Mercado abierto

Sobre hechos y pechos

Hace año y medio la empresa de lencería Triumph presentó en el mercado japonés un sujetador llamado Branomics. El concepto era sencillo: ayudar a realzar. Se inspiraba en la recién lanzada Abenomics, o política expansiva del primer ministro nipón, Shinzo Abe. Mientras la Abenomics pretendía elevar la inflación al 2% (y traer crecimiento económico), el Branomics prometía elevar el busto otro 2%. A la vista de los hechos, sobre los pechos que opinen otros, la política expansiva de Shinzo Abe no ha conseguido el objetivo: cierto que ha logrado elevar el IPC en una economía enfrascada en deflación desde hace años, pero la Abenomics también ha traído recesión (dos trimestres consecutivos de contracción), y hablamos de la cuarta recesión en los últimos tiempos…

Japón tiene una deuda sobre PIB del 245%, y para hacer esa deuda sostenible necesitaría crecer a un ritmo del 5%. En tasa anualizada la economía nipona se contrajo en el tercer trimestre un 1,6%, así que es evidente que hay mucho trabajo por hacer. Pero, ¿dónde hacerlo? ¿Cómo realzar la economía? ¿O acaso la economía se relaza mejor sola, siempre la dejen?

Imprimir papel, subir el IVA y aplicar reformas estructurales. Estas eran las tres flechas de Abe, las tres líneas de su plan. Imprimir papel ha permitido depreciar el yen un 24% en 18 meses y llevarlo a mínimos de siete años frente al dólar para favorecer las exportaciones (a costa de encarecer las importaciones). La subida del IVA ha elevado el IPC pero más que un incentivo a adelantar el consumo, se ha convertido en una barrera para el gasto, lo que ha llevado a Shizon Abe a retrasar a 2017 una nueva subida del IVA prevista para 2015. La tercera fecha, la de las reformas, no se ha acometido como a muchos les gustaría, y es ahora, cuando Abe disuelve el Parlamento, cuando asegura que va a estudiar un plan de estímulo de la actividad económica.

El consumo supone el 60% del PIB japonés y el consumo creció un 0,4% en el tercer trimestre. ¿Por qué entonces se ha contraído la economía? Porque cae la inversión residencial y porque bajan los inventarios. En lenguaje no técnico: las empresas no invierten porque no ven un horizonte económico claro (y el PIB también se compone de inversión empresarial aunque ni Pablo Iglesias ni Podemos lo sepan).

Liberalizar la economía, abrirla a la inversión exterior, ofrecer en la exportación productos más innovadores, mejorar la solvencia de la banca, evitar que la política fiscal sea un obstáculo, contrarrestar la importación energética… Estas medidas figuran en la lista de deberes del Gobierno japonés. Pero hay más problemas que se reflejan en frases como esta que he leído en la prensa anglosajona: “Japón puede imprimir papel pero no puede imprimir personas”. El contexto demográfico nipón no ayuda. Una economía con una población cada vez más envejecida y en la que la juventud pesa cada vez menos por la baja tasa de natalidad, no es una economía fácil de sujetar, fácil de realzar. Y que Europa tome nota (sobre los hechos, claro). 


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