Mi pequeño Salottino

La visita de Benedicto XVI a Cuba y los «tweets» de Yoani Sánchez

Con su visita a Cuba, Benedicto XVI demuestra nuevamente su compromiso con los derechos y legítimas expectativas civiles y políticas de los creyentes y no creyentes. Un compromiso con la paz y con el sistema representativo como mecanismo para alcanzar la primera y favorecer mayores y mejores niveles de convivencia entre las personas. Este era un viaje complicado por muy diferentes motivos. Por las evidentes restricciones políticas y civiles en la isla, por la gravísima situación de desabastecimiento que atraviesa Cuba y también por las incipientes convulsiones internas que cada vez de modo más continuado se van conociendo. Se añadía igualmente un ingrediente inesperado hasta hace poco: la presencia obligada del mandatario venezolano para recibir tratamiento médico; sin olvidar, por supuesto, la expectación respecto de posibles movimientos de la disidencia cubana aprovechando tan notoria visita.

En cualquier caso, la visita ha sido oportuna y necesaria. Ha sido un gran evento histórico y es evidente que merecía la pena prestar atención a su desarrollo. Todo apunta a que los acontecimientos pueden precipitarse antes de lo que algunos pensamos.

El relato de Yoani Sánchez

Pensé que el twitter de Yoani Sánchez podría ser un instrumento interesante para hacer ese seguimiento y ayer me pasé la tarde-noche pendiente de su espacio virtual. La famosa bloguera, después de alertar en el diario El País que el viaje del Papa sería un fracaso si no se reunía con la disidencia, fue comentando el transcurso de la visita y lo cierto es que sus observaciones informaban más y mejor que muchas crónicas periodísticas. Mientras leía sus tweets, pensaba que seguramente al final de la visita no opinaría lo mismo que publicaba en el diario El País.

En uno de sus comentarios, Yoani nos decía: "Pienso en mi abuela, en la católica con máscara de atea que le obligaron a ser". Y es lógico. Porque resulta inevitable recordar a los seres más queridos cuando uno está asistiendo, aunque sea de la manera tan limitada como ella lo hacía, a un acontecimiento histórico como este. Un acontecimiento que, se quiera o no, entre la emoción, favorece la ilusión y también la esperanza.Seguidamente nos comunicaba que "se percibe mucho entusiasmo en las personas... Pero no se me quita el sabor amargo de las ausencias obligadas". Denunciaba así lo que todos en realidad sabemos: la estrategia de anulación de las voces críticas con el régimen castrista. Aunque como hemos visto en televisión, alguno se atrevió a denunciar a gritos la falta de libertades en Cuba. Esperemos que la sociedad cubana en el futuro reconozca y dignifique a ese señor por su valentía y atrevimiento. Por, en definitiva, proclamar a los cuatro vientos lo que la inmensa mayoría de cubanos piensan y ni siquiera pueden manifestar.

Yoani se preguntaba también en su twitter si estábamos ante un peregrino de la caridad o un heraldo de la libertad. Seguramente las dos cosas, aunque su ejercicio claramente condicionado por quienes han secuestrado el arbitrio más elemental de la gente, también el pasado, presente y parcialmente el futuro de sus propios conciudadanos. Pero si tenemos que destacar dos tweets de todo su repertorio, a mi juicio, deben ser aquellos que parecían escribirse más con la emoción y el corazón que con el intelecto. El primero se hacía eco de las palabras de Benedicto XVI sobre la necesidad más imperiosa de la sociedad cubana: "Paz, Justicia, Libertad y Reconciliación"; mientras que el segundo queda referido a una observación más global: "Y la gente se abrazó en la plaza, en la misma plaza donde se han gritado tantas consignas que nos han separado".

Si la visita del Papa Benedicto ha servido para remover conciencias y hacer que miles de personas, tal vez millones, hayan experimentado sensaciones similares a las que nos describía Yoani en su twitter, su Santidad puede estar satisfecho y orgulloso porque ha cumplido sobradamente el objetivo. Yoani proseguía recordando que miles de personas emigraron después de sufrir la intolerancia antirreligiosa y hoy estaban de regreso para asistir a misa; también que ella nunca ha sido bautizada, pero esperaba que el agua clara de la inclusión cayera sobre la isla y se despedía escribiendo, claramente emocionada, que: "Los dedos se me siguen moviendo solos sobre el teclado... ha sido un día muy intenso, hermoso pero también triste".

 Lo acontecido estos días en la siempre difícil plaza de Santiago de Cuba, no se logra con la presencia de otros dignatarios ni representantes de países, organismos ni tampoco instituciones. Menos aun con acuerdos comerciales y tratados de cooperación política ni económica. Estamos, definitivamente, ante otra forma de diplomacia. Una diplomacia que seguramente aceptan a regañadientes muchos profesionales de la diplomacia y que también niegan los enemigos ideológicos de Benedicto; pero hemos asistido a una diplomacia que se practica con desparpajo, con el mensaje católico por bandera, sin intereses económicos a resguardo que condicionen ciertos movimientos, y también desde la superioridad y confianza que otorga el saberse acompañado por la fe que comparten cientos de millones de personas repartidas por todo el mundo.

Twitter: @JJGAlonso


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