Mercado abierto

Las siete vidas del euro

Estará mal parido, como muchos critican, pero cualquiera diría que tiene siete vidas, porque no hay quien lo mate. Me refiero al euro, esa moneda que no se hundió cuando en 2010 Europa entró en shock al conocer el desfalco de las cuentas griegas (1); tampoco sucumbió cuando Irlanda y Portugal cayeron (2), ni cuando ya era un grito a voces que en España había una crisis (3) aunque ni ZP ni Solbes así la quisiesen llamar; un euro que lleva dos corralitos a sus espaldas (4 y 5)… Así que según mis cuentas a la moneda europea le quedan dos vidas (es una manera de hablar). Nació con 12 miembros y ahora tiene 19. Quizás la sexta vida se la está jugando en este momento ante la posibilidad de quedarse en 18. O quizás es eso lo que le da vidilla al euro, lo que le permite aguantar niveles por encima del 1,10 en su cruce contra el dólar estadounidense. Hay quien explica que a la moneda europea le podría sentar bien un Grexit porque eso significaría que se acabaron la dudas; hay quien añade que no, que detrás de un eventual Grexit y con elecciones a la vista en países como España, donde nadie duda de que partidos como Podemos tendrán como mínimo representación parlamentaria, cualquier camino que muestre las migas a seguir para no pagar parte de la deuda, solo trae inseguridad a la eurozona.

El euro tiene un padrino, una madrina y un tío que pocas veces dice que no

El euro tiene un padrino, una madrina y un tío que pocas veces dice que no. El padrino es Draghi. ¡Vaya si ha hecho Don Mario por la moneda! Guste o no, la ha cuidado como a un hijo y ha hecho todo lo que ha sido necesario (whatever it takes). La madrina es una China que más allá de ser cuidadora de Estados Unidos (es su principal acreedor) ha ido diversificando divisa y comprando euros a medida que comprobaba que la moneda llegaba para quedarse un largo periodo de tiempo. Y luego está el tío. Ya saben, el tío Sam. Tan preocupado por sí mismo y por sostener su economía que no ha dudado en inyectar en vena tantos dólares en el sistema; un tío que con su política ha permitido mantener a flote a un recién llegado, como quien dice. “Cuando hablamos del cruce euro/dólar tenemos dos protagonistas y no podemos analizar de manera individual unos de los dos activos teniendo en cuenta solo los factores que pueden debilitar a una parte”, me recuerda un gestor de mercado.

El euro está en niveles similares a los de la semana pasada, cuando desconocíamos que en Grecia se iba a convocar un referéndum. Es más, desde finales de 2002 el euro no pierde el nivel de uno a uno en su cruce contra el dólar y eso que algunos pronosticaron que íbamos a desaparecer (esto también es una manera de hablar). A lo mejor es porque la envergadura de la crisis que vivimos ahora no es tan amplia; a lo mejor es que el evento de salida de Grecia no se va a producir nunca; a lo mejor es que Estado Unidos no ha drenado el dinero inyectado en la economía y en Europa nos hemos tomado algunas reformas en serio; a lo mejor es que necesita más tiempo para caer… Sea lo que sea, no me negarán que el euro ha demostrado tener varias vidas, como los gatos.


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