Mercado abierto

El umbral de dolor

Dos terceras partes de sus exportaciones dependen del petróleo y el gas, y más del 50% de los ingresos estatales provienen de la energía. Me refiero a Rusia. ¿Cuál es el umbral de dolor de su economía? Los problemas en países emergentes arrancaron hace año y medio cuando se empezó a preparar el terreno para la retirada de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, anticipando subidas en los tipos de interés. Pero en el caso ruso la situación empeoró con las sanciones de Occidente tras la anexión de Crimea y ahora con el desplome del precio del petróleo (que cae un 50% desde los máximos anuales marcados en junio). La Rusia de hoy nada tiene que ver con la del pasado 9 de mayo, un día en el que vimos especialmente eufórico a Vladimir Putin en la conmemoración del Día de la Victoria.

Como el precio del petróleo cotice de media en los 60 dólares el barril en 2015, la economía de Rusia se contraerá un 4,5% el próximo año  

Como el precio del petróleo cotice de media en los 60 dólares el barril en 2015, la economía de Rusia se contraerá un 4,5% el próximo año. Eso es lo que podría venir. Lo que ya es una realidad son las salidas de dinero del país (100.000 millones de dólares en 2014) y las intervenciones para sostener la divisa (75.000 millones de dólares). Desde el pasado mes de septiembre el rublo ruso se desploma un 50%. Para frenar esta caída de la moneda, para frenar la fuga de capitales y para frenar una inflación galopante, el Banco Central de Rusia (a modo anecdótico, dirigido por una mujer, Elvira Nabiullina) ha subido los tipos de interés en cinco ocasiones este año, para llevarlos del 5,5% al 17%. Pero la subida de tipos de este lunes en 650 puntos básicos, una subida de tipos anormal, tampoco ha conseguido frenar el desplome de la divisa. ¿Y por qué no funciona la subida de tipos? Porque hay desconfianza y porque hay una incertidumbre: la estrategia que va a seguir el país. “La crisis de Rusia ahora se parece a la de 1998 pero con un matiz importante, la fortaleza de Putin”, me explica Nicolás de Pedro desde el CIdob (Barcelona Center for International Affairs). “Boris Yeltsin transmitía debilidad y descontrol. Putin no transmite esa imagen. Pero la paradoja es que Putin ha construido su régimen en función de los traumas de los 90 diciéndole a los ciudadanos rusos que no se preocupen, que esa situación no volverá porque habrá prosperidad económica y fortaleza del poder ejecutivo y de la nación rusa. Pero si ahora se viene abajo la prosperidad económica, ¿Putin lo fiará todo a la fortaleza del poder ejecutivo y a políticas basadas en apelación al nacionalismo y orgullo patriótico?”. Un escenario en esta línea creo que no nos gusta a ninguno.

Rusia representa algo menos del 3% de la economía mundial y es el mayor exportador de petróleo fuera de la OPEP. Lo  que sabemos por el momento es que el país no va a reducir su producción de petróleo porque eso podría acarrear una pérdida de cuota de mercado, un riesgo que no se puede permitir. Y lo que no sabemos es el umbral de dolor de Putin, ¿hasta dónde va a aguantar? Por el momento ha anunciado una amnistía fiscal. Llegar a un corralito, ya serían palabras mayores.

Hay otro umbral que conviene no perder de vista: el de empresas con elevada exposición a Rusia como Adidas, Danone, Carlsberg, BP, Metro, Renault, Henkel, British American Tobacco, o la propia Inditex, que tiene en Rusia 442 tiendas. El mercado parece querer huir de empresas con presencia en países que transmitan incertidumbre, como me ha recordado desde Profim, José María Luna, si el temor respecto a Rusia se diluye y el euro sigue cayendo, estas empresas, sobre todo las alemanas, pueden dar alegrías a los inversores en 2015.


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