Mercado abierto

Le queda grande

El titular no va por Luis de Guindos y la decepción por quedarse sin su puesto en el Eurogrupo. Lo de que le queda grande lo digo por Tsipras, el hombre que le dio esperanza a los griegos pero que acabó por quitarse la chaqueta. Pero es que Tsipras dio esperanza de la mala, hizo creer a su gente que se puede pedir y recibir sin dar, y se equivocó. Es un error frecuente en los políticos. Presumir de cómo se gestiona para después bajarse los pantalones. ¿Política? Sí, sí. Pero también torpeza.

El verdadero problema es que hay políticos que solo saben hacer política subiendo impuestos porque realmente desconocen cómo se gestiona, y acaban confundiendo gestionar con recaudar más

Fíjense lo que ha sucedido en Madrid, donde se recula tras sugerir una tasa para los turistas. Puedo entender que un turista que utiliza nuestros servicios pague determinada cantidad extra como se hace en muchos países desarrollados (Estados Unidos o Alemania), pero la medida evidencia algo que me preocupa más (no creo que un británico deje de visitar a España por la tasa): el verdadero problema es que hay políticos que solo saben hacer política subiendo impuestos porque realmente desconocen cómo se gestiona, y acaban confundiendo gestionar con recaudar más (cuando la clave no es más sino mejor); y algo más, más dinero en manos de los políticos no asegura un estado de bienestar mejor logrado, y entonces volvemos a la casilla de salida, a lo de que a muchos políticos el cargo les queda grande. Ahora en el ayuntamiento de la capital reculan, 24 horas después. Como Grecia, que al final se quita la chaqueta.

La única clave para Grecia es recuperar la confianza. Y miren ustedes por donde que a veces la confianza se recupera pagando. En la confianza se basan las relaciones de las personas, dicen que también las relaciones de la política, pero en lo que no hay duda es que en eso se basan las relaciones en la economía. En el caso de la española, la cuarta de la eurozona y sin representación de la que importa en las instituciones europeas, la confianza económica vuelve. Entran turistas con sus divisas, sí, pero entran inversores no residentes comprando deuda pública y empresas tomando participaciones en enseñas que trabajan en casa. Eso evidencian dos de las operaciones con las que arrancamos la semana: la compra de cines Yelmo anunciada por Cinépolis o la entrada de un jeque de Qatar en el capital de El Corte Inglés con el 10% del capital por 1.000 millones de euros. La afluencia a los cines españoles no es la deseada y es un secreto a voces que la cadena de grandes almacenes necesita liquidez, y pese a eso, el dinero viene, el dinero confía. Yo no confío mucho en que Alex Tsipras coma el turrón. Además como dice Guindos, el hombre sin silla, el país no puede vivir siempre al filo de la navaja. A Tsipras Grecia le queda grande, y quizás a los inversores internacionales el país les queda pequeño.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba