Mi pequeño Salottino

Felicidades Alfred E. Mann

Usted seguramente no le conoce, porque en nuestro país rara vez se le presta atención o se le hace seguimiento a las personas que tienen gran talento, asumen riesgo, trabajan con ahínco en proyectos de largo plazo, consiguen grandes cosas e incluso alcanzan a transformar y mejorar las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad. Alfred E. Mann es una de esas personas y seguramente es el nombre más importante de la última semana tras la aprobación para su comercialización del inhalador de insulina que ha desarrollado su empresa Mannkind Corporation, pero pocos - o nadie - le han dedicado unas líneas en nuestra prensa. Al Mann, como se le llama en Estados Unidos, forma parte de una lista interminable de nombres que a pesar de su edad, trabajan diariamente y arriesgan su patrimonio en proyectos que tarde o temprano redundan en nuestro bienestar o en el de nuestros conciudadanos. 

Este empresario y filántropo estadounidensenació en Portland en 1925 en el seno de una familia judía muy humilde. Su padre era un tendero que emigró desde Inglaterra y su madre una pianista de origen polaco que conseguía algunos ingresos también como cantante. En 1946, con tan solo 21 años, se mudó a California y allí encontró el hábitat idóneo para ir desarrollándose como persona y también como profesional y emprendedor. Se graduó en física en la Universidad de California y con el paso del tiempo, gracias a sus logros, ha ido mereciendo los Doctorados Honoris Causa (de los de verdad) en la University of Southern California, en la Johns Hopkins, en la Western University of Health Sciences, y también en el Technion Israel Institute of Technology

La biografía y trayectoria de Alfred E. Mann no es solamente brillante, sino también emocionante, propia de un guión hollywoodense que merecería sobradamente. Desde que terminó sus estudios se dedicó a reflexionar, explorar, fundar y financiar empresas relacionadas con la innovación y la investigación en su sentido más amplio, llegando a patrocinar a lo largo de su vida más de una docena de compañías, de las cuales muchas han sido adquiridas por grandes corporaciones y otras han acabado en manos de las Administraciones. Esas operaciones le han reportado importantes beneficios, miles de millones de dólares que continuamente han estado a disposición de la ciencia y la investigación, con resultados más que notables en muchos casos. Así, entre otras, destacan empresas y apuestas como Spectrolab, pionera en la electro-óptica y en sistemas aeroespaciales, Heliotek, fabricante de semiconductores y otros componentes y que fue adquirida por el gigante Textron Inc, así como otras iniciativas  que acabaron en Medtronic,empresa que desarrolla sistemas microinfusión y sistemas de monitorización continua de glucosa que han revolucionado el tratamiento de la diabetes, siendo hoy líder mundial en innovación tecnológica sobre dispositivos médicos y terapias para tratar enfermedades crónicas. También deben destacarse sus aportaciones en el Grupo de Investigación Médica (MRG), que se dedica al desarrollo de un páncreas artificial, sin olvidar, claro está, Advanced Bionics Corporation, que desde su fundación en 1993 hasta su adquisición por Boston Scientific Corporation, se ha dedicado a desarrollar sistemas de neuroestimulación para tratamientos de personas con déficits neurales, o Pacesetter Systems, dedicada a los marcapasos cardíacos y que adquirió hace unos años Siemens, AG

El momento de Afrezza

En los años ochenta y noventa, tras varias iniciativas empresariales exitosas que le reportaron importantes beneficios, Al Mann decide crear la Fundación Alfred Mann. Una organización de investigación sin fines de lucro, dedicada al desarrollo de productos médicos avanzados, y desde entonces no ha cesado en el empeño. Paralelamente al trabajo de la fundación, en la compañía biofarmacéutica Mankind Corporation es donde ha puesto también todo esfuerzo e ilusión para desarrollar y comercializar productos terapéuticos relacionados fundamentalmente con la diabetes y el cáncer, siendo su producto estrella el inhalador de insulina Afrezza, que está pensado para el tratamiento de adultos con diabetes tipo I o tipo II. 

Una década después, tras varios rechazos para su comercialización y más de mil millones de dólares de su fortuna personal puestos en este proyecto, este viernes pasado, Al Mann ha conseguido que la Food and Drug Administrationnorteamericana (FDA) apruebe, aunque con Label Warning, el uso y comercialización del inhalador de insulina afrezza. El anuncio es realmente esperanzador para millones de personas que sufren esta enfermedad y esperemos que no suceda como en 2007, cuando la multinacional Pfizer tuvo que retirar del mercado su inhalador Exubera, al comprobarse que el producto podía generar tumores en los pulmones. La retirada del Exubera hay que recordar que causó pérdidas de casi 3.000 millones de dólares a la compañía, en lo que se consideró uno de los fallos más costosos en la historia de la industria farmacéutica. Una retirada que llevó también a Mannkind Corporation a cotizar en mínimos históricos en el Nasdaq y a sembrar muchas dudas sobre su proyecto de Al Mann, pero con dedicación, ilusión, esmero, insistencia, constancia y mucho sacrificio, en esta ocasión parece que el ya viejo Al Mann y su equipo, han conseguido mejorar el inhalador y convencer a laFDA, en lo que sin duda es un gran éxito científico y empresarial. 

En lo estrictamente financiero y bursátil, interesa destacar que esta semana habrá que estar muy atentos a la reacción de los inversores tras la digestión del comunicado de la FDAdel pasado viernes, puesto que la sombra del fracaso del Exubera de Pfizer sigue estando muy presente y el Label Warning ha causado cierto nerviosismo . No obstante ello, como apuntaban algunos científicos nada más conocerse la noticia, comparar Afrezza con Exubera es algo así como comprar un Rolex con un reloj de plástico, por lo que todo a punta a que la puesta en circulación del Afrezza será exitosa. De hecho, el viernes pasado, una vez que la FDA hizo público su anuncio - justo unos minutos antes del cierre de los mercados - sucedió algo espectacular en el Nasdaq. Las acciones de Mannkind Corporation llegaron a bajar un 30%, pero en cuestión de minutos las compras se desataron hasta reducir esas pérdidas a un 5% justo al cierre definitivo. A continuación, en el after-market, las acciones de la empresa biofarmacéutica subían un 10% con casi treinta millones de acciones negociadas, una subida que debe añadirse a la experimentada estos meses atrás, para alegría de todos aquellos que llevaban años confiando en el proyecto de Alfred E. Mann.


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