Mercado abierto

Primos hermanos

Portugal es el quinto destino de las exportaciones españolas. El país ha recibido el equivalente al 7,1% de todos los productos y servicios vendidos por España fuera de nuestras fronteras entre enero y agosto, si lo prefieren, 11.767 millones de euros de los 164.837 exportados por España en esos ocho meses. Estos datos nos ayudan a entender hasta qué punto nos toca lo que sucede en un país al que miramos como a un primo aunque tiene mucho más de hermano, como bien saben las provincias españolas limítrofes, muy enraizadas cultural y económicamente con Portugal.

La economía portuguesa, algo menos de una quita parte de la economía española, vuelve a estar en boca de todos tras el acuerdo entre el Partido Comunista y el Partido Socialista para formar un gobierno de coalición. Hartos de las medidas de ajuste que trajo consigo el rescate de su economía en 2011, parte de la clase política lusa en representación de parte del electorado, consideran que las cosas se pueden hacer de otra manera para reactivar la economía del país. Portugal crece a ritmos del 1,6% (segundo trimestre de 2015 en tasa interanual) frente a las contracción del 3,3% en 2012 y del 1,8% en 2011). En el desglose de estas cifras, resulta que también somos primos hermanos, porque igual que España, en la economía portuguesa pesa cada vez menos el consumo público y cada vez tienen más importancia el consumo privado y las exportaciones (éstas últimas crecerán un 5,8% en 2016 y un 6,2% en 2017 según los pronósticos del Banco de Portugal), y todo ello sin perder de vista el proceso de reducción de deuda que atraviesa el país.

Un nueva hoja de ruta portuguesa con una coalición de izquierdas al frente del país pasará por moderar el ajuste en el gasto público y por repercutir en determinadas empresas y patrimonios el ajuste fiscal

Un nueva hoja de ruta portuguesa con una coalición de izquierdas al frente del país pasará por moderar el ajuste en el gasto público y por repercutir en determinadas empresas y patrimonios el ajuste fiscal; pero claro, esto que puede gustar a parte del electorado, no le hace tanta gracia a la comunidad inversora, que siempre reclama estabilidad en las reglas de juego. La economía portuguesa depende de la financiación externa y eso significa que debe escuchar lo que dicen los de fuera. Los primeros en hablar en el mercado han sido los bonos. Fíjense, en 2011 la rentabilidad del bono a diez años de Portugal llegó a superar el 17% en una muestra de la desconfianza que generaba el país para los inversores extranjeros, un bono que ofrecía una rentabilidad inferior del 2,5% cuando se celebraron las elecciones en octubre, y que vuelve a mostrar síntomas de desconfianza con subidas a la zona cercana al 3% en los últimos días. ¿Acaso no es bueno que un país se financie más barato? Hay más síntomas de la inquietud del mercado. Por ejemplo, el coste para asegurar el posible impago de una deuda a través de los CDS, y que en el caso del papel a 10 años de Portugal cuesta casi tres veces más que asegurar el bono irlandés al mismo plazo.

Este martes el gobernador del Banco de Portugal, Carlos da Silva Costa, ha pasado por nuestro país. Da Silva ha insistido en que uno de los retos más importantes en la economía portuguesa ahora es concluir el proceso de consolidación fiscal y que crear el contexto para que las finanzas públicas se sostengan en un futuro. “Si la crisis política ayuda a aclarar cuáles son las prioridades y convence a todo el mundo de que no se pueden evitar los recortes económicos, que nos enfrentamos a una serie de líneas rojas, da igual quien sea el responsable de la política económica porque hará lo que tiene que hacer. Los ajustes no tienen que ver con pertenecer a la unión monetaria, sino con los mercados”, decía Silva en Madrid, Y entonces se nos viene a la mente el caso de Grecia, dónde el gobierno de Tsipras intentó cambiar la hoja de ruta sin éxito. Porque quien tiene el dinero, quien financia a un país, también tiene voz en la política económica.

Con una tasa de paro que todavía está por encima del 11%, Portugal tiene que reducir su deuda (en el 128% del PIB según las previsiones de otoño de la Comisión Europa para 2015), y debe asegurar su crecimiento. Como España. Como primos hermanos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba