oeste de las editoriales Marcial Lafuente Estefania, Bruguera y Ediciones Alonso. Eran historias sobre colonos, campesinos, asaltos a bancos, diligencias, indios, sheriffs, pistoleros, forajidos, etc., que no solamente me adentraron en la lectura y me sirvieron de puente hacia obras de mayor alcance, sino que también me inocularon el interés por el cine del mismo género. Aquellos mini-libros hicieron que muchas de las interpretaciones de John Wayne, Burt Lancaster, James Stewart, Henry Fonda, Yul Brynner, Kirk Douglas o Paul Newman, me resultasen tan atractivas como familiares, ayudándome a comprender la grandeza del cine western y a sentir desde muy joven un especial interés por la historia y cultura norteamericana.

Los títulos y producciones que podríamos recordar son numerosos, pero si tengo que destacar una en concreto, seguramente optaría por «Solo ante el peligro». Dirigida en 1952 por Fred Zinnemann, protagonizada por Gary Cooper,en el papel del sheriff Will Kane, y por Grace Kelly, en el papel de su joven esposa Amy Fowler Kane, cualquier aficionado al cine convendrá que esta película merece un lugar muy destacado en la historia del séptimo arte. Una cinta sobre la que se podría hablar o escribir durante horas. En relación a la trama, los personajes, los escenarios, el guión o el guionista Carl Foreman, pero también sobre sus enseñanzas. El sheriff Will Kane buscando apoyos entre los vecinos para defender a la población en su conjunto ante la amenaza que representaba el criminal Frank Miller, cuya llegada a Hadleyville amenazaba su propia vida y la convivencia en la ciudad, ante la posibilidad de que los habitantes quedasen expuestos a la tiranía o el caos.

Revisando algunos textos, hace un par de días encontré una estupenda crítica cuya autoría desconozco, pero que merece la pena compartir estos días: «Cooper espera. Y cuanto más espera, mayor es la tensión. Y cuanto mayor es la tensión, mayor es su soledad. Y cuanto mayor es su soledad, mayor es su temor. Y el nuestro. Y el del corazón de los hombres de bien. Pero es que además, cuanto más espera y más solo está Cooper, más grande se hace el mito, más legendaria la figura del héroe...»

Ayer falleció nuestro ex–presidente, don Adolfo SuárezGonzález, y entre las numerosas declaraciones y recuerdos que se han sucedido estas últimas horas sobre su persona, creí escuchar a alguien que se podía establecer un paralelismo entre Gary Cooper, en su papel de Will Kane, y Adolfo Suárez, en su papel durante la Transición Española. Y lo cierto es que creo que no sólo no le faltaba razón a esta persona, sino que yo mismo lo había pensado igual hacía tiempo. Siempre he creído que Adolfo Suárez había sido en nuestro país una especie de héroe parecido a aquellos que conocí en los mini-libros y en las películas del Oeste, y de modo particular, Will Kane.

De hecho, la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles hoy reconocen al desaparecido ex-presidente, su papel y esfuerzo en un momento tan importante el de la Transición. Un proceso que desde algunos círculos se intenta desmerecer y poner en entredicho, pero que afortunadamente sigue considerándose ampliamente como un hito importantísimo en nuestra reciente historia. Y tal vez sea ahora cuando debamos estar más orgullosos que nunca de aquel proceso, sentirlo como propio incluso quienes no participamos directamente en el mismo, e insistir en el reconocimiento de quienes lo hicieron posible, asumiendo también la importancia de poder contar con un Will Kane en momentos clave. Con una de esas personas buenas que asume la iniciativa y también su sacrificio personal. Personas con la valentía, convicción y determinación necesaria, sabedores de que en la vidaa veces hay que combatir lo que infunde temor, conscientes también de que, pasados los momentos más críticos, es posible que uno pueda caer en el más absoluto olvido y hasta en la ingratitud; algo que en cualquier caso se tornará irrelevante porque es el deber y el compromiso lo que en verdad les inspira.

Personalmente pertenezco a la generación de españoles que nació con la Transición y que ha crecido con el actual sistema constitucional. Para muchos de nosotros, el presidente Adolfo Suárez ha sido, efectivamente, una especie de Will Kane. Una de esas personas que considerábamos importantes y que tal vez se desplazó demasiado pronto, tanto, que ya prácticamente no estaba cuando empezamos a poder ejercer derechos de sufragio, pero que al margen de ello, sospechábamos e intuíamos que le debemos bastante. Con la secuencia de Solo ante el peligro en la retina, podemos comprobar que el presidente protagonizó un singular western que los ciudadanos españoles debemos reconocer y también agradecerle, porque desde su labor y ejemplo, aprendimos y comprendimos, entre otras cosas, que los derechos y las libertades se obtienen normalmente por el esfuerzo y sufrimiento de otras personas. D.E.P.


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