Mi pequeño Salottino

Confusiones egipcias

Todos conocemos de manera más o menos aproximada los acontecimientos que han precedido al proceso constituyente egipcio. Y si bien es cierto que la respuesta de aquellos que han acudido a votar el texto finalmente propuesto ha sido abrumadoramente positiva (98,1%), no lo es menos que muchos ciudadanos han optado por dar la espalda al proceso y a la nueva Constitución (participación del 38,6%). De este modo, la crítica está servida y no serán pocos quienes tachen este proceso de irregular, insuficiente o incluso de ilegítimo. Unos calificativos que se predicarán aunque en el fondo se trate de una abstención condicionada por la ilegalización de algo tan tenebroso y siniestro como la cofradía de los hermanos musulmanes, cuya confirmación judicial se sucedió el pasado mes de noviembre.

Algunos de mis amigos egipcios, que hasta donde puedo saber, son gente honrada, jóvenes profesionales que disponen afortunadamente de un trabajo, y entre los cuales hay personas de muy diversa clase social, origen, procedencia y credo religioso, consideran que aunque la forma de proceder estos últimos tiempos en su país no ha sido muy ortodoxa, en realidad nada distinto se podía hacer para salvaguardar un bien mayor habida cuenta las circunstancias. Ese «bien mayor», según entiendo, se refiere a hacer lo que fuera necesario con tal de quitar de en medio a los hermanos musulmanes, por mucho apoyo popular que tengan o pudieran tener entre el electorado, ya que en sí mismo, esa coalición representa una seria amenaza para la estabilidad del país y el bienestar de sus ciudadano.

Así dicho, y con independencia de que a estas alturas uno ya no sabe si los hermanos musulmanes son más amenaza fuera que dentro del sistema, parece claro que esa conclusión a la que llegan mis amigos de El Cairo parece muy poco respetuosa con los estándares y exigencias del sistema representativo tal y como se concibe en Occidente, donde ya sabemos que somos mucho más exquisitos. Tanto, que en algunos lugares no tenemos empacho en regularizar e incluso facilitar la presencia institucional de organizaciones con pasado y/o presente criminal o pseudo-criminal, bien afines o sucedáneos, para que se incorporen y participen en el juego democrático. Para muchos, esto es algo parecido a un logro incuestionable, mientras que para otros, claro está, se trata de un movimiento que provoca náuseas y muy difícil de asumir y conllevar.

En cualquier caso, la escasa participación ciudadana en la aprobación de la nueva Constitución de Egipto, parece claro que viene a convertirse en el último factor de crítica en el panorama gubernativo del país, que en teoría deberá aclararse ahora con la convocatoria de elecciones en los próximos seis meses. Pero al margen de eso, admito que llama la atención que entre muchos de los críticos del proceso, especialmente por este motivo de la escasa votación, se encuentren algunas voces que sí se muestran satisfechas, o al menos evitan pronunciarse en parecido sentido, cuando se trata de otros procesos con resultados electorales similares. Es decir, es curioso que la escasa participación en procesos electorales, se encuentre condicionada o no, en muchos supuestos se valora y/o se critica a beneficio de inventario y no tenga un tratamiento uniforme.

En este sentido, recuerdo, por ejemplo, muchos de los enérgicos defensores de nuestros Estatutos de Autonomía, los cuales parecen olvidar los resultados de sus votaciones cuando a otros procesos se refieren. En el caso catalán, por ejemplo, y a pesar de una activísima y millonaria movilización, la participación no alcanzó siquiera el 50%, mientras que en otras Comunidades Autónomas, como en Andalucía, el porcentaje de participación no llegó ni el 37%. Eso sí, hoy nadie duda de la importancia de estos Estatutos y de la «fiesta democrática» que representaron aquellos procesos. Es verdad, dirán algunos, que no concurre aquí eliminación de partido político alguno que coincida con la preferencia de un sector social importante, encarcelamiento de dirigentes ni presencia militar. Lo cual obviamente es un factor a tener muy en cuenta. O no.

