Mi pequeño Salottino

Fellini 8 1/2

Este fin de semana pasado pude leer en el Corriere della Sera que la Cineteca Nazionale y Mediaset acaban de finalizar el trabajo de restauración de la conocida obra de Federico Fellini y que con ocasión del quincuagésimo aniversario de su estreno, el próximo miércoles 27 de noviembre, se presentará en exclusiva mundial la nueva versión digital de la cinta en el Festival de Turín.

No se trata de un acontecimiento menor por varios motivos. El primero de ellos, según se ha explicado, por la dificultad técnica del trabajo de restauración, ya que sólo se disponía del negativo original y de ninguna copia de calidad; y en segundo lugar, porque cualquier acontecimiento relacionado con Federico Fellini siempre tiene una enorme repercusión. No en vano, estamos ante una de esas personas que con el paso del tiempo se ha ganado la gratitud y reconocimiento de un país entero, convirtiéndose en todo un icono. Algo que merece destacarse a pesar de que, como decía alguna crónica italiana este fin de semana, sea un tanto embarazoso que ese reconocimiento unánime haya llegado tarde, pero «in Italia è sempre così, ti tolgono la spina anche se sei un genio per ripagarti dopo…». Una reflexión que nos resulta muy familiar también a nosotros a este lado del Mediterráneo, porque ejemplos similares desde luego que no nos faltan.

Otras iniciativas relacionadas con el aniversario de 8 ½ y que merecen destacarse igualmente han sido la película de Ettore Scola,Che strano chiamarsi Federico!, presentada este mismo año en el Festival de Venecia con gran éxito, y también el estupendo documental Federico degli spiriti - L'ultimo Fellini, del periodista Antonello Sarno, que se estrenó el pasado Festival de Roma. Se trata de otros documentos que nos transportan obviamente a FedericoFellini, pero también creo que nos llevan más allá y de modo particular a 1963. El año dorado del cine italiano. Un año en el que triunfó Luchino Visconti en Cannes al ganar la Palma de Oro con la memorable cinta Il Gattopardo, un año en el que FrancescoRosi obtenía el León de Oro en la Biennale de Venecia con Le mani sulla città, y un año en el que Federico Fellini ganaba el Óscar a la mejor película extranjera con 8 ½.

Es mucho, muchísimo, lo que se podría escribir y comentar sobre esas tres magníficas películas. Porque nos adentran en lo mejor del cine del país transalpino, porque sus historias son intemporales y porque sus personajes inolvidables. Difícilmente se puede estar, además, en un mejor momento para recordarlas. Y es que más allá de la expectación existente en relación a todo lo que concierne a Fellini, vivimos tiempos en los que urge reflexionar sobre lo que está sucediendo en nuestros países y también en otros muchos lugares, sobre lo que nos puede estar sucediendo a nosotros mismos, en relación a las causas últimas de la adversidad e incertidumbre actual, así como la necesidad de encontrar inspiración que nos ayude a enfrentar un mundo y unas circunstancias que cambian a una velocidad nunca antes conocida. Recurrir a Fellini, Rosi o Visconti, puede ser un buen recurso, por lo que vamos a aprovechar la noticia de la presentación mundial de la nueva versión digital de 8 ½ para recordar y recomendar estos tres trabajos coetáneos (8 ½, Il Gattopardo, Le mani sulla città). Cada uno de ellos encierra unas enseñanzas formidables y estoy convencido de que quienes ya los conozcan no tendrán empacho en repetir, mientras que quienes se acerquen a esas cintas por primera vez no saldrán en absoluto decepcionados.


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