Mercado abierto

De los despachos a la nube

Cuando en el año 2000 Ana Patricia Botín amadrinó a mi promoción de periodistas en una universidad madrileña, su discurso giró en torno a los cambios vitales y profesionales que traerían las nuevas tecnologías. Era lo habitual en las apariciones públicas de aquella época, el halo futurista que traía el cambio de milenio animaba a hacerlo. No recuerdo ninguna de las frases que Ana Botín citó (hoy día las habría tuiteado), pero supongo que sus palabras se quedaron cortas en relación a lo que finalmente vino. Hace 15 años Google todavía acababa de salir de su garaje, Amazon vivía en el parvulario, Facebook estaba a cuatro años luz y quedaban 7 para que Steve Jobs pusiese el primer iphone en el mercado.  ¿Hace 15 años la banca ya era consciente del terreno que las empresas tecnológicas le podían ganar? Por Internet circulan informes que asegura que más del 50% de los jóvenes no confía en los bancos, incluso he encontrado algún artículo que ya se refiere a generaciones futuras sin bancos. ¿Vamos a llegar a eso? A lo que ya llegamos es a que cada minuto se compren 130 unidades en Amazon, se escriban 676.000 comentarios en Facebook, se compren 566 iphones, y el número de búsquedas en Google, mejor, ni las cito. Si en estas empresas confiamos para comprar, para sentir, para hablar y para encontrar…. ¿por qué no confiar en ellas para pagar?

Quizá el Santander deja atrás una etapa de banca de despachos

El día en el que el banco Santander ha publicado resultados anuales, los primeros en los que Ana Patricia Botín explica las cifras en calidad presidenta, la entidad ha colocado una entrevista en el Financial Times en la que explica la intención del mayor banco de la eurozona de ofrecer a los clientes servicios en la nube. Horas después, en la rueda de prensa ante los medios en la sede central de Boadilla, Botín decía “estamos en nueva etapa y quiero que la manera de hacer las cosas sea distinta; el mundo está cambiando, nuestro teléfono lo miramos 150 veces al día, y ese es un cambio radical en los hábitos de nuestros consumidores”. No sé si los anuncios de Botín hija por aumentar la exposición digital del banco van a quedar en meras intenciones, pero lo dudo. Porque los acontecimientos demuestran que Ana ejecuta. De hecho, desde su llegada a la presidencia del banco no ha escatimado en cambios en la cúpula directiva. Quizás tal y como decía un profesor del Instituto de Empresa en Capital Radio este martes, el Santander deja atrás una etapa de banca de despachos.

Hasta ahora, y supongo que por deformación profesional, cuando imaginaba la ciudad de Londres me resulta inevitable pensar en su cielo y en Mary Poppins, la niñera británica que acabó trabajando para una familia de apellido Banks. Supongo es también por deformación profesional que ahora, cuando pienso en Londres y recuerdo su cielo, pienso en Ana, la cuidadora de un banco cada vez más británico (el 19% de sus beneficios se generan ya allí) y que ha decidido abandonar los despachos y subir a la nube. 


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