Contradicciones y confusiones: jugar con la base sociológica

Sea como fuere, el proceso constituyente egipciano podrán criticarlo muchos por la presencia militar en el poder desde el derrocamiento de Mursi y también por la eliminación de la hermandad musulmana del panorama político, pero lo cierto es que, efectivamente, tal vez haya sido lo más adecuado. El episodio nos sirve tal vez para recordar la insuficiencia del sistema democrático en algunos contextos y también para tomar nota de las reacciones dispares con ocasión de las irregularidades que se pueden cometer en esas circunstancias y/o procesos, sin olvidar que menudo es difícil saber bien quién o quiénes representan una amenaza contra la convivencia pacífica, quién o quienes puede constituir un «mal menor», o incluso quiénes aprovechan el propio sistema democrático para cometer ciertas tropelías.

En este sentido, resulta complicado no recordar que otros países se han visto en similares escenarios. Momentos en los que de un modo u otro, incluso desde la propia institucionalidad, se ha pretendido violentar la base sociológica del Estado o incluso modificarla. Es el caso, por ejemplo, de Honduras en 2009, cuando el ex-presidente Manuel Zelaya comenzó a coquetear con el denominado bolivarianismo, realizando actos de dudosa cobertura legal siendo él mismo presidente. Su movimiento provocó una reacción en cadena que curiosamente puso de acuerdo a la práctica totalidad de las personalidades del país centroamericano (excepto a sus más fieles simpatizantes y seguidores, claro está) para quitarlo también de en medio. Y si bien es cierto que pocos dudaron en tachar lo sucedido en Honduras como «Golpe de Estado», tal vez habría que revisar con atención las actuaciones del entonces depuesto presidente y preguntarse quién comenzó en realidad a dar el golpe primero.

Algo similar sucedió en Bolivia entre 2006 y 2009sin que se haya prestado demasiada atención. El país andino y amazónico (esta segunda caracterización se olvida con frecuencia) desarrolló entre esos años un proceso constituyente que nos dejó algunos de los episodios más lamentables y esperpénticos que se recuerden en la historia constitucional moderna. Nadie recuerda ya que la propuesta final de Constitución se aprobó en sede constituyente tras un sinfín de irregularidades previas, en una sede orureña diferente a la oficial, bajo protección armada, con la ausencia de los diputados constituyentes de la oposición y sin que se supiera muy bien ni qué texto se estaba aprobando.

En definitiva, lo sucedido en Egipto, con matices y al margen de otras muchas precisiones, creo que viene bien para recordar que muchas de los problemas que se suceden o se pueden suceder en el ámbito de la gobernabilidad democrática, vienen precedidos por los intentos de cambio en la base sociológica del Estado, que al igual que sucede con los procesos de estatificación económica, no solamente provocan que los gobiernos que los impulsan finalmente sólo puedan mantenerse en el poder por medios poco honestos, sino que antes o después se produce un incremento notabilísimo de la corrupción, una limitación progresiva de los derechos y libertades individuales, coadyuvando también al ascenso al poder de una nueva jerarquía, cuya influencia acaba siendo igual o más nefasta para el pueblo que cualquier otra que antes haya conocido. Se trata de un escenario que nos recuerda y da viva validez a las reflexiones y análisis de Milovan Djilas, Bujarin, Russell, Berdiaev y tantos otros, que ya nos advirtieron con ocasión de procesos similares, que una vez alcanzado el poder por los grupos que pretenden semejantes transformaciones sociales, lo que adviene es el férreo dogmatismo, y desde ellí, el proceso no hace más que causar sufrimiento, frustración y desesperanza, en nombre y causa del idealismo de sus promotores. Hay países, eso sí, que como Egipto, parecen reaccionar a tiempo. Aunque el desenlace siga siendo claramente incierto.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba